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Ensayos

Hugo Achugar retoma sus temas predilectos: memoria, identidad, nación, el poder, la corrección política

Sobre cómo tejer un espacio de conciencia

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Hugo Achugar
Hugo Achugar
(Marcelo Bonjour/Archivo El País)

por Carina Blixen
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Cada nuevo libro de ensayos de Hugo Achugar es parte de una trama cuyos hilos ha venido trenzando en el transcurso del tiempo. Instalado en el presente, el pensamiento viaja una y otra vez al pasado para seguir el rastro a los problemas que plantea con una mirada lanzada al futuro. Insiste en pensar en la importancia real y simbólica del lugar desde donde escribe para comprender a un Uruguay siempre en relación a América Latina y el mundo.

El título de este libro, Caballo de Troya, remite a la gesta de la Ilíada, contada en La Eneida, y al célebre engaño, el “relato” creado por los aqueos para vencer a los troyanos. Pero también apunta a un tapiz fabricado en Flandes por Henri de Vulcop en su taller de Tournai que Achugar vio en el Museo catedralicio de Zamora. En él, “el relato épico de Homero es reinterpretado y ajustado a la agenda europea del siglo XV”. El texto/tejido de Achugar replica el desafío: con los hilos provenientes de los que ha convertido en “sus” temas: la memoria, la identidad, la nación, la literatura, los intelectuales, el poder, la corrección política, la Inteligencia Artificial, presenta un relato en fragmentos, en sí parcial, móvil, precario, que también se interroga a sí mismo.

Poeta, narrador, académico, Achugar se place en atravesar las reglas de los géneros del discurso, en crear una escritura híbrida, que enlaza pensamiento sobre el mundo y sobre sí, que exhibe su erudición junto a su sensibilidad, sus preferencias, sus obsesiones. Junto a la aceptación de la imposibilidad de decir todo reivindica el juego, como lo hacía desde el título de un libro anterior, Piedra, papel o tijera, con el que este último dialoga íntimamente. Concibe la escritura como un ejercicio de libertad, no solo por lo que dice sino por la manera que, en cada ocasión, encuentra para hacerlo. La reescritura constante es una forma de no dejarse atar por el propio pasado. Vuelve una y otra vez sobre lo hecho, para corregir, muchas veces, porque la escritura parece necesitar ese vaivén entre tiempos, espacios y subjetividades. La idea no es sumar un relato sino tejer un espacio de conciencia que permita desarmar lo existente.

CABALLO DE TROYA, de Hugo Achugar. Taurus, 2023. Montevideo, 168 pág.

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