Para muchas personas, el verano representa una etapa de descanso y desconexión. Sin embargo, para quienes no pueden permitirse irse de vacaciones, esta época puede convertirse en una fuente de estrés, irritabilidad y ansiedad, según explicaron especialistas a EFE.
“Percibir que la mayoría de las personas están descansando o realizando actividades sociales y que tú no puedes hacerlo aumenta la sensación de irritabilidad y ansiedad”, señaló Mariela Checa, decana del Colegio de Psicología de Andalucía Oriental.
Estas emociones pueden traducirse en menor motivación laboral, más cansancio y agotamiento, lo que incrementa el riesgo de desarrollar el síndrome del quemado, una respuesta al estrés laboral crónico.
Los expertos señalan que la situación económica también influye en el bienestar emocional durante el verano, debido a la presión social que asocia las vacaciones con viajar o gastar dinero. Por eso, remarcan la importancia de entender que el descanso no depende necesariamente de tener recursos económicos ni de salir de viaje.
Comparación, frustración y malestar
La psicóloga general sanitaria Elvira de Céspedes explicó que el verano puede resultar una etapa difícil cuando existe una idea social de cómo debería vivirse esa temporada y la realidad personal no coincide con esas expectativas.
Esa comparación puede generar sentimientos de frustración, irritabilidad, negatividad o incluso envidia al sentir que no se cumple con lo que se espera socialmente. Además, algunas personas pueden sentir vergüenza por no irse de vacaciones o temor a ser juzgadas.
Entre las recomendaciones para quienes no tendrán vacaciones este verano, los especialistas sugieren redefinir el concepto de descanso, mantener rutinas de sueño y actividad física, reducir la comparación en redes sociales y buscar momentos de ocio accesibles.
La psicóloga María del Carmen Gomariz advirtió que la exposición constante en redes sociales a imágenes de viajes y vacaciones puede generar malestar en quienes no pueden permitírselos, al favorecer una comparación que puede resultar perjudicial.
Para quienes, por motivos económicos, laborales o personales, no pueden salir de su ciudad, esta situación puede convertirse en una fuente de insatisfacción, frustración y sufrimiento.
En base a EFE