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Ayuda a calmar síntomas físicos y conectar con uno mismo: qué es la terapia craneosacral biodinámica

Técnica y resultados de una terapia sutil que trabaja sobre la energía vital y el cuerpo físico para crear circunstancias en las que el organismo pueda sanar.

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Terapia craneosacral biodinámica.
Foto: Nipunam Custers.

Muchas veces, lo que necesitamos para empezar a sanar es quietud, contención y calma. De eso se trata la terapia craneosacral biodinámica. “A través de la presencia y el contacto físico creamos las circunstancias para que la sanación pueda acontecer”, dijo Nipunam Custers, que trabaja con este método desde el año 2004.

El origen de esta terapia está muy ligado a la osteopatía. De hecho, Custers —holandés que vive en Uruguay desde hace nueve años— señaló que “es un trabajo energético, pero el cuerpo es muy importante”. Sin ir más lejos, el término craneosacral hace referencia a dos partes del cuerpo: el cráneo y el sacro, ambas estructuras óseas; la primera vinculada al encéfalo y la segunda a la pelvis.

“Entre los dos circula el líquido cefalorraquídeo, que envuelve todo el sistema nervioso y transporta la esencia de nuestra energía vital”, explicó el terapeuta. Es por esto que el equilibrio entre ambos polos es tan importante. Estas estructuras son “referentes” en las sesiones de la terapia craneosacral.

El recorrido cráneo-sacro conforma una “línea media” en torno a la cual se organizan los sistemas del cuerpo, indicó Guillermo Méndez, estudiante avanzado de la formación en esta terapia. “Todo el tiempo el cuerpo está reconstruyéndose en relación a esa línea media”, indicó. Por eso, recuperar la fluidez y la consciencia sobre ese recorrido es una forma de conectar con nuestra capacidad de autosanación.

Para qué sirve la terapia craneosacral biodinámica.

Según Custers, una parte de sus pacientes llega a la consulta para aliviar síntomas físicos que, a su vez, asocian con componentes emocionales. Otra parte acude para conectar profundamente consigo mismos, “porque sienten que ponen mucha atención en el afuera y esta terapia lleva la atención hacia adentro”, dijo.

Al respecto, Méndez expuso que el método sirve para que los sistemas del organismo se asienten y reposen, y es en esa quietud que el propio cuerpo manifiesta aquello que debe ser atendido. Y agregó: “Como decía un amigo mío: las experiencias más espirituales surgen cuando decidimos prestar atención a los dolores del cuerpo y descubrir qué mensajes traen”.

La terapia es biodinámica porque va mucho más allá de una visión mecánica y, de hecho, no implica demasiadas manipulaciones, sino que tiene más que ver con un “estado receptivo” que da lugar a la salud, expuso Méndez. “La biodinámica considera que la salud siempre está presente como potencia en el cuerpo”, sostuvo. Y agregó: “Es importante ver qué necesita atención porque con esa atención la potencia comienza a actuar, la salud empieza a manifestarse y los síntomas que las personas traen empiezan a fluir y aliviarse”.

Al respecto, Custers expresó: “Es un viaje hermoso porque te das cuenta que mientras dejamos a la vida en paz y en relajación, ésta se regenera, como la naturaleza”.

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Terapia craneosacral biodinámica.
Foto: Nipunam Custers.

El proceso de la terapia.

La sesión de la terapia craneosacral biodinámica comienza con una conversación breve sobre los motivos de la consulta y luego continúa en la camilla, boca arriba. “Primero inducimos a la mente y el cuerpo a relajarse y a continuación hacemos toques sutiles”, contó Custers. Y añadió: “La intención siempre está presente, pero también sigo al cuerpo, porque uno puede decir ‘es la columna’ o ‘tengo problemas lumbares’, pero el cuerpo indica que prestemos atención a las cervicales o la nuca”.

En cuanto a la técnica, generalmente se comienza por los pies “porque es menos íntimo y más fácil que cualquier persona acepte ese contacto”, mencionó Méndez. De todas formas, aclaró que cada vez que el terapeuta toma contacto con alguna parte, lo comunica previamente, en tanto “es importante establecer un campo relacional de confianza”.

Desde hace cuatro años existe en Uruguay una formación en terapia craneosacral biodinámica dirigida por Custers. En octubre habrá un retiro en las Sierras de Minas guiado por Tanya Desfontaines, terapeuta craneosacral biodinámica que vive en Inglaterra y, además, fue maestra de Custers. Está pensado para quienes ya han realizado alguna formación en esta terapia, pero en caso de querer unirse y no tener experiencia, habrá un seminario de introducción el 15, 16 y 17 de setiembre en Montevideo. La información está disponible en: www.svarupa.net.

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