Redacción El País
A pocas semanas de cerrar el año, millones de personas empiezan a pensar en los propósitos de Año Nuevo para el ciclo que viene. Mejorar la salud, avanzar en el trabajo o poner orden a las finanzas personales suelen liderar la lista. Sin embargo, la evidencia es clara: más del 80 % de las metas no llega a cumplirse y se diluye antes de que termine el verano.
Diversos estudios en desarrollo personal coinciden en que el problema no está tanto en lo que se desea lograr, sino en cómo se formulan y sostienen los objetivos. Una investigación de la Universidad de Scranton mostró que cerca de 9 de cada 10 personas abandona sus propósitos anuales, muchas veces en las primeras semanas. La falta de claridad, de plazos concretos y de un plan de acción aparece como un denominador común.
Desde la experiencia práctica, la especialista en metas personales y planificación estratégica Paula Valentina Vargas —CEO de Building Empires— sostiene que la motivación inicial no alcanza. Según explica, cuando los objetivos no están respaldados por un sistema, terminan perdiéndose entre las urgencias cotidianas. En su trabajo con personas y equipos, observa que muchas metas quedan en declaraciones de intención, sin acciones claras ni instancias de seguimiento.
El peso de la presión y el exceso de objetivos
Otro factor que conspira contra el cumplimiento de los propósitos de Año Nuevo es la presión simbólica de “arrancar de cero” en enero. A eso se suma la costumbre de proponerse demasiadas metas al mismo tiempo, lo que genera saturación y abandono temprano. En ese contexto, los especialistas advierten que enfocarse en pocos objetivos bien definidos mejora el autocontrol y reduce el estrés.
Un ejemplo habitual es el aprendizaje de un idioma. Plantear “quiero aprender inglés este año” es una meta amplia y poco operativa. En cambio, definir un nivel concreto, un plazo y una rutina —por ejemplo, estudiar 40 o 45 minutos diarios en un horario fijo— transforma el deseo en un objetivo medible y mucho más sostenible en el tiempo.
Cuatro claves para cumplir las metas en 2026
De acuerdo con Vargas, hay cuatro principios básicos que aumentan las probabilidades de cumplir los propósitos de Año Nuevo y sostener las metas a lo largo del año:
- Metas claras y medibles
Los objetivos específicos funcionan mejor que las ideas generales. Desarmar una meta grande en pasos chicos y alcanzables permite avanzar sin frustración. Así, “emprender” puede traducirse en tareas concretas como validar una idea, definir un público o analizar costos. - Un sistema de seguimiento
Integrar las metas personales a la agenda diaria es clave. Asignarles un día y un horario fijo —idealmente inamovible— ayuda a que no queden relegadas frente a otras obligaciones.
Hombre sensible Foto: Canva - Revisión periódica
Revisar los objetivos de forma mensual o trimestral permite ajustar el rumbo. Las circunstancias cambian, y la flexibilidad evita que las metas se vuelvan irreales o se abandonen por completo. - Motivación sostenida
Reconocer avances, incluso pequeños, refuerza la constancia. Volver al motivo inicial por el cual se fijó una meta ayuda a sostenerla cuando la motivación del arranque ya no está.
En definitiva, cumplir los propósitos de Año Nuevo no depende de fuerza de voluntad ni de entusiasmo pasajero. Requiere método, realismo y seguimiento. Para 2026, la clave no parece estar en proponerse más cosas, sino en proponerse mejor.
En base a El Tiempo/GDA
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