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Lectura que deja secuelas

Cuando el horror se vuelve extraño, y además es horror de pueblo chico: una novela de B.R. Yeager

Donde lo oscuro y desolador parece no tener límites

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B.R. Yeager

por Ramiro Sanchiz
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No es novedad: el horror, en el siglo XXI, se ha vuelto más y más extraño. A la influencia inagotable de H. P. Lovecraft, y al reciclaje de ésta llevado a cabo por filósofos contemporáneos como Nick Land, Reza Negarestani y Amy Ireland, se ha comenzado a transferir lo inquietante y la extrañeza a las cualidades formales de los textos. Así, una generación reciente de escritores y escritoras estadounidenses (más algún español, como Francisco Jota-Pérez, y algunos latinoamericanos, como el colombiano Hank T. Cohen y la argentina Flor Canosa) que publican en editoriales alternativas —muchas veces por fuera de los circuitos comerciales y de distribución más usuales— han venido proponiendo en los últimos diez años un horror extremo no solo influido por el viejo y el nuevo weird de la tradición lovecraftiana sino, además, por una complicada tradición de la literatura experimental, vinculada a su vez con el cine de directores como Panos Cosmatos, Yorgos Lanthimos y Robert Eggers, más los videojuegos y formas de música extrema como el dark ambient y el black metal.

Un buen ejemplo de estas conjunciones es Espacio negativo, de B. R. Yeager, publicado hace un tiempo ya por la editorial argentina Caja Negra, la única junto a la española Holobionte dedicada a las filosofías del siglo XXI y de fines del XX, ahora lanzada también a explorar nuevas zonas de la ficción desde su colección Efectos Colaterales. La novela de Yeager reescribe el horror de pueblo chico y de adolescentes sin futuro desde el eclipse total de toda pretensión luminosa, optimista e incluso humanista, a la vez que se mantiene en una tensa zona intermedia entre lo sobrenatural (es posible leer la novela desde la idea de entidades primigenias que habitan los bosques cercanos al pueblo donde transcurren las vidas de los protagonistas) y lo “psicológico”, con un énfasis en lo alucinatorio, las drogas, la religiosidad popular y las historias creepypasta. Narrada desde el punto de vista de tres personajes, la novela reconstruye las obsesiones y las desventuras de un cuarto personaje llamado Tyler, que parece atraer para sí todos los horrores contemporáneos y los primigenios también.

Una advertencia: pocas novelas recientes son tan oscuras y desoladoras como Espacio negativo. Su lectura deja secuelas y afecta al lector, que puede pasarse semanas tratando de sacarse de encima su influjo. Pero hay no poca belleza —deslumbrante, radical— entre sus líneas.

ESPACIO NEGATIVO, de B. R. Yeager. Caja Negra, 2023. Buenos Aires, 396 págs. Trad. de Alejo Ponce de León.

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