Maternidad y sexualidad: ¿cómo reencontrarnos con el deseo sin dejar de ser nosotras mismas?

Entre la crianza y la identidad: por qué el deseo sexual se transforma cuando nos convertimos en madres y cómo cambia la pareja después de la llegada de un hijo.

Familia, bebé, padres
Bebé recién nacido con sus padres.
Foto: Magnific.

La llegada de un hijo puede transformar nuestra manera de vivir la intimidad, pero no todas las mujeres experimentan los mismos cambios. Entre las hormonas, la crianza, la pareja y las nuevas formas de disfrutar, ¿qué sucede con el deseo cuando nos convertimos en madres?

Hay una pregunta que pocas veces le hacemos a una mujer después de convertirse en madre: “¿Cómo estás vos?”. Preguntamos por el bebé, por la lactancia, por las noches sin dormir y por la crianza. Pero pocas veces nos detenemos a pensar qué sucede con esa mujer que, además de cuidar y acompañar, sigue teniendo una identidad, un cuerpo, necesidades y una sexualidad propia.

La maternidad puede transformar muchas cosas; entre ellas, nuestra relación con el deseo. Sin embargo, desde la sexología es importante aclarar que no todas las mujeres vivimos estos cambios de la misma manera.

Algunas experimentan un aumento del deseo sexual durante el embarazo, otras una disminución, y muchas no perciben grandes diferencias. Lo mismo ocurre después del nacimiento: hay mujeres que descubren nuevas formas de disfrutar su sexualidad, mientras que otras necesitan tiempo para reencontrarse con ella. Y todas son experiencias válidas, porque no existen dos personas que vivan el placer exactamente de la misma manera.

¿Es falta de deseo o falta de tiempo?

El deseo sexual está atravesado por factores hormonales, emocionales, psicológicos y vinculares. Pero también por algo que muchas veces subestimamos: el cansancio y la carga mental. Durante el posparto, los cambios hormonales pueden modificar la lubricación, la sensibilidad y el interés sexual. Sin embargo, el cuerpo no es el único protagonista. El descanso, la autoestima, la relación de pareja y el bienestar emocional también influyen en nuestra manera de vivir la intimidad.

A lo largo de mi trabajo en educación sexual y al frente de Lujuria, un espacio dedicado al bienestar íntimo, conocí inquietudes que atraviesan a las mujeres en diferentes etapas de sus vidas. Algunas madres buscan reconectar con su erotismo, otras quieren explorar nuevas sensaciones y otras simplemente necesitan comprender por qué su deseo cambió.

Madre, bebé
Madre con bebé.
Foto: Freepik.

Y algo que me parece fundamental transmitir es que no siempre tener menos deseo significa tener un problema sexual. A veces estamos cansadas, atravesando cambios o simplemente viviendo un momento diferente de nuestra vida. La sexualidad no debería convertirse en una exigencia más dentro de todas nuestras responsabilidades.

La pareja también atraviesa una transformación

Con la llegada de un hijo, muchas parejas descubren que encontrar momentos de intimidad requiere una organización que antes no necesitaban. Las conversaciones giran alrededor de horarios, responsabilidades y crianza, mientras que los espacios para encontrarse pueden volverse más escasos.

En Uruguay, la Encuesta de Uso del Tiempo 2021-2022 mostró que las mujeres dedican en promedio 17,8 horas semanales al cuidado infantil de niños de hasta 12 años, frente a 13 horas de los varones. Aunque estas cifras no hablan directamente del deseo sexual, nos invitan a pensar en cómo se distribuyen las responsabilidades y qué espacio queda para el descanso y la intimidad.

Pero esto no significa que la pasión necesariamente desaparezca. Algunas parejas experimentan una mayor conexión emocional y sexual durante esta etapa, mientras que otras necesitan tiempo para adaptarse a los cambios. Lo importante es comprender que la intimidad no se construye únicamente en los encuentros sexuales. También se alimenta de la complicidad, las conversaciones, el afecto y la posibilidad de sentirse acompañadas.

Y hay algo clave: el deseo no debería ser una responsabilidad exclusiva de la mujer. Compartir las tareas de cuidado, respetar los tiempos del otro y generar espacios de encuentro puede ser tan importante como cualquier estímulo erótico. Porque, como me gusta decir, una mujer necesita una pareja con quien compartir la crianza y no otro hijo para criar. Cuando el cuidado y las responsabilidades se comparten, también pueden aparecer más oportunidades para el descanso, la conexión y el placer.

Pareja mirándose a los ojos
Pareja mirándose a los ojos.
Foto: Magnific.

¿Cómo volvemos a conectar con el placer?

Primero, entendiendo que no hay apuro. El cuerpo necesita recuperarse después del parto, pero también debemos respetar nuestros tiempos emocionales. Estar físicamente recuperadas no significa necesariamente sentirnos preparadas para retomar las relaciones sexuales.

Una de las herramientas que trabajamos desde la sexología es ampliar la mirada sobre el placer. La intimidad no tiene por qué comenzar ni terminar con la penetración. Los besos, las caricias, los masajes y la exploración del propio cuerpo también pueden ser formas maravillosas de reconectar con nuestra sexualidad.

Si aparecen molestias por sequedad vaginal (muy habitual durante la etapa de lactancia), un lubricante adecuado puede ayudar. Y si existe dolor persistente, es importante consultar con profesionales de salud en lugar de acostumbrarnos a soportarlo. Quizás el verdadero desafío no sea recuperar la sexualidad que teníamos antes de ser madres, sino permitirnos descubrir cómo queremos vivirla en esta nueva etapa.

A su vez, no existe una maternidad idéntica a otra, como tampoco existen dos mujeres que vivan el deseo de la misma manera. Ser madre no debería ser equivalente a dejar de lado nuestros deseos, proyectos y derecho al placer. Porque podemos amar profundamente a nuestros hijos, disfrutar de la maternidad y, al mismo tiempo, necesitar espacios propios, intimidad y momentos para nosotras. Y quizás, entre tantas responsabilidades, valga la pena volver a hacernos aquella pregunta con la que comenzamos: ¿Qué siento y qué necesito yo?

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