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Las ventajas del miedo: consejos para gestionarlo de la mejor manera y tres desafíos para resolver

Sentir temor tiene sus desventajas, pero también puede resultar positivo.

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Mujer nerviosa.
Saber gestionar correctamente el miedo es clave para la salud mental.
Foto: archivo

Ana Abbona Santín
El miedo es una emoción natural que todas las personas experimentamos en algún momento de nuestras vidas. Es una respuesta a lo que percibimos como una amenaza, ya sea real o imaginaria. Esta sensación puede ser desagradable, pero también puede acarrear beneficios, como los siguientes:

• Protección. El miedo puede evitar que nos expongamos a situaciones peligrosas y corramos riesgos innecesarios.

• Motivación. Puede motivarnos a tomar medidas para evitar una amenaza percibida. Por ejemplo, si en algún momento sentimos temor a perder nuestro trabajo, es más probable que nos esforcemos para mantener nuestro empleo.

• Aprendizaje. El miedo puede ayudarnos a aprender de nuestros errores, por temor a repetirlos.

Por supuesto, el miedo también puede tener ciertas desventajas. Si es demasiado intenso o persistente, puede provocar ansiedad o problemas de salud mental, por lo que es importante gestionarlo de forma saludable.

Aquí hay algunos consejos que pueden ayudarnos:

• Identificar la fuente del miedo. Una vez que reconocemos qué es o que nos lo provoca, podemos comenzar a afrontarlo.

• Enfrentar el miedo de forma gradual. No intentemos superar el miedo de la noche a la mañana. Aceptémonos, dándonos el tiempo que sea necesario.

• Buscar apoyo de un profesional de la salud. Si el miedo interfiere con nuestra vida diaria, busquemos atención profesional.

Cerebro y miedo.

El miedo es una emoción compleja que afecta a todo nuestro cuerpo, incluido el cerebro.

Nuestro cerebro lo procesa en dos etapas principales. Primero sentimos una posible amenaza, ya sea real o imaginaria, y luego se desencadena una serie de cambios físicos y psicológicos para prepararnos para la amenaza, en la que se da aumento de la frecuencia cardíaca y el ritmo de la respiración, sudoración, contracciones musculares, cambios en la presión arterial, entre otros.

• Una pequeña estructura que se encuentra en el lóbulo temporal del cerebro —la amígdala— es responsable de detectar amenazas y desencadenar la respuesta al miedo.

• El hipocampo gestiona la memoria y el aprendizaje y almacena recuerdos de situaciones que nos han hecho sentir miedo.

• La corteza prefrontal es responsable del pensamiento, la planificación y la toma de decisiones, y controla la respuesta al miedo.

• El hipotálamo controla el sistema nervioso autónomo y desencadena los cambios físicos que se producen cuando sentimos miedo.

Las emociones.

Cuando sentimos miedo, podemos tener pensamientos negativos, por ejemplo:

• Pensamientos catastrofistas. Pensar que las cosas van a salir mal, incluso cuando hay pocas pruebas que lo respalden.

• Pensamientos de incompetencia. Pensar que no somos capaces de afrontar una situación.

• Pensamientos de indefensión. Pensar que no tenemos control sobre una circunstancia en particular.

• Pensamientos de aislamiento: sentirse solo y aislado.

• Estos pensamientos negativos pueden empeorar el miedo y hacer que sea más difícil afrontar la situación.

Estrategias.

Las estrategias más efectivas para gestionar los pensamientos negativos provocados por el miedo incluyen:

• Identificar los pensamientos negativos, para poder trabajar sobre ellos.

• Preguntarnos si esos pensamientos negativos son realmente realistas, si lo que ocurre es que estamos exagerando la amenaza o subestimando nuestras propias capacidades.

• Buscar apoyo entre nuestros amigos, familia o profesionales.

Gestionar el miedo.

Aprender a gestionar los pensamientos negativos puede ayudarnos a afrontar el miedo de forma más saludable.

Las emociones opuestas al miedo son aquellas que se asocian con la seguridad, la confianza y la tranquilidad. Algunas de las emociones opuestas al miedo incluyen:

• Alegría. Si nos sentimos felices y satisfechos, somos más propensos a asumir riesgos y a desafiarnos a nosotros mismos.

• Confianza. Cuando confiamos en nuestras propias capacidades, nos animamos a explorar nuevos entornos y experiencias.

• Tranquilidad. Al relajarnos, podemos pensar con claridad y tomar decisiones racionales.

• Coraje. La valentía nos motiva para expresarnos y defender lo que creemos.

• Aceptación. Adaptarnos a las situaciones que escapan a nuestro control nos devuelve la armonía.

Las emociones opuestas al miedo se asocian con sentimientos que son positivos y saludables, pero es importante tener en cuenta que las emociones son complejas y pueden coexistir.

Aprender a cultivar el más amplio espectro de emociones, viviéndolas de manera consciente nos ayuda a vivir una vida más plena y satisfactoria.

Desafíos.

1. ¿Cuál es el resultado de sumar 6 días y 8 horas + 3 días y 16 horas?

2. Si me tienes, quieres compartirme. Si me compartes, no me tienes. ¿Qué soy?

3. Estás en una sala a oscuras con una vela, una estufa de leña y una lámpara de gas. Solo tienes un fósforo. ¿Qué enciendes primero?

Respuestas:

1. 10 días.

2. Un secreto.

3. El fósforo

Conocé a nuestra columnista

Ana Abbona Santín

Ana Abbona Santín

Creadora del Espacio Rejuvenate de Entrenamiento Cognitivo.
Whatsapp: 099 22 05 54
Mail: [email protected]

Ante cualquier duda o inquietud, podés contactar a Rejuvenate a través de su página www.rejuvenateuruguay.com

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