Literatura argentina

Autoridad filosa para narrar: nueva novela de la entrerriana Selva Almada, "Una casa sola"

Una casa sola donde pasan cosas

Selva Almada
Selva Almada
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por Mercedes Estramil
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La última novela de Selva Almada es una ganancia narrativa de principio a fin. La escritora entrerriana (n. 1973), pisó segura desde su debut en 2012 con El viento que arrasa, historia sobre la fe, la paternidad y el destino. Le siguió la impactante denuncia a la homofobia de Ladrilleros, la cruda no-ficción de Chicas muertas (sobre tres casos reales de violencia y femicidios), y El mono en el remolino, notas sobre el rodaje de Zama, el film de Lucrecia Martel.
Una casa sola es la historia de lo que el título anuncia y está sostenida con pulso, desde la singular voz narrativa principal a la explosión coral de los hablantes que se intercalan desde el inframundo. El saludo tácito a Rulfo y a sus muertos parlantes de Pedro Páramo es diálogo, es alusión y es una toma de independencia creativa. Almada levanta un universo verosímil sobre pilotes increíbles, anacrónicos y atemporales. La casa como símbolo unificador de la existencia civilizada (tanto de los vivos como de los muertos) queda en pie mientras los seres pasan. Los muertos tocan sus agujeros, exhiben sus muñones, aman y odian a otros muertos, se ríen, fantasean. Y una naturaleza viva, que Almada conoce bien, estalla con sus nombres y refranes de tierra adentro, reafirmando que el siglo XIX no es el mismo siglo para todos, que hay otras realidades bajo el cielo.
Excepto la casa, los demás protagonistas, humanos y animales, o desaparecieron o murieron. A algunos se los llevó la guerra (Malvinas u otras). A los más aquerenciados, la familia de Lucero, se ignora qué o quién se los llevó, por más que una madre los busque y un patrón ladino intente que la policía no los encuentre.
Más allá de las lecturas que Una casa sola promueve —desde la sociopolítica, la memoria, la reflexión espiritual, el misterio de la existencia, etc.—, lo fascinante es cómo se sostiene esa otra casa, la de la creación, con sus fragmentos y uniones, con lo que dice y no dice. Esa autoridad filosa es la mejor carta de Almada.
UNA CASA SOLA, de Selva Almada.Random House, 2026. Buenos Aires, 156 págs.

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