Por Elisa Blanco*
Cada 12 de marzo se conmemora el Día Mundial del Glaucoma y, como cada año, Uruguay se suma a la Semana Mundial del Glaucoma para generar conciencia sobre la principal causa de ceguera irreversible en nuestro país.
Durante esta jornada se realiza la toma de presión ocular sin agenda previa en distintos centros del país, tanto públicos como privados, además de brindar información a la población sobre esta enfermedad. La campaña es organizada por la Asociación Uruguaya de Oftalmólogos (ASUO), la Sociedad Uruguaya de Glaucoma (SUG), la Cátedra de Oftalmología del Hospital de Clínicas y sociedades científicas del Sindicato Anestésico Quirúrgico (SAQ).
El glaucoma es la principal causa de ceguera irreversible en Uruguay y en el mundo. Afecta al 3% de los uruguayos y a aproximadamente 70 millones de personas a nivel global. Se estima que para el año 2040 más de 110 millones de personas sufrirán esta patología.
Algo que resalta la importancia de la detección temprana mediante chequeos regulares es que el 50% de los afectados desconoce que la padece.
Es una enfermedad que si bien no tiene cura definitiva, puede controlarse, tal como ocurre con otras enfermedades crónicas como por ejemplo la diabetes o la hipertensión arterial. Pero con un diagnóstico precoz y a tiempo se puede controlar y así evitar la consecuencia final de la enfermedad, que en el caso del glaucoma es la ceguera.
A diferencia de la ceguera por cataratas, reversible con una cirugía, la ceguera por glaucoma no puede solucionarse hasta el momento actual.
La característica más dramática del glaucoma es que no presenta síntomas en sus etapas iniciales, sino que va dañando el nervio óptico (el cable que conecta el ojo con el cerebro para que podamos ver) sin que la persona lo note. Por este motivo se conoce como “el ladrón silencioso de la visión”.
Por lo tanto, la única forma de detectarlo es mediante un examen con un oftalmólogo, el único profesional capacitado para hacer una valoración profunda de este tipo. No alcanza únicamente con tomar la presión ocular, hay que realizar una valoración completa del segmento anterior, valorar el fondo de ojo y realizar una gonioscopía, además de, por supuesto, tomar la presión. Muchas veces es necesario adicionar exámenes paraclínicos para complementar el diagnóstico así como para el seguimiento de la enfermedad.
La gran mayoría de esta casos se diagnostican cuando el paciente acude al oftalmólogo creyendo que únicamente necesita lentes y se encuentra con que es otra la causa de su pérdida de visión.
La forma más frecuente es el el glaucoma crónico de ángulo abierto, que característicamente se manifiesta en la tercera edad. Sin embargo existen formas juveniles, infantiles e incluso congénitas.
Toda la población está expuesta a tener glaucoma, pero quienes presentan mayor riesgos de desarrollarlo son:
• Mayores de 40 años y sobre todo luego de los 60 años.
• Quienes tienen antecedentes familiares de glaucoma (el riesgo de padecerlo puede aumentar hasta 10 veces )
• Afrodescendientes
• Si existen antecedentes de traumatismos oculares
• Diabéticos
• Miopes
• Pacientes con hipertensión arterial
• Quienes utilizan corticoides en forma crónica
Factores de riesgo.
La presión ocular elevada es el factor de riesgo más importante para desarrollar glaucoma, aunque no el único.
La frecuencia de visita al oftalmólogo dependerá de todos estos factores. La Sociedad Uruguaya de Glaucoma (SUG) recomienda a los menores de 40 años controlarse una vez cada dos años y a los mayores de 40 un control anual. Si existen factores de riesgo como los previamente señalados, la frecuencia de los controles deberá establecerse en conjunto con su oftalmólogo.
Una vez que se realiza el diagnóstico de glaucoma, comienza el tratamiento y seguimiento, que son individualizados para cada paciente.
Cabe recalcar que el tratamiento no es curativo, ya que como mencionamos, se trata hasta el momento de una enfermedad crónica sin cura definitiva, pero ayuda a enlentecer y estabilizar la enfermedad.
El objetivo del tratamiento para personas con glaucoma es evitar la ceguera; que lleguen hasta el último día de su vida con una visión útil y valiéndose por sí mismas. Se trata entonces de mantener la calidad de vida.
Si bien el tratamiento estándar, durante mucho tiempo consistió en colirios que se aplican de por vida y que son sumamente útiles para ayudar a controlar la presión ocular, actualmente contamos con otras alternativas.
La recomendación actual de las principales sociedades de glaucoma del mundo, dependiendo del tipo de glaucoma, estadío del mismo al diagnóstico y presión ocular que se evidencie, es iniciar el tratamiento con láser; trabeculoplastia láser selectiva (SLT).
También hay distintos tipos de tratamientos quirúrgicos. Son fundamentales las técnicas de cirugía tradicional de glaucoma, efectivas y necesarias para ciertos casos, en general ya avanzados o con presión intraocular incontrolables. En los últimos años hubo un avance sustancial en este campo, desarrollándose nuevas técnicas quirúrgicas para el tratamiento del glaucoma denominadas técnicas MIGS (Cirugías mìnimamente Invasivas para Glaucoma).
La cirugía MIGS hace referencia a de conjunto de técnicas quirúrgicas con implante o sin él, que ayudan a reducir la presión ocular de forma efectiva, más segura y con una recuperación en el postoperatorio más rápido que las cirugías tradicionales. Es común asociarlas a cirugía de cataratas: aquel paciente con glaucoma que deba someterse a una cirugía de cataratas, puede beneficiarse que un procedimiento para glaucoma en el mismo acto quirúrgico que le permita disminuir, y en algunos casos hasta eliminar la necesidad de medicación antiglaucomatosa.
Si bien las cirugías MIGS no reemplazan a las tradicionales para todos los casos, han ganado terreno, permitiendo un abordaje quirúrgico más temprano en el espectro de severidad de la enfermedad, lo que ha constituido un verdadero cambio de paradigma en el tratamiento de esta compleja enfermedad.
*Especialista en glaucoma, presidenta de la Sociedad Uruguaya de Glaucoma.