Redacción El País
La joroba —médicamente conocida como hipercifosis— es una de las alteraciones posturales más frecuentes en adultos y personas mayores. Aunque las causas pueden ser diversas, sus efectos suelen coincidir: una postura más encorvada, rigidez en la espalda, dolor persistente y una sensación de malestar que, incluso, puede impactar en la autoestima y el bienestar emocional.
Por qué aparece la joroba y cómo afecta la calidad de vida
En términos clínicos, la curvatura dorsal puede superar los 40 o 45 grados, algo que suele verse acentuado por malas posturas, una vida sedentaria, debilidad ósea o el desgaste natural asociado a la edad. Con el correr de los años, esta rigidez deriva en molestias crecientes y en un mayor riesgo de enfermedades lumbares, que alteran la movilidad y la autonomía.
Ante este escenario, el fisioterapeuta Jaime González Ferrero comparte en su cuenta de TikTok una serie de movimientos sencillos que suelen recomendarse a pacientes con este tipo de alteraciones. Según explica, la mayoría experimenta “algún nivel de mejoría, antes o después”, siempre que exista constancia en la práctica.
El especialista detalla que, cuando la región torácica pierde movilidad y no se trabaja la extensión dorsal, aparecen señales claras: hombros adelantados, cabeza proyectada hacia adelante, mayor acentuación de la curva dorsal y tensiones que afectan los discos cervicales. Todo esto, dice González, genera un estrés mecánico innecesario que termina pasando factura.
El ejercicio que ayuda a corregir la joroba
El fisioterapeuta recomienda una rutina muy simple que busca devolver movilidad, mejorar la alineación y aliviar la tensión acumulada. Para realizarla, solo se precisa una toalla o una remera doblada, que se apoya contra la pared y se sostiene con la frente, manteniendo la columna alargada.
En esta posición, ambos brazos deben moverse a la vez pero en sentidos opuestos. Uno dibuja una media circunferencia hacia arriba y, al llegar a la altura del hombro, se flexiona hasta llevar la mano al cuello. El otro baja en dirección a la columna hasta quedar a la mitad de la espalda. La secuencia se alterna durante algunos segundos, manteniendo la coordinación.
De acuerdo con González, estos movimientos combinados liberan la zona anterior del hombro, ayudan a corregir la postura y permiten que la región torácica recupere parte de su movilidad perdida. Además, estimulan y tonifican los erectores espinales cervicodorsales, fundamentales para sostener la columna.
Cuántas repeticiones hacer para ver resultados
El ejercicio debe realizarse en tres o cuatro series de 20 repeticiones cada una. La clave, como ocurre con cualquier entrenamiento postural, es la constancia. El propio especialista señala que este trabajo permite mejorar la movilidad del hombro, liberar la región pectoral y reducir molestias asociadas a la hipercifosis.
“Con esta práctica se logra activar la musculatura que sostiene la cabeza y mejorar la movilidad de los hombros”, señala González en su video, donde remarca que es una herramienta sencilla para quienes buscan recuperar postura y disminuir el dolor acumulado.
En base a El Tiempo/GDA