por Mercedes Estramil
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En 2025, el escritor y traductor argentino Tomás Downey (Buenos Aires, 1984) publicó su primera novela, López, López, un curioso texto antibelicista, muy borgeano y muy wolffiano. Es decir, en la línea de los espejos y los dobles de Borges, y en la de “El otro Miller” del estadounidense Tobias Wolff, donde las identidades en tiempos de guerra se desdibujaban y suplantaban. La concisión y precisión de esa novela tiene mucho del Downey previo, autor de tres libros de relatos de títulos de seis palabras: Acá el tiempo es otra cosa (2015), El lugar donde mueren los pájaros (2017) y Flores que se abren de noche (2021). El segundo de esos libros, reeditado en 2024, lo confirmó como un autor imaginativo y riguroso, capaz de variar de registro sin problema y dar en un volumen cuentos muy disímiles unidos por costuras subterráneas.
Todas las historias de El lugar donde mueren los pájaros se revelan importantes, no importa lo anodino o trivial que parezca su punto de partida, en parte porque escenifican rituales humanos desesperados, creados para soportar, impedir o reparar algo crucial en escenarios familiares conflictivos. Pasa con las hermanas del primer relato, que matan lechones, y con las del último, que entierran pájaros. Pasa con el abuelo enfermo que condena a su nieto a cortarse el pelo el primer sábado de cada mes. Con la mujer que encierra a su bebé en el balcón para trabajar tranquila y entregar a tiempo un informe. Con la anciana que precisa el ruido del televisor para apagar el de la soledad. Con la “viuda” que deja que el fantasma de su novio muerto contamine la realidad y la secuestre. Con la pareja separada que frente a una dulce invasión extraterrestre destruye un mundo vacío. Etcétera.
Lo mejor y más curioso de los mundos de Downey es que él no los explica. Presenta y deja fluir, y que sus criaturas se defiendan, ajenas a géneros (ciencia ficción, fantástico, sobrenatural, terror, drama realista, son cintas de Moebius en estos relatos). El placer de leerlos tiene que ver, además, con una escritura limpia y firme, nunca dubitativa ni insegura.
EL LUGAR DONDE MUEREN LOS PÁJAROS, de Tomás Downey. Fiordo, 2024. Buenos Aires, 122 págs.