Ricardo Melo (*)
¿Sabías que pasamos hasta el 70% de nuestro tiempo hablando sobre otros? Más allá del dato, lo importante es tomar conciencia de cuánto nos impacta esto a nivel personal, emocional y profesional. Los rumores y los chismes pueden parecer inofensivos, pero drenan nuestra energía y generan climas pesados.
En nuestras conversaciones diarias, muchas veces sin darnos cuenta, terminamos hablando sobre la vida de otras personas. El famoso “chusmerío” o “radio pasillo” no son solo comentarios inocentes: pueden destruir vínculos, afectar la confianza en los equipos y dañar a personas reales.
El International Journal of Human Resource Management define el chisme como “conversaciones informales y espontáneas sobre terceros que no se encuentran presentes o información sobre acontecimientos que no han sido confirmados como ciertos”.
Las 3 leyes del chisme
Un mensaje contado a solo cinco personas puede distorsionarse hasta en un 70%. ¿Por qué? Porque el chisme sigue tres patrones bastante comunes:
- Ley de reducción: Simplificamos la información para que sea más fácil de recordar.
- Ley de acentuación: Exageramos lo que más nos impacta o nos parece jugoso.
- Ley de asimilación: Le agregamos detalles que lo “completan”, aunque no sean reales.
Así, lo que empezó como un comentario termina siendo un bochinche que no tiene casi nada que ver con la realidad.
Un poco de historia de los chismes
Desde la Grecia antigua hasta TikTok, el chisme ha estado presente. En la Edad Media se colaba en las cortes e iglesias; en el Renacimiento se imprimía en panfletos y hoy se viraliza en redes.
Sócrates creía que era importante buscar el bien en todas las cosas y que debíamos ser virtuosos al hacerlo. Cuenta la historia que en una ocasión llegó Alejandro, su discípulo, en gran estado de agitación. Le dijo al filósofo que se había encontrado con un amigo y habían hablado de él con gran malevolencia.
Al escuchar esto, Sócrates le pidió que se calmara y, después de pensarlo un momento, le dijo que antes de escuchar lo que tenía para contarle, el mensaje debía pasar tres barreras. Entonces, formuló una pregunta al discípulo. “Lo que me quieres decir ¿Es verdad?”.
El discípulo pensó un momento... En realidad, no podía estar seguro de si lo que había escuchado podía ser verdad ya que eran opiniones. Todo era cuestión de perspectivas. Entonces admitió que no.
Luego, el maestro griego formuló una segunda pregunta: “¿Lo que quieres decirme es bueno?”. El discípulo contestó que no era nada bueno. Todo lo contrario.
Entonces, Sócrates preguntó: “¿Lo que quieres decirme es realmente necesario para mi?”. El discípulo respondió que no iba a ser un gran cambio en de aprendizaje en su vida.
Finalmente, el maestro le dijo: “Si lo que deseas decirme no es bueno, ni verdadero ni tampoco necesario, entonces, sepultémoslo en el olvido.”
¿Para qué chusmeamos?
Estudios nos muestran que cuando no estamos conectados con nuestra propia vida, tendemos a buscar estímulo en las historias de los demás. Pero desde el coaching te propongo algo distinto: cultivá tu propia historia. Vivir con propósito es la mejor manera de dejar de consumir chismes como forma de entretenimiento.
El precio oculto del chisme
Genera conflictos y malentendidos; nos distrae de lo importante; erosiona la confianza entre las personas y refuerza prejuicios y estereotipos. Y aunque algunas investigaciones dicen que chismear reduce el estrés, lo cierto es que crea ambientes tóxicos, cargados de tensión y desconfianza.
¿Qué más podemos hacer? Te comparto la técnica C.A.L.L.A.R, que trabajo con mis clientes:
- Consciencia: ¿Estoy compartiendo algo que no me corresponde decir?
- Autoevaluación: ¿Qué necesidad personal estoy intentando llenar con este comentario?
- Límite: ¿Puedo poner un freno amable a esta charla?
- Liderazgo: ¿Estoy dando el ejemplo que quiero ver en otros?
- Atención plena: ¿Estoy enfocado en lo que realmente importa?
- Responsabilidad: ¿Estoy dispuesto a reparar si dañé con mis palabras?
La próxima vez que estés a punto de compartir algo sobre otra persona, preguntate: ¿Estoy construyendo o destruyendo? Las palabras no se pueden des-decidir. Elegí ser la persona que cuida y no la que difunde.
* Ricardo Melo es coach especializado en Alta Productividad e Inteligencia Adaptativa. Es el creador de la primera Red de Coaches del mundo Buscatucoach.com y junto a Samuel Stamateas dirige la escuela Líder Coach Profesional.
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