La piel no miente: el pelo de perros y gatos como espejo de su salud y bienestar diario

Más allá de lo estético, el estado del pelo en perros y gatos es un reflejo directo de su salud integral, la alimentación, el manejo del estrés y los cuidados cotidianos que reciben.

Gato y perro tapados con un acolchado.
Gato y perro tapados con un acolchado.
Foto: Freepik

Redacción El País
Que una mascota luzca un pelo brillante y fuerte no es solo una cuestión de estética. En perros y gatos, el estado del pelaje funciona como un verdadero indicador de salud general. Alteraciones en la alimentación, la higiene, el descanso o el bienestar emocional suelen manifestarse rápido en la piel: opacidad, caída excesiva o cambios en la textura no aparecen por casualidad.

La piel es el órgano más extenso del cuerpo y cumple funciones clave: protege del frío y el calor, actúa como barrera frente a parásitos y bacterias, y muchas veces refleja lo que pasa puertas adentro, desde desequilibrios hormonales hasta problemas digestivos. Además, el pelo también expresa rasgos propios de la raza, la edad y hasta el sexo del animal.

Cuidarlo no implica gastos desmedidos ni visitas permanentes a la peluquería canina o felina. En la mayoría de los casos, alcanza con poner el foco en la prevención, consultar a tiempo al médico veterinario y sostener rutinas simples pero constantes.

Cuidados básicos que marcan la diferencia

Para mantener una buena salud de la piel y un pelaje sano, hay tres pilares que no fallan: nutrición, cepillado y prevención.

  • Nutrición. Una alimentación equilibrada es la base de todo. Dietas pobres o inadecuadas suelen reflejarse en un pelo opaco, frágil o con caída excesiva. Proteínas de calidad, grasas saludables, vitaminas y minerales son fundamentales para sostener la barrera cutánea y el crecimiento del pelo.
  • Prevención. Enfermedades como la diabetes, el hipotiroidismo, trastornos gastrointestinales o situaciones de estrés crónico pueden afectar directamente el aspecto del pelaje. Controles veterinarios regulares permiten detectar a tiempo estos cuadros y evitar que el pelo sea la primera señal de alarma.
  • Cepillado. Es un hábito sencillo y muy efectivo. El cepillado regular elimina pelo muerto, estimula el recambio, mejora la circulación de la piel y ayuda a detectar a tiempo lesiones, mal olor o la presencia de pulgas y garrapatas. La frecuencia y el tipo de cepillo deben adaptarse al tipo de pelo de cada mascota.
    Perro, gato, mascotas
    Perro y gato descansando.
    Foto: Freepik/IA.

Ayudas extra: cuándo sí y cuándo no

Además de los cuidados básicos, existen recursos complementarios que pueden sumar, siempre usados con criterio.

  1. Suplementos nutricionales. En veterinarias y pet shops se consiguen productos con aminoácidos, grasas, vitaminas y minerales pensados para la piel y el pelo. Son un apoyo, no un reemplazo del alimento principal, y conviene usarlos bajo recomendación profesional.
  2. Vinagre y agua. En redes sociales se lo presenta como solución mágica, pero conviene ser prudentes. El vinagre, correctamente diluido, puede ayudar a limpiar el pelo, pero mal utilizado puede irritar la piel y las mucosas. Siempre debe enjuagarse bien y evitar la exposición directa al sol.
  3. Cepillado frecuente. La caída de pelo es normal, pero cuando se intensifica puede estar asociada al estrés, a cambios hormonales o a la dieta. Un cepillado diario o semanal, suave y con herramientas adecuadas, ayuda a redistribuir la capa oleosa natural y reduce los pelos sueltos en casa.
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Foto: Unsplash.

Alimentación, hábitos y calma emocional

Algunos frutos y verduras como zanahoria, papaya o mango aportan vitaminas y pueden ofrecerse ocasionalmente como premio, cuidando las cantidades por el contenido de azúcar. También hay quienes suman pequeñas dosis de aceite de oliva, rico en vitamina E, siempre con moderación y asesoramiento veterinario, ya que el exceso puede traer problemas digestivos.

En cuanto al secado, usar secador de pelo de forma frecuente puede resecar la piel y volver el pelo quebradizo. Mantener a la mascota seca es importante, pero sin abusar del calor.

Por último, el estrés también se nota en el pelo. Cambios bruscos de rutina, falta de descanso, poco ejercicio o situaciones emocionales negativas impactan tanto en el ánimo como en el pelaje. Cariño, actividad física diaria y rutinas estables son aliados silenciosos de una mascota sana.

En definitiva, cuando el pelo brilla, rara vez es solo por fuera: suele ser la señal más visible de un bienestar integral que empieza mucho antes del cepillo.

En base a El Tiempo/GDA

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