Literatura argentina

Con Dolores Reyes, rockstar de las letras: “Yo escribo la historia, ustedes hagan lo que quieran”

La escritora insiste en que la literatura no es una cosa inerte, sino un diálogo.

4_DOLORES REYES © Alejandra López .jpg
Dolores Reyes
(foto Alejandra López)

por Gera Ferreira
.
Intercepté con café y preguntas a Dolores Reyes (Buenos Aires, 1978) en su breve paso por Uruguay para que cuente sobre su vida de rockstar de las letras, la publicación de Miseria (2023), secuela de la aclamada y mundialmente traducida Cometierra (2019), que se estrenará como serie para Prime Video de Amazon.
—¿Venís de España?
Sí, pero reboto un par de días en casa y me voy a México (ríe agotada)

—Estás de gira.
Sobreviviendo.

—Como una rockstar de las letras.
Donde me lleva el libro voy. Me llueven invitaciones y he rechazado cantidad. Es lindo acompañar al libro e ir al encuentro de los lectores y que la gente responda. En abril de este año fui a Colombia y se llenó, con gente afuera, y estuve dos horas firmando.

—Dos horas.
Sí, en Colombia Cometierra pegó mucho.

—Vi una foto donde mostrabas los tatuajes, dos grandes en ambos brazos, y pensé, no, debe ser body painting, pero son posta.
Sí. (los luce, son las ilustraciones de tapa de sus libros).

—¿Puedes vivir de la escritura?
Soy maestra desde los 19 años y laburé hasta marzo de este año. En abril, cuando salió Miseria, fue imposible volver a dar clase.

—¿Te tomaste un sabático?
Sí, sin goce de sueldo, que lo tenés por estatuto docente, porque fue un año que no paré acompañando al libro. Pero también tengo ganas de escribir.

—Además te agarró la pandemia con Cometierra, ¿no?
Sí, hubo países en que me mató. Tenía pactado 20 días en Italia y no se pudo hacer.

—¿Tenés Community Manager para tus redes?
Nunca tuve empleada doméstica en mi vida, mirá si voy a tener Community, no, obvio que no.

—Pasa que Cometierra tiene fans.
Sí. Todos los personajes ya viven en Instagram, se contestan entre ellos. A mí me divierte. Mientras no aparezca ninguna cobrando.

—Parece que hay fanatismo con los escritores ahora.
Toda la vida fui muy lectora y admiraba a los escritores pero nunca fui a su encuentro. Ahora eso cambió.

—¿Agente literario tenés?
Sí, agente sí, pero no trabaja de hacerme de secretaria.

Traduttore, traditore.
—En el dossier de la editorial hablás de una dualidad literaria, que siempre estás metida en un proceso de escritura y no en ser una escritora.
Uno quiere estar en el proceso de escritura. Igual hay una adrenalina hermosa cuando sale un libro. Ver materializado de una forma tan contundente algo que fue una pequeña idea es emocionante.

—A propósito, Cometierra fue traducida a doce idiomas. ¿Los tenés todos?
Tengo un estante aparte con las traducciones, pero muchas no me llegaron. La de Turquía no la tengo.

—Una dimensión que no podés controlar.
Y a veces ni leer. La de italiano sí, porque sé el idioma y me encanta.

—¿Cómo es el trabajo con los traductores?
Me consultan todo el tiempo.

—¿Sí? Tengo entendido que no hay casi contacto entre autor/traductor.
Pasa que es intraducible el comienzo de Cometierra.

—¿En qué sentido?
“Los muertos no ranchan donde los vivos. Tenés que entender”. Además, ¿qué es La Salada (feria)? ¿Por qué una casa se puede pudrir porque tenga las plantas alrededor? ¿Suecia, Noruega, Dinamarca?

—¿Cómo lo llevás?
En este momento la traductora de noruego me está volviendo loca con Miseria. Son novelas difíciles de traducir.

—La edición de Sigilo ya se re agotó, ¿no hay reedición?
Te estás metiendo en un territorio… Dejá que el editor duerma tranquilo. Ya van como sesenta mil Cometierras, son un montón.

—Cada tanto aparece la polémica de separar al autor de la obra. ¿Cuál es tu visión?
Cuando te ponés a escribir todo tu ángel de experiencia y simbólico está ahí y lo que uno construye es una decisión. La construcción de la autoficción es más unívoca en ese sentido, pero la ficción no, a mí me gusta jugar con eso.

Un policial moderado.
—Una poeta uruguaya me dijo una vez que la literatura no tiene que cumplir una función política o trasmitir esos grandes valores sociales que los lectores buscan.
Pero tampoco, la literatura no es una cosa inerte, es un diálogo.

—Pero hay autores que se desmarcan porque no les conviene entrar en el qué quise decir, qué dije y qué se interpreta. En otras palabras: hacerse cargo.
No importa tanto la intencionalidad: no me senté a escribir Cometierra diciendo voy a escribir un libro que banque una lectura del realismo mágico, ahora, tiene elementos que dialogan y eso me parece interesante.

Cometierra tiende a ser un policial moderado.
Sí, la estructura de caso e investigación está muy presente.

—En Miseria soltás.
Mucho más. Hay cosas de la condición humana y violencias que me interesa abordar. El policial en este sentido, sin tomarlo como una cárcel de género, sirve porque hay una caja de herramientas y recursos que permiten enriquecer una historia y una escritura.

—¿Qué autores de policiales te interesan?
Rodolfo Walsh.

—Pensando en el surgimiento de Cometierra y más allá de las lecturas positivas, que ya sabemos que están, me interesan las que no se cuentan, las negativas. ¿Tuviste?
Sí, los pibes en Secundaria son súper sinceros. Con Cometierra visité muchos lugares y a veces los veía terminar enojados con la historia. Hay algo que me pasa todo el tiempo y es que la gente me habla como si la vidente o Miseria existieran.

—Además de las lecturas ficcionales, están las que pudiste tener de colegas, de algún crítico literario u periodista.
Cosas así me han llegado. Cuando salió Cometierra casi que no tuvo prensa, la cosa fue más de boca en boca hasta que explotó. No siento que haya tenido lecturas demoledoras. Ahora con Miseria estoy atenta al paso en falso porque debe haber quienes tal vez busquen pegarme. Igual no leo mis entrevistas ni en pedo y querés que lea las críticas… Yo escribo la historia, ustedes hagan lo que quieran. La literatura es también ese lugar.

—Sí, de conflicto.
En mi caso, de las primeras versiones de la novela no quedó nada, la laburé y la laburé y la laburé hasta que di con ese comienzo. Ni siquiera era consciente de que estaba escribiendo una novela. Me molesta que se diga que está escrita así nomás, confundiendo el trabajo que hay con la oralidad. Dale, te invito a hacerlo vos a ver cómo te sale.

Dos novelas.
—¿Tienen la misma edad Cometierra y Miseria?
No, Miseria tiene dieciséis y Cometierra ya tiene diecinueve.

—Pensé que Cometierra era más grande.
¿Por qué?

—Por su personalidad y temperamento.
El temperamento tiene que ver con lo que la tierra le muestra.

—Para aguantarlo tiene un sostén bastante fuerte.
Es una piba súper luminosa, muy vitalista que no está para las elucubraciones.

—Hay una larga tradición del don vidente en la literatura. Le encontraste la vuelta por el lado de la tierra que es un elemento, vale decir, con arraigo.
Bueno, es donde están todos nuestros desaparecidos, desde los pueblos originarios hasta los políticos, así como las mujeres en esta ola de violencia machista.

—Justo te iba a preguntar si en algún punto, pensando en el final de Miseria, ese don puede ser usado en el futuro para resolver casos vinculados con ese tipo de desapariciones y no únicamente las de mujeres.
Nací en plena dictadura, bajo Videla y crecí viendo situaciones políticas de mujeres buscando sus desaparecidos en la tierra, no como metáfora ni como artilugio literario, sino con equipos de antropología y médicos buscando a sus hijos. Que evoque eso es inevitable. La palabra desaparecidos es fuerte. Ahora, me parecería un ejercicio un poco anacrónico que aparezca una madre de Plaza de Mayo, que siguen luchando. Sería forzado.

—Sería una ficción desde ahí.
Pero uno construye un verosímil desde la ficción.

—¿Tenés períodos de lectura y acopio o sos de escribir por fragmento e ir sumando?
Bueno, hay situaciones que desencadenan escenas. Hay cosas que te golpean de una forma justo en lo que estás construyendo. A veces es una voz, otras una conversación. La poesía me sugiere cosas también, leo mucha.

—Por eso los acápites de Hölderlin y Yeats. ¿Corregís mucho?
Un montón. Generalmente leo, corrijo, y en la medida en que voy corrigiendo avanzo. Buena parte de Cometierra fue escrita en pandemia y la corrección previa a la edición de Sigilo la hice con Vera Giaconi, me encantó trabajar con ella.

—Más allá de que se diga que pueden leerse por separado, tal vez para cuidar el aspecto comercial, Miseria es una secuela y hay cosas que es necesario saber, si no te perdés conexiones importantes.
Sí, no podría hacer ese ejercicio y valorar lo que leen. Pero si tengo que aconsejar les diría que sí, que lean la primera y luego la otra.

—De hecho, la voz de Ana permite retomar un vínculo fuerte con la conciencia de Cometierra.
Sí, además son cortos sus capítulos y pocos.

—De los ciento dos capítulos, son ocho los dedicados a ella.
Ana dice cosas importantes. Es un fantasma y a nadie le gusta lo que los muertos vienen a decir.

—Me gusta su registro onírico.
Me encanta, es muy del romanticismo y de ese universo nocturno y pesadillezco.

—Otro personaje secundario es Tina, una especie de partera-acompañante.
Sí, “de los que llegan a este mundo”. Ella explica la cuestión de las manos, cómo se trasmitía ese conocimiento.

—La escena del parto...
Selva Almada, que es como un témpano, me dijo que se había re emocionado con esa escena.

—Después hay una especie de villana, Madame, que la protege la policía. ¿Qué representa?
Me gustó trabajar las discriminaciones y limitaciones de los personajes y faltaba una mina que marcara el territorio, que lastime y que muestre que hay mujeres que tienen más poderes que los que tiene Cometierra.

—Dejaste la confrontación pendiente entre ellas, si bien se da y Cometierra sale herida.
Vos querés que haga todo eso en una novela [jaja]…

—Te estás guardando material para rato.
Lo que pasa que Cometierra es chica.

—¿Por qué nadie puede mirarla cuando hace lo que hace?
Porque a ella no le gusta. Es horrible.

—Sí, pero dale, qué más.
Bueno, podría jugar con eso, ahora que lo pienso…

Miseria tapa.jpeg

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

premium

Te puede interesar