El verano modifica rutinas, hábitos y formas de habitar el cuerpo. Las altas temperaturas, el aumento de la transpiración, los baños frecuentes en el mar o la piscina y el uso prolongado de ropa liviana o trajes de baño crean un contexto particular para la salud íntima femenina. Aunque no siempre se hable de ello, durante los meses de calor se incrementan las consultas por picazón, ardor, irritaciones o infecciones genitales, muchas veces asociadas a conductas naturalizadas de la temporada.
La ginecóloga Mariana Piastri advierte que uno de los principales factores de riesgo es la humedad persistente. “La zona vulvar necesita equilibrio: no debe estar completamente seca, pero tampoco expuesta de forma continua a la humedad. Cuando eso ocurre, se altera el pH y la microbiota, que es el sistema natural de defensa”, explica.
Traje mojado
Permanecer durante horas con la malla mojada es una de las conductas más frecuentes del verano y, a la vez, una de las más perjudiciales. El contacto prolongado con agua salada o clorada, sumado a telas ajustadas, genera un microambiente propicio para el desarrollo de hongos y bacterias. Cambiarse apenas se sale del agua y secar bien la zona genital es una medida simple, pero clave para prevenir molestias posteriores.
Piel sensible
Durante el verano, la piel y las mucosas suelen estar más expuestas a la fricción y a agentes externos. En niñas y en mujeres en menopausia -etapas en las que la mucosa es más frágil- Piastri recomienda aplicar antes de ingresar al mar o piscina una capa muy fina de emolientes naturales, como aceite de coco. Estos productos actúan como una barrera protectora frente al cloro y la sal. La especialista aclara que deben evitarse los aceites perfumados o derivados del petróleo, por su potencial efecto irritante.
Qué ropa
La elección de la vestimenta cumple un rol central en la prevención. Prendas muy ajustadas, telas sintéticas o jeans gruesos favorecen la acumulación de calor y humedad en la zona genital. “Para el uso diario, lo ideal es optar por ropa interior de algodón blanco, sin tinturas ni detalles. Puede reservarse otro tipo de prendas para ocasiones especiales, pero la rutina debería ser lo más neutra posible”, señala.
Dormir sin bombacha -o con prendas holgadas- es otra recomendación que apunta a favorecer la aireación nocturna y los mecanismos naturales de defensa. En la misma línea, se desaconseja el uso de protectores diarios, ya que mantienen la humedad y alteran el equilibrio de la microbiota.
Menos higiene
Ante la aparición de picazón, cambios en el flujo o ardor, muchas mujeres tienden a intensificar la higiene o a recurrir a productos perfumados. Sin embargo, esta reacción suele ser contraproducente. “La vulva tiene mecanismos propios de limpieza. El exceso de lavados, las duchas vaginales y los desodorantes íntimos interfieren con ese equilibrio y perpetúan el problema”, advierte Piastri.
La recomendación es una higiene suave, con jabones neutros o con pH adecuado en mujeres en edad reproductiva, evitando fragancias y productos innecesarios.
Sexualidad estival
El calor y la fricción vuelven a las mucosas más sensibles, lo que incrementa la vulnerabilidad frente a infecciones de transmisión sexual. En este contexto, el uso de métodos de barrera sigue siendo fundamental en relaciones con parejas no estables. “Muchas veces se piensa solo en embarazo o HIV, pero hay múltiples infecciones que encuentran una puerta de entrada cuando la mucosa está lesionada”, subraya la especialista.
Frente a cualquier alteración, la indicación es clara: no automedicarse y consultar a un profesional, incluso ante síntomas leves, para evitar tratamientos incompletos o inadecuados.
Vacaciones, viajes o eventos especiales hacen que muchas mujeres deseen postergar o evitar el sangrado menstrual. Según explica la ginecóloga Mariana Piastri, esto es posible en quienes utilizan métodos anticonceptivos hormonales combinados, como píldoras, parche o anillo vaginal.
“La mayoría de estos métodos anticonceptivos incluye días libres de hormona para generar un sangrado de deprivación, pero ese sangrado no aporta un beneficio médico. No es necesario para la salud”, aclara la especialista. Por eso, saltear las pastillas placebo o la semana libre de parche o anillo permite evitar el sangrado sin que represente un riesgo para el organismo.
Esta práctica es habitual en otras regiones del mundo y especialmente indicada en mujeres que usan anticoncepción hormonal para tratar patologías como endometriosis, síndrome de ovario poliquístico o sangrados uterinos anormales. De todos modos, si no se está utilizando un método hormonal y se desea suprimir la menstruación, es fundamental planificarlo con anticipación y hacerlo bajo supervisión médica, ya que no siempre es posible resolverlo de un mes para el otro.