Redacción El País
El tepache (o tapache) es una bebida fermentada tradicional de México, refrescante, ligeramente ácida y con burbujas naturales. Se elabora sobre todo con cáscaras y pulpa de ananá, azúcar (o piloncillo/panela) y especias como canela y clavo.
Es muy popular en climas cálidos porque hidrata, es aromática y tiene un dulzor equilibrado por la fermentación. Según el tiempo que se deje reposar, puede ser apenas efervescente o volverse un poco más fuerte y alcohólico (aunque en su versión casera suele tener muy bajo contenido de alcohol).
Receta casera de tepache
Ingredientes
- 1 ananá grande bien madura (con cáscara)
- 1–1,5 litros de agua
- 150–250 g de panela, azúcar granulada o mascabo (ajustar al gusto)
- 1 rama o cucharadita de canela
- 2–3 clavos de olor (opcional)
Paso previo importante
Lavar muy bien la piña con cepillo bajo el grifo para quitar suciedad o residuos. No pelarla químicamente: la fermentación ocurre gracias a los microorganismos naturales de la cáscara.
Preparación
- Cortar la ananá, pelarla y reservar la pulpa para otro uso. Usar la cáscara y el corazón.
- Armar el fermento. Colocar las cáscaras en un frasco o recipiente grande de vidrio o cerámica.Agregar el azúcar, la canela y los clavos de olor.
- Cubrir con agua hasta tapar todo.
- Fermentar. Cubrir el recipiente con una tela o gasa (no cerrar hermético).Dejar a temperatura ambiente 24–72 horas, según el calor y qué tan ácido lo quieras.
- Probar. Cuando esté ligeramente burbujeante y con sabor dulce-ácido, colar el líquido.
- Refrigerar. Guardar en heladera para frenar la fermentación. Servir bien frío.
¿Cuándo está listo?
- 24 h: dulce, suave.
- 48 h: equilibrado, refrescante.
- 72 h: más ácido y con algo de alcohol natural.
Consejos
- Si aparece moho peludo verde/negro: descartar.
- Una espuma blanca fina es normal.
- Podés agregar jengibre fresco, cáscara de naranja o chile seco para versiones aromáticas.
- Si lo embotellás, hacelo con cuidado y abrí a diario: puede generar presión.
Los alimentos fermentados se consumen desde hace miles de años en distintas culturas (yogur, kéfir, chucrut, kimchi, miso, kombucha, pan de masa madre, encurtidos naturales…). Hoy se los valora especialmente por su impacto en la salud intestinal y en el equilibrio del organismo.