Consumir manzanas a diario podría ayudar a controlar la presión arterial y prevenir problemas cardíacos

Por su aporte en fibra, potasio y antioxidantes, la manzana es una aliada natural para mantener la tensión arterial estable y cuidar la salud cardiovascular.

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Foto: Pixabay

Redacción El País
Presente en la mayoría de las cocinas uruguayas, la manzana es una de esas frutas que parecen sencillas pero encierran un alto valor nutricional. Más allá de su sabor y versatilidad, distintos estudios científicos coinciden en que su consumo regular puede tener efectos positivos sobre la presión arterial y, en consecuencia, sobre la salud cardiovascular en general.

Los expertos apuntan principalmente a tres componentes de la manzana: los flavonoides, el potasio y la fibra soluble. Dentro del primer grupo se destaca la quercetina, un antioxidante natural que, según investigaciones recientes, podría ayudar a mejorar la elasticidad de los vasos sanguíneos y reducir la inflamación, dos aspectos clave para mantener la presión bajo control.

Por su parte, el potasio —presente en buena cantidad en esta fruta— colabora en la regulación del equilibrio de sodio en el organismo. Este mineral favorece la relajación de las paredes arteriales y ayuda a mantener la tensión dentro de parámetros saludables. En paralelo, la fibra soluble —en especial la pectina— ayuda a disminuir el colesterol LDL, el llamado “colesterol malo”, lo cual también repercute en el sistema cardiovascular.

Recomendaciones y cantidades

En el marco de una alimentación equilibrada, organizaciones como la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos recomiendan incorporar entre una y dos porciones de fruta fresca por día. Una manzana mediana, con cáscara y bien lavada, puede ser una excelente opción: aporta alrededor de 4 gramos de fibra, antioxidantes y unas 80 calorías, sin grasas ni colesterol.

Además, su bajo índice glucémico y su capacidad para generar saciedad la convierten en una aliada ideal para quienes buscan controlar el peso y evitar picos de azúcar en sangre.

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Foto: Pixahive.

Dentro de una dieta saludable

Programas alimentarios como el plan DASH —muy utilizado a nivel internacional para prevenir y tratar la hipertensión— incluyen a las manzanas entre las frutas recomendadas. En nuestro país, médicos y nutricionistas también sugieren aumentar el consumo de frutas frescas, verduras, cereales integrales y reducir el uso de sal como medidas iniciales para cuidar la presión.

Vale recordar que, según organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), una presión arterial normal se ubica en torno a los 120/80 mmHg. Cifras superiores a 130/80 mmHg pueden ser indicio de hipertensión en etapa inicial, y muchas veces este problema avanza sin dar señales evidentes.

Más allá de la presión arterial

La manzana no solo contribuye al equilibrio de la presión: también ofrece beneficios digestivos, pulmonares y metabólicos. Diversas investigaciones señalan que su consumo habitual se asocia con menor riesgo de enfermedades respiratorias crónicas y con un mejor perfil lipídico. También aporta una modesta cantidad de vitamina C y contiene más de un 80% de agua, lo que la convierte en una colación fresca e hidratante.

La variedad roja es una de las más difundidas y se destaca por su sabor suave, su textura firme y su mayor contenido de antioxidantes en la piel. Por eso, siempre que sea posible, conviene comerla sin pelar.

Incorporar una manzana al día es un gesto sencillo que puede traducirse en grandes beneficios. Si bien no reemplaza el tratamiento médico ni los controles regulares, esta fruta milenaria sigue demostrando que lo natural y cotidiano también puede ser poderoso cuando se trata de cuidar la salud.

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