La tradición ilustrada hoy

El acto de leer, imprescindible para la democracia: la historia de esta utopía cívica por Joaquín Rodríguez

No en vano el libro se titula "Lectocracia"

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Joaquín Rodríguez

por Juan de Marsilio
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Autor y lector de este artículo tienen algo en común: son capaces de leer, con fluidez, provecho e incluso deleite, textos complejos, sin darle mucha importancia a tal capacidad. Es un error: el Homo Sapiens tiene cerca de trescientos quince mil años y la escritura unos seis mil. Cada nuevo humano nace analfabeto y, para aprender a leer, debe pasar por un proceso de varios años, que requiere de mucha ayuda adulta. Y nada hay en su organismo comparable a un hambre de leer y escribir. Esto es un problema, porque la capacidad de leer es clave para unas sociedades humanas organizadas en base a la libertad, los derechos y la solidaridad. Y de estas cosas trata Lectocracia, de Joaquín Rodríguez.
De Solón, en la antigua Atenas, para acá, el avance social se basa, cada vez más, en la participación de las personas comunes en la toma de decisiones. Para que esa participación sea criteriosa, la capacidad de leer bien es imprescindible. Pero siempre está bajo amenaza. En Lectocracia se traza una sucinta historia de esos peligros: sociedades que prohíben la lectura de ciertos autores e incluso queman sus libros, que imponen la lectura única de tal o cual manual de ortodoxia política o religiosa, sociedades como el Occidente actual en que los progresos de los siglos XVIII, XIX y primera mitad del XX se van perdiendo, en medio de debates entre políticos y pedagogos, de los que el hombre común poco entiende, muchas veces porque poco se le explica.

Lectocracia es un libro que entronca con la tradición ilustrada. Su autor, Joaquín Rodríguez, doctor en Historia y Antropología, está convencido de que es necesario defender esa tradición y que la batalla por la lectura, lejos de estar perdida sin remedio, debe pelearse porque puede ganarse. Y empieza por la educación de los más pequeños, tarea en la que deben combinarse el rigor y el juego, los cánones clásicos y los intereses de los educandos, el aprendizaje tradicional de las correspondencias entre grafemas y fonemas y el uso moderado de las tecnologías audiovisuales e informáticas.
Y entre lo más esperanzador de este libro: el rol crucial que el autor asigna a los padres —contando cuentos, leyéndoles y cantándoles a sus hijos— en la construcción de la lectocracia, a la que define como “una utopía cívica razonable”.

LECTOCRACIA, UNA UTOPÍA CÍVICA, de Joaquín Rodríguez. Gedisa, 2023. Barcelona, 392 págs.

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