Redacción El País
En los últimos años, los conejos se han convertido en una opción cada vez más visible en redes y en los hogares. Aunque muchos los consideran mascotas fáciles de cuidar, lo cierto es que este animal necesita rutinas claras, atención constante y un manejo adecuado para preservar su bienestar y evitar conflictos con el comportamiento natural que traen de la vida silvestre. La idea de que basta con tenerlos en un rincón de la casa quedó definitivamente atrás.
Características y comportamiento: más que un animal tierno
A diferencia de lo que se suele pensar, los conejos no son roedores, sino lagomorfos, una clasificación que se reconoce por sus cuatro dientes superiores —dos frontales y dos ocultos detrás— que crecen de manera continua. Desde el punto de vista nutricional, tienen requerimientos muy específicos: son estrictamente herbívoros y fermentan la fibra vegetal en el ciego, por lo que necesitan buena calidad de heno y vegetales aptos para mantener el sistema digestivo en orden.
En el mundo existen más de 60 razas, aunque solo unas 10 a 15 funcionan bien como mascotas por su tamaño y temperamento. En cuanto a su comportamiento, suelen ser animales tímidos por naturaleza —al fin y al cabo, son presas en estado silvestre—, pero con una socialización adecuada pueden ser afectuosos, activos y capaces de generar vínculos profundos con sus cuidadores. Además, son animales crepusculares, más activos al amanecer y atardecer, y pueden aprender a usar arenero, no romper objetos y hasta realizar trucos básicos.
Espacios adecuados y elementos clave para su bienestar
Uno de los puntos más importantes es el espacio físico. Antiguamente se los mantenía en jaulas, como animales de producción, lo que iba a contramano de su necesidad de explorar, correr y saltar. Hoy la tenencia responsable implica permitirles libertad controlada y ofrecerles elementos como camas, túneles, areneros especiales y superficies seguras. Es clave evitar la arena sanitaria de gatos, que puede causar problemas respiratorios o ser ingerida accidentalmente.
Los túneles y refugios cumplen un rol central, ya que los conejos suelen buscar lugares para sentirse protegidos, especialmente cuando no quieren contacto físico. Su instinto de presa los vuelve sensibles al estrés, por lo que necesitan ambientes tranquilos y predecibles.
¿Paseos al aire libre? Más riesgos que beneficios
Pasear con sus conejos en parques, es una práctica puede exponerlos a varios riesgos. Su temperamento temeroso atrae la atención de otras mascotas como perros y gatos, y además pueden contagiarse pulgas, garrapatas, ácaros o parásitos internos que afectan el sistema digestivo.
Otro riesgo relevante es el contacto accidental con pesticidas o herbicidas, habituales en plazas y espacios verdes, que pueden causar intoxicación. Por eso, la recomendación es evitar lugares desconocidos y, en cambio, optar por jardines internos, pasto natural seguro o pasto sintético dentro de casa.
Respecto a los arneses y collares, si bien están de moda, no son ideales: los conejos tienen una estructura muscular y ósea muy delicada, que los hace propensos a lesiones serias si se tironea. Lo más seguro son los corrales, que ofrecen control sin forzar su cuerpo.
Salud, controles y la importancia de la esterilización
Como cualquier animal de compañía, los conejos requieren atención veterinaria regular. Lo recomendable es realizar chequeos dos veces al año, para controlar el crecimiento de los dientes, la presencia de parásitos, el manejo del peso corporal y el estado del sistema digestivo, ya que cualquier alteración en la dieta puede generar trastornos importantes.
La esterilización, tanto en machos como en hembras, debe realizarse entre los seis meses y el año de vida. Este procedimiento no solo evita camadas no deseadas, sino que reduce el riesgo de problemas de salud y mejora notablemente la conducta, disminuyendo agresividad, marcaje y estrés.
En base a El Tiempo/GDA