Redacción El País
La afirmación de Dan Buettner, uno de los referentes mundiales en longevidad, volvió a sacudir las ideas instaladas sobre la actividad física. Según él, “la gente que vive más años no hace crossfit ni pilates”, un planteo que interpela directamente al modelo actual de entrenamiento centrado en rutinas intensas y largas horas en el gimnasio.
Durante más de dos décadas recorrió las llamadas zonas azules, lugares del mundo con altas tasas de personas que superan los 100 años. Su conclusión es contundente: la longevidad no depende de rutinas estrictas, sino de un estilo de vida sostenido y natural, donde el cuerpo se mueve de forma orgánica todo el día.
Zonas azules: el movimiento que surge de la vida cotidiana
Buettner ha estudiado comunidades como Cerdeña, Okinawa, Icaria, Loma Linda y la península de Nicoya, lugares donde los adultos mayores viven más y mejor. Allí, quienes llegan a los 100 años lo hacen sin convivir con diabetes, problemas cardíacos o demencia, algo que para el investigador resulta tan sorprendente como revelador.
Lejos de tener una “genética mágica”, estas poblaciones comparten hábitos simples: una alimentación saludable, la práctica diaria de caminatas, el trabajo en la huerta, y tareas hogareñas que demandan esfuerzo físico real. No practican crossfit, pilates ni entrenamientos guiados; su ejercicio se integra en la rutina diaria, sin horarios ni apps, simplemente como parte de la vida.
El secreto no está en el gimnasio, sino en la constancia
Para Buettner, el problema en las sociedades modernas es intentar compensar las horas sentadas con una hora de gimnasio. Esa lógica, dice, muchas veces no alcanza. En cambio, en las zonas azules el cuerpo se activa cada 20 minutos casi sin que la persona lo note. Ese movimiento sostenido —caminar, cargar, agacharse, cuidar plantas— mantiene la función muscular y la salud metabólica sin forzar el cuerpo.
Además del movimiento natural, estas comunidades fortalecen los vínculos sociales, mantienen rutinas estables y gestionan el estrés desde temprano, todos pilares que inciden directamente en la longevidad.
Según el experto, “el secreto está en un estilo de vida activo sin forzarlo, donde lo cotidiano vale más que cualquier plan de entrenamiento”. En otras palabras: vivir en movimiento, no entrenar para vivir.
En base a El Tiempo/GDA
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