Novela I
LA INSURRECCIÓN DE LA INOCENCIA, de Isabel Prieto Fernández. Tusquets, 2023. Montevideo, 234 págs.
Segunda novela de la periodista uruguaya Isabel Prieto (n. 1964), La insurrección de la inocencia sigue la línea de la primera (Identidades en juego, 2020) al retomar a su personaje principal, la periodista e investigadora cuasi detectivesca Amalia Gutiérrez, empeñada en desenterrar verdades y encontrar culpables. La novela trabaja con distintos tiempos (de la dictadura y el MLN de los setenta al siglo XXI), con casos paralelos (un asesinato, una desaparición), y con personajes atractivos, desde su desenfadada protagonista a personajes tan oscuros como el de Antonio Barboza (que además vehiculiza información sobre el accionar tupamaro). Hay que decir que, además de ser una novela de género, tiene un direccionamiento ideológico y político que se deja ver.
Cuentos
COMPENDIO PARA DESENTERRAR NUBES, de Mia Couto. Banda Oriental, 2025. Montevideo, 116 págs.
Veintidós cuentos breves conforman este volumen del biólogo y escritor mozambiqueño António Emílio Leite Couto (n. 1955), conocido como Mia Couto, ampliamente alabado y premiado. Los textos son sencillos, tanto por la escritura que los construye (anecdótica e informativa) como por el hecho de que están direccionados hacia una moraleja o un mensaje. Poblada de máximas, la narrativa de Couto tiene un perfil de crítica social, antiimperialista, anticolonialista y antirracista. En sus historias de dramas familiares, socioeconómicos y políticos, destaca más el titular que la construcción profunda de psicologías. El “mundo” que describe Couto ya está creado y él lo refleja, no lo construye, lo cual no quita que tenga interés y sea, aunque previsible, entretenido.
Novela II
GURISAS CHICAS, de Dani Olivar. Criatura, 2025. Montevideo, 146 págs.
Controvertida novela que ganó y perdió el Premio Onetti de narrativa por un desliz técnico, Gurisas chicas va creciendo en tensión y en expresión a medida que la voz adolescente de la narradora despliega el mundo interior y exterior que la rodea y la asfixia. Ese mundo familiar y barrial, lleno de anécdotas significativas y otras más tenues, no brilla por acumulación sino por intensidad. Anita (la narradora), su madre (Ceci), el padrastro (el Maestro), la amiga (Cuca), el vecino (el Loco Sosa) y tantos más, son la base humana sobre la que Dani Olivar (Rocha, 1989) levanta un tejido colectivo, de ciudad, de balneario y de cárceles de palabras, mandatos, órdenes. La rebelión también viene dada por la palabra, que reordena las fichas y tira de nuevo.