Elvio E. Gandolfo
DESDE 1987 AL PRESENTE se realiza en la ciudad de Tacuarembó, generalmente en el mes de marzo, la Fiesta de la Patria Gaucha, en un predio ubicado junto a lo que se conoce como Laguna de las Lavanderas, del Parque Municipal 25 de agosto. A partir de marzo de 1997, el Licenciado en Antropología Alvaro de Georgi asistió todos los años. Su interés es definido por él mismo como un objeto preciso de estudio: "Desarrollé entonces mi primera experiencia etnográfica, entrando en contacto con su particular universo de Sociedades Criollas (SC) y fogones, jineteadas y pruebas de campo, campamentos y divertimentos, proliferación ritualística arriba y regocijo abajo". El libro que acaba de editar es el fruto de esa experiencia, y se recorta a la vez por la documentada seriedad del enfoque antropológico y por suficientes elementos diferenciadores de una mera tesis, que lo convierten en un aporte tan original como múltiple. Tal vez porque la atención profesional tiene los ojos bien abiertos para captar la multiplicidad de la propia Fiesta de la Patria Gaucha y, sobre todo, sus cambios a través de la década y media que lleva de existencia.
SIGLAS COMO OBSTACULO. Conviene despachar de inmediato el rasgo menos convincente del texto de De Georgi, por lo innecesario. Sociedades Criollas es reemplazado por la sigla SC; FPG es Fiesta de la Patria Grande; PC, política/s cultural/es); PA1, Primera Perspectiva de Análisis; y PA2 Segunda Perspectiva de Análisis, desde luego. La proliferación de siglas, tal vez destinadas a lectores especializados, recuerda un exceso semejante que suele imperar en los titulares de la prensa uruguaya. Por suerte, la proliferación ocurre sobre todo en la introducción, y después desaparece durante largos tramos.
Entre dos concepciones de la cultura, la restringida (bellas artes, letras, etc.) y la amplia De Georgi elige la segunda, por abarcar no sólo lo "cultural": "es más bien una dimensión simbólica de la sociedad y la política" Frente a la "cultura-espíritu", en este marco priman la cultura-proyecto" y la "cultura significado". En un útil cuadro comparativo, se establecen las diferencias entre la "fiesta campesina tradicional" y la "fiesta urbana", con elementos como la fiesta-participación en la primera (es el caso de la Fiesta de la Patria Grande) y la fiesta-espectáculo en la segunda, concebida en función del consumo. El cuadro está basado en García Canclini, especialista que también expuso el modo en que la festividad indígena de la isla de Janitzio pasó a ser puro espectáculo y destruyó el valor simbólico y el uso que hacía de ella la comunidad. Cuando De Georgi termine su jugoso recorrido de la Fiesta de la Patria Gaucha creerá distinguir que algo semejante, aunque no tan tajante, comienza a ocurrir en este caso.
HISTORIA Y ACTORES. En ese trayecto De Georgi diferenciará con claridad las características de la Fiesta de la Patria Gaucha de las que imperan en otras (como la Semana Criolla de la Rural del Prado), o incluso entre las sociedades tradicionalistas urbanas y las Sociedades Criollas. Existe además la necesidad programática, tan múltiple como las actividades del evento, de diferenciar con claridad un espacio geográfico, o polo, el Norte ("el pago más grande de la Patria", por Tacuarembó, su mayor departamento) que se contrapone al Sur urbano, "nacional". Se agrega la capacidad de generar sucesivos cambios anuales, provocados o aceptados a partir de un concepto permanente de hacerla "cada vez mejor". Eso ha ido incorporando nuevas actividades sobre una trama fija: desfile de la caballería gaucha, rituales de Apertura de la Fiesta, etc. También va cambiando lentamente la forma, ubicación y función de los distintos espacios. Los "fogones" de las Sociedades Criollas, generados por una forma de vida, aceptaron en dos fiestas la incorporación de un "fogón espectacular" más artificial, de origen privado, que fue a la vez admirado y discutido. Por otra parte "La Querencia de la Patria Gaucha", ocupada de su organización, tiene un sitio edilicio urbano, junto a los demás "poderes" (Intendencia, Jefatura de Policía, Catedral y Oficina de Turismo) en la Plaza 19 de abril de Tacuarembó.
PRIMERA PERSONA Y ESTILO. A medida que el libro avanza, va cambiando su tono, aunque siempre regrese al análisis riguroso de cada elemento, ya sea cronológico o constitutivo. Esos planos no son estables: así por ejemplo De Georgi narra su experiencia de asistente privilegiado, donde se intercambia el valor económico —alojamiento, entradas, comida— por el simbólico —el prestigio de un estudioso—. El modo en que esa relación ha ido cambiando refleja otros cambios mayores, estructurales y complejos. Ciertas exigencias, como el carácter "criollo" de los alimentos vendidos y consumidos, ha ido pasando a la progresiva preponderancia de elementos de puro lucro que hacen vacilar la fiesta sobre el límite mismo en que los imperativos económicos podrían convertirla en claro "simulacro" de su aporte esencial. De Georgi ve en eso una tensión entre lo que llama "la capitalización simbólica colectiva y la expansión mercantil privada".
Tampoco deja de lado la forma en que, por su importancia cada vez mayor (que la llevó de tres a cinco días), la Fiesta terminó por ser un objetivo claro de los distintos grupos políticos, que encuentran en ella una galería obvia de aparición y exhibición. A su vez su crecimiento, sobre todo en el sentido económico, motiva que si antes sólo se aplicaba un enfoque comercial "profesional" al espacio de actuaciones musicales, esto se haya ido ampliando a otras actividades. El avance y retroceso de esas zonas es desparejo. Como dice en cierto momento: "Todo depende de qué lado sople el viento".
OTRA FORMA DE NARRAR. En el epílogo la distingue de otros hechos similares: "la Fiesta de la Patria Gaucha (que obviamente no es una fiesta campesina), no es en sus orígenes la ’fiesta tradicional’ de la ganadería extensiva del campo uruguayo, que como tal hay que rastrearla en las ’criollas’ de los pagos chicos, en las ’campereadas’, en los ’beneficios’ de las escuelas rurales, etcétera". En su opinión, la Fiesta se enfrenta al enfoque de un Uruguay "monocultural, monolingüe y urbano", a partir de un movimiento sociocultural de pobladores rurales que reivindican con orgullo su herencia "gaucha". Condensa y representa, en su fuerza tanto simbólica como política y económica, el vigor del "magma interior" de los "pueblos perdidos" a que alude el título.
Por las recientes transformaciones relacionadas con la llamada "cultura del simulacro", De Georgi se pregunta: "¿qué tan próxima está la Fiesta de la Patria Gaucha de devenir en la Janitzio del Atlántico sur?". Basado en su experiencia directa y en su enfoque, decide que aún está lejos de una mera fiesta mercantil donde sólo prima el "objeto de ampliar el lucro". La considera en cambio "un nuevo motivo para la exaltación de la excepcionalidad uruguaya en clave continental". Lugar dinámico y repetido en el tiempo de un modo de vida convertido en fiesta, es también una especie de "buque insignia" de un proyecto de progreso y desarrollo de la zona donde se realiza.
Para el lector no directamente comprometido con el lugar o el evento, no especializado como De Georgi, el libro es importante por un hecho adicional. Su seriedad va unida a la curiosidad y la pasión. Esquiva tanto los tonos de pura alabanza o sólo informativos del periodismo como la sequedad de la tesis. No niega en cambio la participación del "científico" con su cuerpo y su opinión en el cruce intrincado de actividades que estudia. Por esos elementos El magma interior logra retratar a lo largo de su desarrollo en el tiempo una actividad poco representada antes en toda su complejidad, como suele hacerlo un escritor a secas en otros casos. El libro de De Georgi parte de marcos teóricos y termina por ser, sencillamente, otra forma de narrar los planos complejos de una realidad.
EL MAGMA INTERIOR. Política, cultura y territorio en la Fiesta de la Patria Grande de Alvaro De Georgi. Trilce, Montevideo, 2002. Distribuye Gussi, 223 págs.