El fin del amor

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Luis Fernando Iglesias

A COMIENZOS DEL verano boreal de 1969, el ingeniero de sonido Geoff Emerick recibió una llamada de Paul McCartney. Luego de la desastrosa experiencia del proyecto Get Back, posteriormente Let it Be, los Beatles volverían a los estudios Abbey Road de EMI, ubicados en la calle del mismo nombre, para grabar un nuevo álbum y lo querían como ingeniero de sonido. Emerick acompañó a la banda en casi todos sus discos hasta que, hastiado de los problemas existentes entre los músicos, renunció en medio de la grabación del álbum The Beatles, más conocido como el "álbum blanco".

"Hemos sorteado nuestros problemas, habrá mejor vibración en el estudio. Planeamos hacer un álbum como solíamos hacerlo, con George (Martin) realmente produciendo", dijo McCartney. Del otro lado del teléfono, Emerick sonrió escéptico y aceptó de inmediato. Era difícil negarse.

Entonces eran tres. El 1° de julio llegó la noticia de que Lennon y Ono habían tenido un accidente de tránsito en Escocia. Las heridas no eran graves, pero debían guardar reposo. Las sesiones comenzaron un día después, en un clima distendido. Se le reportaba a Lennon, día a día, el progreso en los trabajos. Finalmente, el 9 de julio el asistente Mal Evans comunicó que Lennon y Ono irían al estudio de grabación. Al llegar, todos le preguntaron al músico cómo se sentía. Aseguró que él estaba bien pero que "Madre" -así llamaba Lennon a su esposa- todavía estaba en recuperación.

Detrás de la pareja ingresaron al estudio cuatro asistentes con una cama que lucía la etiqueta de Harrod`s. La instalaron en medio del estudio. Lennon solicitó que le colocaran un micrófono a su esposa para que pudiera dar su opinión sobre el proceso de grabación. "Beatles deben hacer…" era la forma que utilizaba Yoko para dar recomendaciones, generando rispideces entre los miembros del grupo. Un día, ya cansado, McCartney le replicó: "cariño, el nombre es The Beatles".

Un segundo conflicto se generó entre Harrison y Lennon. Era una regla que nadie podía tocar la comida que cada beatle traía al estudio. Se apoderaban de chocolates, papas fritas o lo que quisieran de cualquier asistente, pero nadie podía acercarse a las provisiones de los músicos. Una tarde, la banda se encontraba en la sala de control. Emerick notó que Harrison se distraía mirando a través del vidrio algo que pasaba abajo, en el estudio: Yoko había abandonado la cama y, con parsimonia, se dirigió hacia el amplificador del guitarrista, abrió un paquete de galletitas y tomó una. "¡Esa puta!", gritó Harrison. "¡Se está comiendo mis galletas!". A los gritos, Lennon se enfrentó a Harrison pero era poco lo que podía argumentar dado que, en el fondo, compartía las razones de su compañero.

Formas de convivir. Más allá de esos contados incidentes, a diferencia de lo que había ocurrido en Let it Be todo el mundo se cuidaba de no ofender al otro. Incluso Lennon, cuyos comentarios hirientes eran parte de sus constantes cambios de humor, se esforzaba por ser amable con el resto. McCartney intentaba ser menos rígido y evitaba dar órdenes a sus compañeros. Ringo era el mismo de siempre pero Harrison había experimentado cambios. Confiado en sí mismo, como guitarrista y como compositor, su aporte al álbum sería fundamental. Al comienzo, cuando uno de ellos grababa su parte, los otros no estaban en el estudio. Fue una inteligente forma de eludir tensiones. Un día Emerick comentó a Martin que el sonido que estaban logrando era parecido al que consiguieron en las primeras grabaciones de 1963. "Tenés razón", contestó Martin, "nadie diría que cada uno de ellos no soporta a los otros tres".

Lennon avisó que "era hora de hacer rock n`roll" y totalmente recuperado tocó "Come together", canción que finalmente abriría el álbum. En la misma, todas las voces fueron cantadas por el guitarrista. Años después McCartney confesó: "me habría gustado cantar la armonía con John y creo que a él también, pero me sentía demasiado incómodo para pedírselo". En forma silenciosa también el guitarrista esperó que McCartney lo invitara a cantar "Oh, Darling", excelente canción que se adaptaba mejor a la voz de Lennon. Recuerda McCartney: "quería que mi voz sonara muy bien, de modo que ensayaba todas las mañanas". Pocos meses antes de morir, en el famoso reportaje de la revista Playboy, Lennon concluyó: "si hubiera tenido un poco de criterio me hubiera dejado cantarla". El guitarrista tampoco participó, por su decisión, en la grabación final de "Maxwell`s Silver Hammer". La llamaba "otra canción de Paul para las abuelitas".

Canción larga. Emerick tuvo la sensación de que la vieja magia volvía cuando vio a McCartney, Lennon y Harrison ensayar durante horas, sin una queja, la compleja armonía vocal del tema de Lennon "Because". La única observación fue de Lennon ante el preciosismo de McCartney para que todo saliera perfecto: "me arrepiento de haber escrito esta maldita canción". El ingeniero de sonido recuerda cómo todos los miembros de la banda aportaron su mejor esfuerzo para colaborar en "Something", la mejor canción de Harrison en la historia de los Beatles y única incluida como lado A de un simple de la banda, acompañada por otro lado A de igual calidad, "Come together".

Pero había un punto de conflicto. El lado B del disco comenzaba con "Here comes the sun", de Harrison, seguía con la mencionada "Because" y luego se planeaba realizar un medley (serie de canciones o trozos de canciones unidas en una sola interpretación larga). En él se utilizarían varias composiciones de McCartney. Lennon no estaba de acuerdo. "Ya hicimos un álbum conceptual", se refería a Sgt. Pepper, "¿para qué necesitamos otro?". Martin dijo que intentaban pensar en términos sinfónicos, a lo que Lennon respondió: "Ustedes se toman demasiado en serio". McCartney le preguntó a su amigo si no tenía algún material para incluir en la "canción larga". "Bueno, puedo tener una o dos que sirvan"; Lennon solo esperaba que lo incluyeran pero su orgullo le impedía decirlo. Una vez más la diplomacia de McCartney había triunfado.

Al final del medley, luego del trabajoso solo de batería de Ringo, Harrison opinó que faltaba un solo de guitarra. Lennon estuvo de acuerdo pero exigió hacerlo él. La solución fue salomónica. McCartney, Lennon y Harrison se calzaron tres guitarras y decidieron tocar cada uno su solo, grabando en vivo junto a Ringo en la batería. Un viejo olor a clubes baratos de Liverpool y Hamburgo sobrevoló el estudio mientras la mayor banda de rock de todos los tiempos llevaba a cabo su última actuación para unos pocos privilegiados.

El nombre

LOS NOMBRES que se barajaron para el álbum fueron varios: All good children go to heaven o Four in the Bar entre muchos. McCartney propuso llamarlo Everest, marca de cigarrillos que fumaba Emerick, al simbolizar la cumbre más alta. Entusiasmado, el bajista propuso ir al Tibet a tomar las fotos para la tapa del disco frente a dicha montaña. Ringo rechazó la idea. No le gustaba viajar y menos al lugar propuesto por McCartney dado que sufría de problemas estomacales. Lennon y Harrison no tomaban partido. En determinado momento el bajista encaró al batero exigiéndole que propusiera un nombre y el lugar donde sacar fotos.

"¡Al diablo!; salgamos a la calle y llamémoslo Abbey Road" bromeó Ringo. El nombre y la legendaria tapa, habían sido elegidos.

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