Naomi Braithwaite - The Conversation
Tendencias modernas —como fajas moldeadoras que asfixian, zapatillas frágiles y carteras demasiado grandes— han causado sufrimiento a muchas personas que las usan. Sin embargo, estas tendencias son inofensivas si se comparan con muchas modas del pasado —algunas de las cuales llegaban a ser letales.
1. Zapatos vertiginosamente inestables
La invención del taco aguja en la década de 1950 generó opiniones encontradas. Si bien, para quienes los usaban, el zapato se convirtió en un símbolo de femineidad y empoderamiento —y muchas mujeres apreciaban la altura extra que les proporcionaba—, otras encontraban que el taco aguja era incómodo para caminar.
Pronto surgieron preocupaciones sobre los posibles daños causados por estos tacos. En 1953, la revista británica de fotoperiodismo Picture Post publicó un artículo titulado "Los peligros del taco aguja", citando advertencias de médicos sobre los riesgos inminentes asociados al uso de este calzado, que iban desde torceduras de tobillo hasta fracturas de huesos. Décadas más tarde, las preocupaciones por los efectos nocivos de los zapatos de taco alto persisten. Estudios han demostrado una relación directa entre el uso de tacos altos y lesiones musculoesqueléticas.
Sin embargo, no es solo el acto de usar tacos aguja lo que causa daños. En 2016, el diario The Telegraph informó que tacos aguja habían sido usados como armas en cientos de agresiones. En 2013, la ciudadana estadounidense Ana Trujillo, apodada "la Asesina del Taco Aguja", fue condenada a prisión perpetua por apuñalar a su novio 25 veces con un zapato de taco aguja de gamuza azul.
2. El corsé mortal
El corsé tiene una historia larga y a menudo controvertida, que se remonta a siglos atrás. A partir del siglo XVI, se convirtió en una prenda íntima —hecha de barba de ballena y, en ocasiones, de acero— utilizada para moldear la cintura.
Sin embargo, con los años, crecieron las preocupaciones sobre los posibles daños del uso de corsés, especialmente debido a la práctica del tight lacing (apretar excesivamente los cordones para reducir drásticamente la cintura). Por ejemplo, en 1793, el médico y anatomista alemán Samuel Thomas von Sömmerring publicó un libro donde exponía sus inquietudes respecto al uso prolongado de corsés extremadamente ajustados. En él, escribe que la práctica podía comprimir las costillas y otros órganos internos, además de causar deformidades en la caja torácica.
En junio de 1890, la revista The Lancet también publicó un artículo destacando los efectos devastadores del uso de corsés muy apretados, incluyendo fracturas de costillas, daños a los órganos, dificultades respiratorias, deformidades e incluso la muerte. Aunque la moda de usar corsés muy ajustados pueda haber pasado, aún existen preocupaciones sobre los impactos que versiones más modernas, como las fajas moldeadoras, pueden tener en el cuerpo. Investigaciones han demostrado que el uso de ropa apretada, como estas fajas, puede perjudicar la respiración.
3. Vestidos venenosos
Durante la era victoriana, surgió una tendencia mortal que involucraba un tono específico de verde esmeralda, que se puso de moda en telas, artículos de decoración y en la indumentaria. Sin embargo, el verde era un color difícil de producir. Para lograr ese tono vibrante y a la moda, los sastres victorianos usaban un tinte llamado "verde de Scheele", que estaba cargado de arsénico.
El público no era consciente de lo dañinos que eran estos vestidos con arsénico hasta que el renombrado químico A.W. Hofmann publicó un artículo en 1862, titulado "La danza de la muerte", exponiendo la peligrosa toxicidad del tinte verde. A la semana siguiente, la popular revista satírica Punch publicó una caricatura titulada "El vals del arsénico", que mostraba a un esqueleto vestido con un traje de baile.
Los efectos letales del uso de estos vestidos incluían úlceras, falla orgánica y, finalmente, la muerte. Las jóvenes que confeccionaban estos vestidos en fábricas también sufrían síntomas como heridas abiertas, convulsiones, vómitos e incluso la muerte.
4. Cosméticos tóxicos
La reina Isabel I era conocida por su tez de porcelana, considerada en su época un signo de belleza y estatus. Sin embargo, el maquillaje que usaba para lograr ese look también le servía como máscara para cubrir las cicatrices de viruela en su piel.
La reina lograba su palidez usando "cerusa veneciana", un maquillaje a base de plomo que, se cree, causó su muerte. Investigaciones recientes revelaron que el maquillaje blanco de la reina Isabel I era, en realidad, una combinación de plomo y vinagre blanco, lo que permitía que el plomo se absorbiera en mayor cantidad que en otras fórmulas de cerusa veneciana.
Al igual que muchas otras tendencias de moda, el maquillaje a base de plomo tiene una larga historia. La reina egipcia Cleopatra usaba un delineador kohl a base de plomo —algo que investigaciones más recientes indican que, en realidad, podría haber prevenido enfermedades.
5. Cabellos peligrosos
El cabello, tantas veces un símbolo de moda, ha sido blanco de muchas tendencias tóxicas a lo largo de los años. Por ejemplo, el peinado Pompadour de la década de 1900 —bautizado así en honor a la cortesana francesa del siglo XVIII, Madame de Pompadour— lograba su volumen gracias al uso de pomadas a base de plomo, que eran muy populares en la época, pero tóxicas.
El comienzo del siglo XX también fue testigo de una tendencia inusual y peligrosa: productos enriquecidos con radio, incluidos tónicos y aceites capilares. Algunos de estos productos prometían que la radiactividad estimularía el crecimiento del cabello y curaría la caspa. En ciertos casos, el radio incluso se aplicaba directamente sobre los cabellos para que brillaran en la oscuridad. Sin embargo, la exposición prolongada al radio traía diversos efectos nocivos, afectando incluso los huesos y la sangre —a menudo años después del uso.
6. Fibras inflamables
En 1871, las jóvenes medias hermanas de Oscar Wilde asistieron a una fiesta de Halloween en Irlanda. Como figuras de la alta sociedad, ambas vestían siguiendo la última moda, usando polleras amplias con armazón de crinolina. Sin embargo, mientras bailaban, sus enormes polleras se incendiaron al rozar la llama de una vela, y ambas murieron trágicamente.
La historia trágica de ellas no fue un caso aislado. Se estima que, durante la era victoriana, más de 3.000 mujeres sufrieron el mismo destino. La crinolina era apreciada por su ligereza y por la libertad de movimiento que brindaba; sin embargo, era una prenda difícil de manejar y altamente inflamable. En 1858, The New York Times reportó un promedio de tres muertes por semana, convirtiendo a la crinolina en una de las tendencias más peligrosas de la historia.
Así como las tendencias de moda cambian, también cambian los riesgos asociados a ellas. Sin embargo, podemos considerarnos mucho más afortunados que nuestros antepasados, ya que las tendencias actuales son, en gran medida, menos letales que muchas de las que existieron en el pasado.