por Juan de Marsilio
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Escribía San Pablo a los cristianos de Roma que muchas veces no lograba hacer lo bueno que le pedía su voluntad y terminaba haciendo lo que le parecía malo, atribuyendo esto al pecado que habitaba en él. Esta idea sería profundizada por San Agustín (354–430) e influiría en pensadores del siglo XVII como René Descartes (1596–1630), Pierre Nicole (1625–1695) y Pierre Bayle (1647–1706). Incluso quien no crea que exista tal cosa como el pecado, notará que a veces actúa por impulsos que no puede controlar, y que incluso le parecen malos. El problema es que a nadie le agrada asumir que pudiera tener maldad en su interior.
En Abejas sin fábula, el español Luis Gonzalo Díez retoma la obra de Bernard Mandeville (1670–1733), médico holandés radicado en Inglaterra, que en obras como La fábula de las abejas o Una humilde defensa de los burdeles públicos, retomó, de modo radical, la idea agustiniana de que muchas veces, incluso obrando bien, lo hacemos movidos por malas pasiones que, sin embargo, en caso de ser bien gobernadas por políticos hábiles, pueden tener efectos sociales beneficiosos. Por eso puede afirmar que vicios privados pueden llevar a públicas virtudes. Mandeville fue uno de los primeros en plantear la teoría del derrame, esto es, la idea de que los gastos de los ricos benefician a los pobres y mueven la economía, y Friedrich Hayek (1899–1992) lo considera uno de los precursores del liberalismo económico.
Díez vuelve a Mandeville para criticar al sujeto posmoderno que, siguiendo a economistas ilustrados como Adam Smith (1723–1790) guía su vida de acuerdo a intereses legítimos, sí, pero mediocres, o a la manera romántica, empodera sus buenos sentimientos y milita por tal o cual reivindicación o derecho, más acá o allá de su viabilidad real, sin asumir en ninguno de los casos la posibilidad de un fondo pasional, oscuro y egoísta de sus motivaciones. Esta ceguera antropológica hace imposible una correcta crítica de esta etapa del capitalismo, cuyos ciudadanos se han vuelto abajes sin fábula ni aguijón.
Como muchos otros estudios antropológicos, Abejas sin fábula tiene un defecto: no da cuenta de cómo piensan y sienten los hombres sencillos, que son la base de la economía y la sociedad.
ABEJAS SIN FÁBULA: ANTROPOLOGÍA DEL CAPITALISMO, de Luis Gonzalo Díez. Galaxia Gutenberg, 2023. Barcelona, 152 págs.