El origen de la vida

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DANIEL VELOSO

EL CIELO NEGRO de la atmósfera primitiva, pobre en oxígeno, envolvía a la joven Tierra, mientras en la superficie de los mares, lagos y hasta de simples charcos, las moléculas de materia orgánica se recombinaban una y otra vez, flotando en una especie de sopa orgánica. Aún no había vida en el tercer planeta desde el Sol, pero sus componentes ya se estaban formando.

Esta teoría del surgimiento de la vida resulta familiar, pero no lo era en 1924 cuando el bioquímico ruso Alexandr Oparin la describió en El origen de la vida en la Tierra. En este libro el científico criticaba a varios de sus colegas por acudir a explicaciones sobrenaturales para resolver el problema. Argumentaba, en cambio, que los seres vivos no pudieron surgir de repente y con tanta complejidad en sus estructuras, como afirmaban los defensores de la generación espontánea.

Apoyándose en la Teoría de la Evolución de Charles Darwin, Oparin afirmaba que las moléculas orgánicas compitieron entre sí, haciéndose más complejas, hasta dar con una estructura que les permitió duplicarse y así transmitir sus características a las réplicas.

El biólogo mexicano Antonio Lazcano Araujo, discípulo de Oparin, es en la actualidad una de las figuras principales en el campo del estudio del origen de la vida. Catedrático en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es también asesor de la NASA y fue presidente de la Sociedad para el estudio de los orígenes de la vida. Escribió varios libros de divulgación, entre los que se destaca El origen de la vida, que ha vendido 700.000 ejemplares.

Estuvo de visita en Uruguay en setiembre de 2009, participando de la Segunda Escuela Iberoamericana de Astrobiología, organizada por la UNESCO y la Facultad de Ciencias. También brindó una conferencia pública en la Intendencia Municipal de Montevideo.

Lazcano se considera un gran privilegiado porque cuando ingresó en el campo de estudio del origen de la vida, "los clásicos, los creadores del campo de estudio, no sólo estaban vivos sino activos intelectualmente". Siendo muy joven desarrolló amistad con figuras notables como el bioquímico español Joan Oró y con los biólogos estadounidenses Leslie Orgel, Stanley Miller y Lynn Margulis, primera esposa de Carl Sagan, de quien también fue amigo cercano.

Entre sus intereses está el de colaborar con la astrobiología, disciplina científica que investiga el origen y la presencia de la vida en el Universo. Lazcano reconoce que aún no se han obtenido pruebas de vida extraterrestre, pero cree que hoy la búsqueda es más aceptada que en sus inicios, en los años sesenta. "La gente siente que es un problema legítimo a investigar".

AL PRINCIPIO DE TODO. Tras décadas de investigación, Lazcano dice no sentirse cansado, porque el problema del origen de la vida "nunca va a tener solución porque por un lado no sabemos cómo surgió y por otro hemos perdido en el curso de la evolución del planeta los sedimentos que nos podían dar información directa, entonces siempre va a ser un problema abierto". Agrega que en eso radica la fascinación del tema.

A pesar de la pérdida de esa información inicial, Lazcano desarrolló una explicación apoyada en décadas de investigación. En aquella Tierra primitiva, geológicamente muy activa y turbulenta, fue muy fácil la síntesis de acumulación de compuestos orgánicos, piensa Lazcano. Estas reacciones químicas se dieron en una especie de sopa prebiótica que pudo haberse formado "en un charco o sobre una capa de arcilla".

El hecho de que la vida apareció muy pronto en la Tierra, hace 4.400 millones de años, está probado por fósiles de estos primeros organismos hallados en Canadá y Australia. "En el registro fósil encuentro huellas de que tan pronto como hubo agua líquida en la superficie de la Tierra, no tardó la vida en aparecer". Explica que cuando en el laboratorio se examinan las reacciones químicas que permiten acumular compuestos orgánicos, "lo que uno ve es que no hay ninguna reacción que sea lenta. En horas o en semanas a más tardar acumulamos compuestos. El ARN (ácido ribonucleico), que es un ácido nucleico más antiguo que tienen muchos virus, puede evolucionar y llevarnos a poblaciones con propiedades moleculares nuevas, en cuestión de semanas".

Justamente esta molécula es la protagonista de la llamada hipótesis del mundo de ARN, que postula que este ácido nucleico formó parte de las primeras formas de vida en la Tierra.

El biólogo mexicano dice que no hay ninguna razón para suponer que estos procesos químicos fueran muy lentos. "Hubo una época en la que pensábamos que la evolución transcurría muy lentamente y ahora sabemos que no". Pone un ejemplo: "uno introduce un antibiótico en el mercado y bastan a veces semanas para que aparezcan formas resistentes. Cada año nos tenemos que vacunar contra la influenza estacional, porque el virus está mutando o está intercambiando segmentos de su genoma. Eso es parte del proceso de evolución".

VIDA EN EL VECINDARIO. Lazcano no es muy optimista en cuanto a la posibilidad de que haya vida en otros cuerpos del sistema solar. "Esto nos plantea el reto de tratar de afinar nuestro modelo de qué es lo que se requiere para que surja la vida".

A contrapelo de las expectativas de sus colegas más optimistas, piensa que en Marte tampoco hubo vida, a pesar de las pruebas encontradas de que ese planeta tuvo un clima más benigno en el pasado que permitió agua líquida en su superficie. "Me encantaría estar equivocado", afirma. Explica que las personas suelen creer que la presencia de agua implica también la de vida, pero asegura que es al revés. "Si tengo vida es probable que tenga agua. Pero si hay agua no necesariamente significa que haya vida". Lazcano dice que un indicio de esta ausencia es que la atmósfera de Marte está en equilibrio químico. Por ejemplo, la presencia de vida en la Tierra se demuestra por los gases que producen los seres vivos y que afectan la química atmosférica. En cambio "el equilibrio químico de la atmósfera marciana lo podemos explicar en términos estrictamente físico-químicos".

Al mismo tiempo advierte que como es muy atractiva la idea de que haya vida en Marte, "debemos ser nuestros críticos más severos y suponer que no la hay mientras no se pueda sugerir lo contrario".

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