Jorge Pablo Cajarville
EL ESTADO de Iowa, en el Medio Oeste de los Estados Unidos, es recordado por los aficionados al jazz porque allí nació, el 10 de marzo de 1903, Bix Beiderbecke, en Davenport, sobre el río Mississippi. Pero Iowa merece también ser recordada por el nacimiento, el 1 de marzo de 1904, en Clarinda, pueblito situado en el extremo opuesto del estado, de Alton Glenn Miller, destinado a ser uno de los hombres más famosos de todos los tiempos en el campo de la música popular de su país.
El público asocia el nombre de Glenn Miller y los sonidos de su orquesta, con los atribulados tiempos de la Segunda Guerra Mundial, cuando los norteamericanos conocieron y bailaron al compás de muchos temas como "In the Mood" o, el más famoso de todos ellos: la hermosa "Serenata a la luz de la luna" ("Moonlight Serenade"). Hoy se siguen escuchando y no serán olvidados. Son melodías nacidas en la era del swing, que reinó en Estados Unidos entre fines de los años 30 y la primera mitad de los 40. Conformaban el único repertorio de orquestas como las dirigidas por Benny Goodman y Artie Shaw, además de la de Miller y muchísimas otras, que el disco difundía por el mundo entero.
A veces eran sonidos sólo aptos para bailar y ser rápidamente olvidados. Otros, en cambio, eran de buena y perdurable factura, pues en los conjuntos que las tocaban solían haber músicos de formación jazzística.
Los amantes de la música sincopada, gusten o no del "swing", aprecian además otros aspectos menos conocidos de la carrera de Glenn Miller, cuando con menos de treinta años ya se había destacado como trombonista y especialmente como arreglador con varias orquestas.
Por otra parte, las circunstancias de su prematura muerte contribuyeron no poco al respeto y cariño con que sus compatriotas lo recuerdan. En 1954 el cine recogió su historia en una película ("The Glenn Miller Story") en la que James Stewart hizo el papel del músico que, como era previsible, tuvo mucho éxito en los numerosos países donde se exhibió.
LOS COMIENZOS. Los Miller se habían instalado en la zona rural en que Glenn nació, en busca de las riquezas que en décadas anteriores habían provocado una migración masiva hacia el oeste. No fueron especialmente afortunados y, cuando el chico tenía tres o cuatro años, se trasladaron a Nebraska, donde vivieron varios años en un rancho de terrón, cerca de otro pueblito, North Platte, en medio de una llanura desolada y casi desierta. Allí su madre instaló una escuela, a la que los escasos niños del lugar iban en carreta, cantando mientras cubrían las distancias que debían recorrer cada día. En el rancho, el niño oía canciones que su madre cantaba acompañándose con un armonio. Muchos años después Miller recordaba la importancia que ese entorno había tenido para despertar su temprana fascinación por la música. Allí fue, además, donde su padre le regaló su primer instrumento, una mandolina, que Glenn no tardó en sustituir por un trombón.
En 1915 otra mudanza de la familia llevó a Glenn a Grant City, en Missouri, donde completó la escuela e integró la banda musical del pueblo. Tres años después, la familia volvió a mudarse, instalándose en Fort Morgan, Colorado. Allí Glenn cursó sus años liceales, en los que se destacó poco. Sus intereses ya comenzaban a perfilarse y no tenían mucho que ver con lo académico. En efecto, descolló en el football (americano), siendo declarado el mejor jugador liceal del estado por su desempeño en las competencias. En cuanto a lo lectivo, para Glenn no era prioritario. Pronto encaró la música como la vocación de su vida.
ENCUENTRO CON EL JAZZ. La música que fascinaba a Glenn era de baile a gran orquesta, que estaba de moda en esa época y que derivaría hacia lo que después se llamó "hot dance music" o jazz bailable. Con casi dieciocho años, abandonó toda otra actividad y buscó trabajo en el medio musical. Firmó su primer contrato profesional en 1921 como trombonista en una banda "dixieland" dirigida por el clarinetista Boyd Senter. Los discos de ese grupo han merecido de uno de los historiadores de Glenn Miller la siguiente reflexión: "Suenan como algo que habría que pisar, no escuchar".
Luego de un pasaje breve por orquestas cuyos nombres hoy nada significan y de las que no han quedado grabaciones, el trombonista se encaminó a Los Angeles, donde fue contratado por Ben Pollack, quien dirigía una orquesta compuesta por excelentes músicos y con la cual Miller decidió permanecer cuando su director fue a probar fortuna en Chicago, a fines de 1926. Como integrante de esa banda, una de las mejores de su tiempo entre las dedicadas al jazz bailable, Miller tuvo oportunidad de vincularse con prestigiosos artistas del género, como el trompetista Jimmy McPartland, el clarinetista Benny Goodman, con quien alguna vez compartió cuartos de hotel, el saxofonista Bud Freeman y el trombonista Jack Teagarden, todos ellos de estilos jazzísticos cuyas raíces habían venido de Nueva Orleans a Chicago de la mano de artistas tanto negros como blancos. Aunque no ha quedado registrado en qué temas Miller fue el arreglador, se sabe que allí maduró su talento. Muy probablemente "Bashful Baby", uno de los más celebrados discos de la banda de Pollack, grabado en marzo de 1929, es un arreglo suyo realizado poco antes de que pasara a la de Red Nichols.
MÚSICA Y DEPRESIÓN ECONÓMICA. Con Nichols se desempeñó como arreglador y trombonista. Son muchos los discos en que se le puede escuchar en ambas capacidades. El director comprendió pronto que la crisis económica que había envuelto a la sociedad estadounidense al final de los años 20 afectaría el gusto popular, creando una demanda de música sin refinamientos, bailable y sobre todo escapista, que hiciera olvidar las penurias de la hora. Por otra parte, de su orquesta se habían alejado músicos como Miff Mole, Fud Livingston y Arthur Schutt, entre otros. Glenn Miller llegaba entonces a colaborar en la construcción de un grupo más adecuado a los tiempos, seguramente menos costoso, y que daba fin a toda una época en la historia de la música popular de los Estados Unidos. Sus arreglos, a partir del año 29, comenzaron a escucharse en la banda, y también su trombón, evidentemente influido por el estilo del trombonista y cantante Jack Teagarden, a quien Nichols había contratado, introduciendo la nota de jazz chicagüino que iría distanciando a su orquesta del estilo netamente neoyorquino que años atrás la había convertido en una de las favoritas del público blanco. A partir de abril de 1929, comenzando con "Indiana" abundaron los arreglos de Glenn Miller, tales como "I’ll see you in my dreams" , " Tea for two" , " I want to be happy". En cuanto a los solos de trombón de Glenn Miller, son menos destacables pues la presencia de Teagarden en la banda hace palidecer su sobrio estilo, menos imaginativo en la improvisación y de menor pujanza en el ataque. No obstante, en algunos casos se le escucha en "obligato" detrás de pasajes vocales cantados por aquel, y que son realmente disfrutables.
EL SWING COMIENZA A TOMAR FORMA. Hacia 1935, Miller se vinculó con el director Ray Noble, cuyos discos grabados en Inglaterra, de donde era oriundo, eran muy bien acogidos en Estados Unidos. Le consiguió músicos de primera línea del ambiente de Nueva York, creando un conjunto de sonido muy al gusto de los tiempos y que prefigura el "swing" que un lustro después se impondría. Los arreglos de los discos que Noble lanzó al mercado entonces eran excelentes y todos obra de Miller, a quien también se le escuchan algunos solos.
Realizaba otras tareas como arreglador, entre las que se destaca su casi secreta colaboración en los arreglos de la talentosa cantante Connie Boswell, una de las mejores del jazz de todos los tiempos.
Desde muy joven, Glenn Miller había soñado con lograr un sonido especial para una orquesta grande, y hacia 1939 lo había logrado, luego de algunos fracasos, para la banda que por entonces formó, ya en la era del swing. En sus discos hay algo inconfundible, cuya atmósfera los lleva a reconocer de inmediato como suyos, ya sea una balada como una canción de ritmo rápido. Es algo muy sencillo, pero al mismo tiempo muy eficaz: básicamente, es el clarinete que se hace oír al frente de la sección de saxos, conduciendo la melodía. Sencillo secreto que dio a su orquesta fama universal y perdurable.
El 15 de diciembre de 1944 como responsable de la "Banda Glenn Miller de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos", que él formó dos años antes en Inglaterra, luego de disolver su propia orquesta, el ahora Capitán Miller abordó en Londres un avión que lo llevaría a París para organizar un concierto de Navidad. Aunque había mucha niebla, prefirió llegar a París un día antes para poder resolver algunos detalles. Al día siguiente la orquesta lo seguiría. El avión nunca llegó a destino ni fue encontrado. Más de cuarenta años después un ex piloto de caza alemán declaró que probablemente hubiera sido él quien derribó el aparato sobre las aguas del Canal de la Mancha. La verdad no se conocerá ya nunca. l