En el marco del Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, que se conmemora este 27 de julio, otorrinos advirtieron sobre la importancia de reconocer los síntomas persistentes que pueden ser la primera señal de esta enfermedad. Los especialistas alertan que en Uruguay más del 70% de los pacientes llega al diagnóstico en etapas avanzadas, cuando las posibilidades de curación disminuyen considerablemente.
Ronquera o cambios en la voz que duran más de tres semanas, dificultad o dolor persistente al tragar, llagas o úlceras en la boca que no cicatrizan, sangrados y bultos en el cuello son algunos de los principales signos de alarma. Según indicaron los expertos, muchas veces estos síntomas se naturalizan o se atribuyen a otras causas, lo que hace que se retrase la consulta médica afectando las posibilidades de un diagnóstico precoz.
"No hay un análisis de sangre ni un screening masivo como ocurre con otro tipos de cáncer. Por eso, el principal método de detección son los síntomas. Una ronquera de más de tres semanas es un aviso claro, pero muchas veces se naturaliza y se consulta tarde. Es fundamental la consulta precoz", advirtió Andrés Munyo, secretario de la Sociedad de Otorrinolaringólogos del Uruguay (SORLU), profesor agregado de la Cátedra de Otorrinolaringología del Hospital de Clínicas y jefe del Departamento de Otorrinolaringología de CASMU.
En Uruguay se diagnostican alrededor de 500 nuevos casos de cáncer de cabeza y cuello por año, una patología que incluye tumores de la garganta, la boca, la lengua y las cuerdas vocales. La mortalidad global a cinco años ronda el 50%, y el país se ubica en el tercer lugar en mortalidad por esta causa en América, detrás de Cuba y Brasil.
En esa línea, Martín Fraschini, profesor adjunto de la Cátedra de Otorrinolaringología del Hospital de Clínicas y jefe del Departamento de Otorrinolaringología del Hospital Pasteur, INCA, Hospital Español y el Círculo Católico, explicó que el cáncer de cabeza y cuello tiene alta mortalidad en Uruguay porque se diagnostica tarde. Según detalló, en los estadios avanzados la sobrevida a cinco años puede caer al 40–50%, e incluso al 20% en estadio IV, lo que implica que ocho de cada diez pacientes fallecen en ese período.
Fraschini subrayó que se trata de una enfermedad fuertemente asociada a desigualdades sociales y al acceso tardío al sistema de salud, pero remarcó que existen formas claras de prevención. "No fumar, evitar el consumo de alcohol, vacunarse contra el HPV y consultar ante síntomas persistentes son medidas fundamentales", indicó.
Para lograr llegar a tiempo, los otorrinos remarcan la importancia de que se incorpore la pesquisa protocolizada de estos síntomas persistentes en la red del primer nivel de atención y la derivación a policlínicas especializadas de otorrinolaringología. Sobre todo, teniendo en cuenta que en los últimos años se ha observado un cambio en el perfil de los pacientes.
"Antes el paciente típico era un hombre de 60 o 70 años, fumador y con consumo de alcohol. Hoy vemos cada vez más pacientes jóvenes, de 30 o 40 años, incluso sin esos factores de riesgo, vinculados al virus del papiloma humano", explicó Munyo, quien señaló que este fenómeno es una tendencia mundial, especialmente en tumores de amígdala y base de lengua.
En la actualidad, está disponible el Programa Nacional de Cirugía Láser (Pronacila), que brinda cirugía láser transoral de última generación y gratuita gracias al Fondo Nacional de Recursos para el tratamiento de cáncer de orofaringe, hipofaringe y laringe. Pero para poder acceder al programa es necesario detectar el tumor en estados iniciales.
El Programa utiliza una técnica mínimamente invasiva, que permite extirpar el tumor sin realizar incisiones externas. Su objetivo es mejorar la calidad de vida del paciente permitiéndole una recuperación más rápida y menor impacto postoperatorio, con mejor preservación de la voz y la deglución, y menor tiempo de internación. "Cuando el diagnóstico es precoz y se combina con una cirugía mínimamente invasiva como el láser que brinda Pronacila, la capacidad de curación es altísima, cercana a nueve de cada diez pacientes", afirmó Fraschini.
Actualmente, el programa cubre lesiones premalignas y cánceres en estadios I y II —y algunos casos seleccionados. Desde que surgió Pronacila, hace casi un año, ya se han operado casi 100 pacientes. "Muchas personas padecen la enfermedad pero no acceden al programa porque no lo conocen o porque les falta información", indicó el experto.
En el Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, los especialistas insisten en que reconocer los síntomas y consultar a tiempo puede marcar la diferencia. Detectada en forma precoz, esta enfermedad tiene altas posibilidades de curación y permite acceder a tratamientos menos invasivos, con mejores resultados y una mejor calidad de vida para los pacientes.