Las claves para trascender momentos difíciles y cambiar la respuesta frente al dolor personal

Las razones por las cuales interpretar el pasado como una sentencia nos impide avanzar, y cómo reprogramar la mirada personal para superar ese obstáculo psicológico.

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Foto: Commons.

Ir más allá de lo que estás viviendo. Revisar cómo estamos pensando la situación y cuál es nuestra reacción inmediata. Ser el protagonista principal de tu vida, buscando soluciones, estrategias y mecanismos de afrontamiento que trascienden el contexto, es posible. Claramente hay cosas que no elegimos, pero que igualmente irrumpen y tenemos que aprender a manejar.

Algunas pérdidas, ciertas decepciones, determinadas enfermedades, una ruptura, una traición, una dificultad económica, un conflicto familiar o ese acontecimiento que llega sin pedir permiso y modifica nuestra vida. Asimismo, las emociones que aparecen frente a las distintas situaciones que vivimos. Podemos sentir miedo, tristeza, enojo, frustración, culpa, incertidumbre. Y sentirlas no nos hace débiles. Nos hace humanos. Pero hay una pregunta que resulta clave porque puede cambiar nuestra manera de transitar aquello que nos sucede: ¿Qué voy a hacer con esto que me pasó?

Porque una cosa es lo que nos pasa y otra, muy diferente, es lo que hacemos con eso. Me gusta mucho el término “trascender” porque no significa negar lo ocurrido, o hacer de cuenta que no dolió, mirar para otro lado o apurarnos a encontrarle un sentido positivo a todo. Hay experiencias que necesitan ser lloradas, procesadas, comprendidas y acompañadas. Trascender habla de ser capaz de avanzar, de ir más allá, sin quedar definidos para siempre por aquello que nos sucedió. Porque cuando algo nos duele profundamente, existe un riesgo: comenzar a construir nuestra identidad y caer en una generalización alrededor de ese dolor. “Soy una mala persona”; “Soy una fracasada”; “Después de lo que me hicieron, no puedo volver a confiar”; “Yo soy así”; “Siempre me pasa lo mismo”; “Soy una gran incapaz”.

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Foto: Unsplash.

Bajo un estilo de vida que transcurre más en “piloto automático” que en conciencia y atención plena, podemos pasar de haber vivido una experiencia específica a convertir esa situación en una definición de quiénes somos. Y ahí es donde necesitamos hacer un “stop” para reflexionar: Lo que te pasó forma parte de tu historia. Pero no tiene por qué convertirse en un determinismo absoluto que oficie de límite para tu vida y tu futuro.

En consulta escucho muchas veces relatos que empiezan con una situación concreta y terminan convirtiéndose en una sentencia sobre la propia vida. Una experiencia se transforma en una creencia; la creencia, en una forma de mirar; y esa mirada termina condicionando nuestras decisiones. Es allí donde nuestra mente puede jugar un papel fundamental. No vemos la realidad solamente como es. La interpretamos. Y nuestras interpretaciones están atravesadas por nuestras experiencias, nuestras creencias, nuestros aprendizajes y también por nuestros sesgos cognitivos. Por eso, frente a una misma situación, dos personas pueden construir respuestas completamente diferentes.

Una puede pensar: “Esto demuestra que no puedo”. Otra puede preguntarse: “¿Qué puedo aprender de esto?”. Una puede quedarse atrapada en “¿Por qué me pasó?”. Otra puede comenzar a preguntarse: “¿Qué hago ahora con lo que me pasó?”.

No se trata de elegir siempre la interpretación más optimista. Se trata de ser objetivo y además ampliar la mirada. De salir del piloto automático. De permitirnos descubrir que quizás existe otra manera de pensar aquello que pensamos, otra manera de responder a lo que sentimos, otra manera de relacionarnos con nosotros mismos y, muchas veces, otra manera de vivir.

Hombre pensativo, reflexión
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Foto: Freepik.

Siempre hay otra forma…

Y esto no significa que todo dependa de nuestra voluntad. Hay situaciones que escapan completamente a nuestro control. Pretender lo contrario sería injusto y hasta cruel. Pero incluso cuando no podemos modificar el acontecimiento, podemos trabajar sobre nuestra posición frente a él.

  • Podemos pedir ayuda
  • Podemos aprender
  • Podemos poner un límite
  • Podemos cambiar una conducta

Podemos revisar una creencia. Podemos dejar de hablarnos de una manera que nunca utilizaríamos con alguien que queremos. Podemos decidir qué queremos hacer a partir de hoy. Eso también es responsabilidad emocional: no hacernos responsables de todo lo que nos sucede, sino de aquello que sí podemos hacer con lo que sentimos, pensamos y decidimos.

Trascender también implica aceptar que no somos personas terminadas, un producto final, sino que estamos siempre en construcción y que además necesitamos movernos, salir de nuestra zona de confort, tomar acciones diferentes, probar nuevas estrategias, modificar la forma de pensar e interpretar lo que nos sucede. Nos equivocamos, aprendemos , cambiamos de opinión, descubrimos aspectos de nosotros mismos que desconocemos y, muchas veces, necesitamos “barajar y dar de nuevo”. La vida misma…

Quizás una de las mayores trampas sea creer que, porque algo nos ocurrió ayer, necesariamente determinará quiénes seremos mañana. Podemos reconocer nuestras heridas sin convertirlas en nuestra identidad. Podemos mirar aquello que nos pasó y preguntarnos qué lugar queremos darle en nuestra historia.

Porque trascender no es borrar el pasado. Es lograr que el pasado deje de tener la última palabra. Y quizás esa sea una de las formas más profundas de libertad: comprender que no siempre podemos elegir lo que nos pasa, pero podemos trabajar para que aquello que nos pasó no elija por nosotros el resto de nuestra vida. Tal vez hoy no puedas cambiar lo que sucedió. Pero podés empezar por una pregunta: ¿Qué otra forma existe de vivir esto?

  • Buscala
  • Probala
  • Construila
  • Hacé que pase

Porque, aunque todavía no podamos verla,“siempre hay otra forma”

Triste, sola, ansiosa
Mujer abrumada.
Foto: Freepik.
Charla

La piel que habitamos

“La piel que habitamos, psicoestética, dermatología y ciencia”, así se bautiza la charla que dictará Sabina Alcarraz con la dermatóloga Valeria Pomiés, la fundadora de Centro Dermatológico. Será el momento ideal para conversar sobre la relación que construimos con nuestra piel, imagen, autoestima e identidad.

El tema será abordado desde dos miradas que se complementan y enriquecen. La cita con las expertas será el jueves 10 de setiembre a las 18.30 horas en Sweetie Boutique Bakery, que está en Guayaquí 3363 (Pocitos). Los cupos son limitados y el ticket para asistir incluye un té delicioso de Sweetie Bakery y conferenciaPor más información llamar al: 092101955.

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