Cruzar las piernas al sentarse: qué efectos puede tener sobre la circulación, la presión arterial y la postura

Cruzar las piernas no provoca várices por sí solo, pero mantener esa postura durante mucho tiempo puede favorecer molestias circulatorias, alterar momentáneamente la presión arterial y generar tensión muscular.

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Foto: Freepik.

Cruzar las piernas al sentarse es un gesto cotidiano, ya sea en la oficina, durante un viaje o mientras se descansa en casa. Aunque para la mayoría pasa inadvertido, desde hace tiempo existen dudas sobre los posibles efectos que esta postura puede tener sobre la salud.

La evidencia científica disponible indica que cruzar las piernas no es una causa directa de las várices. Tanto la Clínica Mayo como la Facultad de Medicina de Harvard sostienen que esta enfermedad suele estar vinculada principalmente a factores hereditarios, cambios hormonales, el envejecimiento y el deterioro de las válvulas de las venas, encargadas de facilitar el retorno de la sangre hacia el corazón.

De acuerdo con estas instituciones, no hay pruebas que demuestren que adoptar esta postura de manera ocasional provoque insuficiencia venosa crónica. Sin embargo, los especialistas advierten que permanecer sentado durante muchas horas, sin importar cómo estén ubicadas las piernas, puede afectar la circulación y favorecer molestias en los miembros inferiores.

En ese sentido, la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular señala que cruzar las piernas puede intensificar los síntomas en personas que ya tienen várices o presentan predisposición a desarrollar enfermedad venosa. Esto ocurre porque la compresión temporal de algunas venas, especialmente detrás de la rodilla, puede dificultar momentáneamente el retorno de la sangre hacia el corazón.

Como consecuencia, algunas personas pueden experimentar pesadez, hormigueo, hinchazón o sensación de cansancio en las piernas después de permanecer mucho tiempo en esa posición. En general, estas molestias desaparecen al cambiar de postura, aunque suelen ser más evidentes en quienes tienen antecedentes de problemas circulatorios.

Piernas más largas. Foto: Record Guinness

Qué ocurre con la circulación y la presión arterial

Al cruzar una pierna sobre la otra se genera una compresión mecánica de determinados vasos sanguíneos y tejidos blandos. Los especialistas en salud vascular explican que esto puede enlentecer de forma transitoria el flujo sanguíneo, aunque en personas sanas el organismo suele compensar rápidamente ese cambio.

De todos modos, aclaran que el mayor inconveniente no es cruzar las piernas de vez en cuando, sino permanecer inmóvil durante períodos prolongados. El sedentarismo continúa siendo uno de los principales factores asociados tanto a problemas circulatorios como a molestias musculares y articulares.

Otro de los efectos más estudiados es el impacto temporal sobre la presión arterial. La Asociación Americana del Corazón indica que cruzar las piernas mientras se realiza una medición puede aumentar la presión sistólica entre 7 y 10 mmHg.

Ese incremento es transitorio y no significa que la persona tenga hipertensión ni que la postura provoque la enfermedad. Sin embargo, puede modificar el resultado de la medición y arrojar valores más elevados de lo real.

Por ese motivo, la recomendación es mantener ambos pies apoyados en el piso, la espalda recta y el brazo a la altura del corazón durante el control de la presión arterial, para obtener un registro más preciso.

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Foto: Freepik.

También puede generar tensión muscular

Especialistas citados por la Facultad de Medicina de Harvard sostienen que mantener reiteradamente una misma postura puede provocar tensiones musculares transitorias en la pelvis, las caderas y la zona lumbar.

Aunque no existen pruebas concluyentes de que cruzar las piernas produzca daños permanentes en la columna, sí puede favorecer molestias o rigidez cuando se combina con largas jornadas de sedentarismo.

Además, algunas investigaciones observaron cambios posturales temporales en personas que tienen el hábito de cruzar siempre la misma pierna, aunque esos efectos suelen revertirse al modificar la postura y aumentar el movimiento.

Por eso, los especialistas aconsejan levantarse cada 20 o 30 minutos, caminar unos minutos y alternar la posición durante la jornada. En personas con várices, hipertensión, antecedentes de trombosis o problemas musculoesqueléticos, mantener ambos pies apoyados en el suelo puede ayudar a reducir molestias y favorecer una mejor circulación.

En base a El Universal/GDA

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