Redacción El País
Los ruidos articulares —chasquidos, clics o crujidos— forman parte de la experiencia cotidiana de muchas personas y suelen aparecer al mover las rodillas, los hombros o las manos. Aunque a veces generan inquietud, la mayoría de las veces responden al funcionamiento normal del cuerpo y no a una lesión.
Especialistas vinculados a la Universidad de Harvard, entre ellos médicos que colaboran con publicaciones de salud de esa institución, señalan que estos sonidos son, en general, inofensivos cuando no vienen acompañados de dolor u otros síntomas. Entender su origen ayuda a diferenciar lo normal de lo que amerita una consulta médica.
Qué provoca los ruidos en las articulaciones
Una de las explicaciones más frecuentes tiene que ver con el líquido sinovial, la sustancia que lubrica las articulaciones. En su interior hay gases disueltos que, ante ciertos movimientos, cambian de presión y forman burbujas que se liberan bruscamente, generando el típico “clic”.
A esto se suman otros factores mecánicos del propio cuerpo: el deslizamiento de tendones y ligamentos sobre el hueso, pequeños cambios en la alineación articular y el desgaste natural de las superficies con el paso de los años. Con el envejecimiento, explican los expertos, es esperable que las articulaciones se vuelvan algo más ruidosas, sin que eso implique necesariamente un problema de salud.
El sedentarismo también pasa factura
El sedentarismo es otro elemento que suele potenciar estos sonidos. Pasar muchas horas quietos —sentados frente a una pantalla o sin variar de postura— hace que los tejidos pierdan movilidad. Cuando se retoma el movimiento, las articulaciones “avisan” con crujidos.
La recomendación médica es clara: más actividad física cotidiana. Caminar, estirarse y moverse con regularidad mejora la lubricación articular, fortalece los músculos que dan sostén y reduce la rigidez, además de disminuir la frecuencia de estos ruidos.
Cuándo conviene consultar al médico
El sonido aislado, por sí solo, rara vez es motivo de alarma. La señal de atención aparece cuando los ruidos articulares se acompañan de dolor, inflamación, calor local, enrojecimiento o dificultad para mover la zona afectada.
En esos casos, puede tratarse de artritis, bursitis, tendinitis u otras enfermedades inflamatorias. Los especialistas recomiendan no minimizar estos síntomas y consultar para una evaluación adecuada. Mantenerse activo, escuchar al cuerpo y prestar atención a los cambios es la mejor forma de cuidar las articulaciones y la movilidad a lo largo del tiempo.
En base a El Tiempo/GDA