La felicidad y el bienestar se estudian científicamente y es clave entrenarse en la alegría de vivir. De esto sabe, estudia y enseña, Margarita Tarragona, psicóloga mexicana que llega a Uruguay con Aprendemos Juntos de BBVA, que aterriza con su gira por primera vez en Uruguay.
Antes de presentar “Las relaciones, un ingrediente clave para ser feliz”, la doctora en Psicología, especializada en psicología positiva, contó a El País sobre un enfoque centrado en identificar los factores que promueven el funcionamiento óptimo de las personas, ayuda a redescubrir la alegría de vivir y el reconocimiento de sus fortalezas personales.
—¿Qué se entiende por Psicología positiva?
— Una de las formas es definirla como el estudio científico de la felicidad. Hay quienes prefieren hablar del bienestar o del florecimiento humano, del funcionamiento óptimo de las personas y de los factores que permiten vivir plenamente. No debe confundirse con pensar en positivo porque la psicología positiva es un cuerpo de hallazgos e investigación sobre los factores que contribuyen a que las personas sean más felices.
—No es una receta de felicidad.
—No, claro que no. La psicología positiva ofrece conocimientos y herramientas para que cada uno pueda trabajar en construir una vida más plena, de acuerdo a sus propias circunstancias y valores, no es algo simplista. Algo muy importante de subrayar es que, como el resto de la psicología, se basa en evidencia científica. Los hallazgos se obtienen a través de métodos que usa la psicología, por ejemplo, los experimentales. Uno puede ser invitar a personas a un laboratorio, medirles la memoria, hacer que sientan emociones positivas y luego volver a medirla. Se ha visto que al experimentar emociones positivas, la memoria inmediata mejora. También hay métodos, como entrevistas a profundidad o el famoso estudio de Harvard, que ha dado seguimiento a un grupo de personas durante 80 años. Hay otros psicofisiológicos, como cuando se le enseña a la gente a meditar y a través de una resonancia magnética se observa qué áreas del cerebro se activan en ese momento. También están los test: tanto para medir la depresión como para medir las fortalezas de aspectos positivos de la personalidad que contribuyen al bienestar.
—¿La felicidad es una meta o una práctica cotidiana?
—Definitivamente es una práctica cotidiana y no un lugar al que gás y te instalás. La felicidad es una forma de vivir. Ahí hay una cosa ahí paradójica: las personas que se proponen con mucha intensidad que quieren ser felices, acaban siendo menos felices. En diseñan su vida para hace más cosas que les traigan felicidad. Pasar el tiempo con la gente que quieren, hacer cosas interesantes, actividad física, estar en contacto con la naturaleza, son algunos ejemplos. Quienes están obsesionados con ser felices son menos felices que quienes ponen manos a la obra para tener una vida en la que le dan prioridad aquello que les hace tener sentido y disfrute.
—Si alguien está agotado, ansioso, desmotivado, ¿por dónde puede empezar sin abrumarse?
—Depende. Si realmente está muy ansioso, deprimido, necesita acudir a un profesional (psicólogo o psiquiatra). Si está en rangos de lo normal, una práctica que se recomienda mucho —y que tiene muy buen resultado— es cultivar la gratitud. Llevar un Diario de gratitud consiste en escribir cada noche tres cosas por las que te sientes agradecido ese día. Si esto se hace todos los días durante dos semanas, ayuda a sentirse mejor. Otra opción es practicar actividad física; sabemos que es buena para los huesos y los músculos, pero también es buenísima para el estado de ánimo. El ejercicio aeróbico —practicado cinco veces a la semana— tiene un efecto antidepresivo comparable a los medicamentos para la depresión moderada. Otra cosa muy útil es hacer por los demás, contribuir, ayudar. Hacer pequeños actos de de amabilidad y bondad ayudan a aumentar nuestros niveles de felicidad. Otra clave es el sueño, dormir bien es muy importante y no le damos el peso que tiene ni reconocemos el enorme impacto que tiene sobre nuestras funciones psicológicas y físicas.
—¿Qué hábitos están sobrevalorados en la felicidad?
—El éxito en el sentido del reconocimiento. Se ha visto que las metas que se llaman extrínsecas, es decir, que queremos lograr para obtener recompensas y reconocimiento externo, no se asocian tanto al bienestar como las intrínsecas, que son las que nos fijamos porque son importantes para nosotros, porque están alineadas con nuestros valores.
—¿Qué descubrimiento de la psicología positiva te sorprendió incluso a vos?
—La importancia de tener sentido y propósito en la vida es un hallazgo que me impresionó mucho. Se estudió a personas jubiladas, con las mismas condiciones de salud y la misma edad. Algunas hacían trabajo voluntario y otras no. Las que lo hacían tenían menor riesgo de mortalidad en el siguiente año. Este descubrimiento me impactó mucho porque ilustra la importancia que tiene sentir que nuestra vida aporta algo, que trascendemos, que nuestra vida tiene propósito.
—¿Hay algo que creíamos importante para ser felices y hoy sabemos que no lo es tanto? Hablaste del éxito extrínseco, podría ser dinero?
—Hay una relación compleja entre el dinero y la felicidad. Se ha visto que pasar de no tener dinero a tener algo, aumenta mucho la felicidad. Después cuando se tiene, las necesidades están satisfechas, se llega a una especie de punto de inflexión o tope a partir del cual tener más dinero ya no impacta tanto la felicidad. Hay un debate académico al respecto, lo que no se discute es que hay una enorme diferencia entre no tener nada y tener algo. Como dice el autor Dan Gilbert, el dinero no compra la felicidad, pero no tener dinero trae infelicidad.
—¿Cómo dialoga uno con la mente siguiendo lineas positivas? Mi estrategia, por ejemplo, es decir “menos mal” y ante lo malo, busco un lado positivo.
—No vas a creerlo, pero vengo de dictar una clase de psicología positiva en la Universidad y el tema de hoy era el optimismo y la mentalidad de crecimiento. Analizamos una investigación de Marisa Salanova, una española que propone lo que tú estás diciendo. Ella le llama “Afortunadamente”, pero es el mismo concepto. Por ejemplo, se me pierden las llaves en casa y digo “afortunadamente” mi vecina tiene una copia; se me cayó agua en los pantalones, “afortunadamente” no hace tanto frío; ese será el ejercio que deben hacer mis alumnos para la próxima clase. El cerebro ya se pone en modo solución y no se estanca en el problema.
—¿Qué le dirías a alguien que es reticente a hacer estas prácticas o que tiene mucha cautela ante la psicología positiva?
—Que haga la prueba y se fije en qué le pasa. Para mí los datos son importantes y la Psicología Positiva los tiene. Hay miles de artículos de investigación y libros publicados por investigadores serios, que no se toman esto a la ligera y que muestran los aspectos que nos ayudan a construir una vida más feliz. Por ejemplo, cuando alguien me pregunta en una empresa por qué le convendría invertir dinero en que la gente esté más feliz, respondo que los datos lo dicen. La persona feliz trabaja mejor, produce más. Entonces, les pediría es que lo vieran como un experimento, que lo prueben, no los trataría de convencer de nada, diría que tuvieran apertura para probar antes de descartarlo.
—¿Es posible vivir sin tener un un propósito claro?
—Sí, es posible, pero no se vive tan bien. Algunos autores tienen una analogía muy bonita, se preguntan si se puede ir por el bosque o la montaña sin brújula. Sí se puede, pero es mejor andar con una dirección, un norte. Está muy bien documentado que las personas que tienen propósito en la vida reportan ser más felices, estar más satisfechas, tener menos riesgo de depresión, menos riesgo de ansiedad.
—¿Qué significa para tí ser parte de Aprendemos Juntos?
—Un gran honor y una enorme emoción. Era fan de de Aprendemos Juntos desde antes de que me invitaran. Han hecho una gran labor de convocar a gente brillante, especialistas, sensibles, y la gente los ve, los escucha y le es útil. No tengo más que alegría y emoción por ser parte de este evento y de conocer Uruguay.
Gira de Aprendemos Juntos llega a Uruguay por primera vez
Aprendemos juntos arranca su gira 2026 en Uruguay. Una gira que en los próximos meses recorrerá, en compañía de algunos de sus grandes protagonistas, las principales ciudades de España, Argentina, Colombia, México y Perú.
Será el 16 de abril, en el Club Uruguay, será el escenario de este acontecimiento, que contará con la presencia del escritor argentino Hernán Casciari y de la psicóloga mexicana Margarita Tarragona.
El proyecto Aprendemos juntos de BBVA nació en 2028 y en 8 años cuenta con una comunidad formada por más de 11 millones de personas, y supera los 5.000 M de visualizaciones. Es una iniciativa de BBVA que da voz a personas que inspiran a construir una vida mejor, ofreciendo, al mismo tiempo que ofrece contenidos útiles para afrontar el día a día. Un proyecto por el que han pasado referentes del mundo de la cultura, del arte, de la educación, de la filosofía o de la ciencia como la primatóloga Jane Goodall, el psicólogo Walter Riso, la cantante Natalia Lafourcade, el escritor Victor Küppers, el rapero Trueno o Carl Lewis, considerado el atleta más grande de todos los tiempos.
Aprendemos juntos ha querido acercarse a su comunidad a través de una serie de eventos presenciales para agradecerles su fidelidad y celebrar juntos la salud del proyecto. El evento dará comienzo a las 19 horas en la sala Imperio del Club Uruguay, tras escuchar las intervenciones de sus ponentes, pondrá el broche de oro a una jornada tan especial con un exclusivo cocktail en la sala contigua del mismo espacio.
Hernán Casciari es un viejo conocido del proyecto y un ferviente admirador de Uruguay. Escritor reconocido por su estilo cercano y emotivo, Hernán transforma las experiencias cotidianas en historias universales. A través del humor, la memoria y la narración oral, invita a reflexionar sobre la vida, los vínculos y las pequeñas relaciones que se esconden en el día a día, recordándonos el poder de las historias para comprender quienes somos.
Margarita Tarragona, Doctora en psicología, especializada en psicología positiva, Margarita explora científicamente la felicidad y el bienestar. Con un enfoque centrado en identificar los factores que promueven el funcionamiento óptimo de las personas, nos ayuda a redescubrir la alegría de vivir y el reconocimiento de sus fortalezas personales.