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José Grünberg, el médico que supo empatizar

José Grunberg

Memorias

Siempre estuvo cerca de los problemas del paciente, sobre todo de quienes debían atenderse en el Interior, en un país cuyo modelo de salud se centraliza en la capital.

Las memorias personales llevadas a un libro, cuando no son de escritores profesionales, suelen tener un atractivo relativo; entusiasman a los familiares y amigos, y nada más. Hay casos, sin embargo, donde en la narración hay ideas fuertes que corren entrelíneas. Allí el texto cambia, y puede cobrar vuelo en la cabeza de todo lector.

Ocurre con el libro Reminiscencias, de José Grünberg (Montevideo, 1931). Médico egresado de la Udelar, que pasó su infancia y juventud en Tacuarembó, tuvo una trayectoria destacada en la comunidad como nefrólogo infantil, especialidad pediátrica que lo acercó a los niños con problemas de riñón. Porque cuando éstos no funcionan, los pacientes deben hacer la diálisis que “limpia” la sangre. Depender de estos tratamientos de por vida puede parecer simple, pero no. El aparato que hace diálisis no resuelve, por sí mismo, toda la complejidad de vínculos humanos que exige la operativa, condicionados por el contexto emocional, social y económico.

Es allí donde, anécdota tras anécdota, el lector va descubriendo el sentido ético de un hombre que pensó la medicina como un todo, una donde el ser humano es el eje, y el factor emocional —los afectos— decisivo para el éxito de los tratamientos.

El tema es la empatía. Grünberg cuenta anécdotas de colegas que fallaron, no fueron empáticos, empeorando la situación del paciente. Otras donde, empatía mediante, todo fue sonrisas. “La empatía es la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos” escribe. Afirma que el médico está en un lugar ideal. “Los consultorios nos dan la posibilidad de encontrar personas únicas. Todo grupo humano familiar es un universo dinámico y cambiante”.

Así, entre las historias personales y familiares —sea en Tacuarembó, en Montevideo o en París—, o la sugerencia de lecturas (las del neurocirujano Henry Marsh en el libro Confesiones), se intercalan las profesionales, donde el paciente y sus circunstancias siempre son el centro. Como los problemas, para los del interior, que genera un modelo médico centrado en la capital. O en su dificultad como pediatra para lograr que los niños cuenten sus dolores esquivando la ansiedad de los padres. Eso le ocurría a menudo en su consultorio; entonces apeló al psicoanalista Luis E. Prego Silva, destacado psiquiatra reconocido por su inteligencia y sus consejos simples, certeros. Corré los muebles, relegá el escritorio, eliminá barreras, fue el consejo, y “en lo sucesivo logré diálogos más empáticos, sin interferencias”.

Reminiscencias revela cómo ciertos médicos —y cierta medicina— ayudaron a construir el Uruguay tal como lo conocemos.

REMINISCENCIAS, de José Grünberg. Edición del autor, 2021. Montevideo, 120 págs.

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