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Amplitud de la conciencia: la llegada de las terapias psicodélicas para salud mental en Uruguay

Una organización de profesionales psicológicos y psiquiátricos trabaja para especializarse en el proceso terapéutico con sustancias como hongos psicodélicos o LSD, entre otros.

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Fragmento de la obra "St. John", del artista Mati Klarwein.
Imagen: Difusión.

Una nueva organización de profesionales y entendidos en salud mental empezó a trabajar en un método de terapia que —hasta el momento— no es convencional.

La Sociedad Uruguaya de Psicoterapias Asistidas por Psicodélicos y enteógenos (Supap) se fundó a principios de este año. Desde entonces reúne aproximadamente 100 personas y consiguió el reconocimiento del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) como asociación.

Supap explora e investiga acerca de los beneficios que pueden obtenerse en los procesos de terapia psicológica y psiquiátrica cuando estos son asistidos por drogas psicodélicas, sean estas naturales —como el hongo Psilocybe cubensis, conocido popularmente como cucumelo, o la ayahuasca— o sintéticas, como en los casos del LSD o la MDMA.

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Hongo Psilocybe cubensis, o cucumelo.
Foto: Flickr.

Los próximos 6 y 7, Supap convoca a dos jornadas del curso Integración de experiencias con plantas maestras, que será dictado en el Ateneo de Montevideo por la doctora Susana Bustos, psicóloga clínica y profesora en la Universidad de Berkeley y el California Institute of Integral Studies.

Magela Giorgi es psicóloga y cofundadora de Supap. Giorgi cuenta que la organización nació por una necesidad entre profesionales de salud mental de capacitarse e indagar sobre terapias asistidas por psicodélicos, y las buenas prácticas en torno a su uso. “Con esa actitud, se armó un grupo de profesionales dispuestos a pensar juntos una organización de psicoterapia asistida por psicodélicos”, comenta.

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Magela Giorgi, psicóloga.
Foto: Gentileza.

En primer lugar, y dado el estigma que todavía hay sobre drogas como MDMA (componente central en la droga recreativa Éxtasis) y LSD, vale aclarar que en las terapias asistidas por psicodélicos de origen natural o sintético no se proporcionan sustancias. “No, asistimos al paciente que decide trabajar con psicodélicos. No hay suministro, sino acompañamiento en los efectos, y en la preparación e integración del método elegido”. En otras palabras, el o la terapeuta guía al paciente en temas como preparación de la droga a ingerir, dosis indicada, posibles efectos y así.

—¿Para qué tipo de trastornos está pensado este tipo de terapia?

—Puede ser para depresión, ansiedad o para un autoconocimiento profundo. Solo teniendo en cuenta trastornos depresivos o de ansiedad, hay una amplio campo de trabajo, en particular luego de la pandemia. Gran parte de las consultas que recibimos refieren a eso.

Ciencia

En referencia a los avales científicos con los que cuenta este tipo de terapia, Giorgi dice que existen numerosos estudios, pero agrega que hubo un importante corte en la investigación sobre esta área a partir del comienzo de la guerra contra las drogas por parte del entonces presidente estadounidense Richard Nixon.

Ante el cada vez más evidente fracaso del enfoque “nixoniano” respecto al consumo de drogas, se han comenzado a retomar las investigaciones científicas sobre el uso de estas sustancias en procesos terapéuticos.

Entre varios ejemplos, Giorgi cita un artículo de The New York Times, publicado el 1° de noviembre, donde se lee, entre otras cosas que “Después de décadas de estigma” (...) hay un conjunto de investigaciones cada vez más grande que sugiere que los compuestos que alteran la mente podrían cambiar la atención psiquiátrica”.

Giorgi cuenta que parte de las investigaciones llevadas a cabo en Estados Unidos previo a la presidencia de Nixon, se centraban en determinar de qué manera las drogas psicodélicas podrían aliviar los síntomas del estrés postraumático que muchos soldados de ese país exhibían luego de haber participado en invasiones militares o guerras con otros países.

Las sustancias psicodélicas producen una amplitud de conciencia. Los resultados terapéuticos con estas drogas dependen de las intenciones que el o la paciente tengan. Si, por ejemplo, la intención es trabajar con el mundo interior, sanar heridas, eso requiere de un trabajo psicológico muy. Esa amplitud de conciencia se puede focalizar en una terapia que da resultados acelerados. — Magela Giorgi.

—¿Cómo es la situación en Uruguay respecto a terapias e investigación sobre drogas psicodélicas?

—Como terapeutas, hemos constatado que existe una gran demanda para saber más sobre este tipo de terapias, ya sea porque se enteran que en otros países se están empezando a aplicar, o porque vieron un documental en Netflix sobre el tema. Frente a esto, muchos pacientes dicen que quieren intentarlo, y lo que hace falta son terapeutas que sepan acompañar al paciente en su proceso de apertura con psicodélicos, sobre las dosis que hay que ingerir y otros temas relacionados. Por eso surge la Supap, para seguir investigando y contribuir a que quienes quieran, se puedan especializar en esta disciplina.

En referencia a los posibles riesgos de un consumo no moderado, Giorgi explica que todas las drogas psicodélicas pueden arrojar efectos no deseados o nocivos. “Hay riesgos, claro, como hemos visto en casos de —por ejemplo— fiestas o bailes, cuando no se tiene claro qué es lo que se compra y consume. A nivel terapéutico, todo lo que ocurre es en diálogo con el o la paciente: qué fines persigue y qué dosis son las indicadas. Vale decir, además, de las tres ‘columnas’ de esta terapia —contexto o setting en el que se da la terapia, la intención del paciente y la sustancia a usar— esta última es la menos importante ”.

—¿Hay algún tipo de protocolo respecto de una posible terapia asistida por psicodélicos cuando se trata de un o una adolescente?

—Por el momento no tenemos experiencias de terapias asistidas con adolescentes, pero hay que tener en cuenta que hay adolescentes que van al psiquiatra. Aún estamos en una etapa incipiente y todavía hay mucho desconocimiento. Por otra parte, este tipo de terapias pueden llevar mucho tiempo y un grado de compromiso que por ahí un adolescente no siempre tiene.

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