El hipertiroidismo impacta directamente en la capacidad del cuerpo para desarrollar masa muscular, ya que acelera el metabolismo y eleva el gasto energético. Esta condición, que implica una producción excesiva de hormonas tiroideas, suele derivar en pérdida de peso involuntaria y desgaste muscular, incluso cuando la persona mantiene una alimentación habitual. Por eso, lograr un aumento de peso saludable puede transformarse en un verdadero desafío.
En términos simples, la glándula tiroides regula funciones clave del organismo. Cuando está hiperactiva, el cuerpo quema calorías a mayor velocidad, lo que puede llevar a una disminución de la masa muscular y a dificultades para sostener un buen estado nutricional. Sin embargo, no todos los casos evolucionan igual: algunas personas pueden incluso aumentar de peso, una señal que requiere evaluación clínica para descartar desajustes en el tratamiento del hipertiroidismo.
La base: estabilizar la tiroides
El primer paso para recuperar o aumentar la masa muscular es lograr un adecuado control del hipertiroidismo. Sin ese equilibrio hormonal, cualquier estrategia nutricional o de entrenamiento pierde eficacia. Por eso, el seguimiento con un endocrinólogo es clave para ajustar medicación y monitorear la evolución.
Cuando aparecen cambios inesperados en el peso —ya sea descenso o aumento—, conviene consultar sin demora. Un control a tiempo permite evitar complicaciones y encarar un plan integral que contemple tanto la salud tiroidea como el estado nutricional.
Alimentación y entrenamiento: aliados fundamentales
Una vez estabilizada la condición, el foco se traslada a dos pilares: la alimentación y el ejercicio. En este escenario, una dieta pensada para favorecer la masa muscular debe ser hipercalórica y rica en proteínas. Incorporar alimentos como carnes magras, huevos y legumbres ayuda a reparar y construir tejido muscular, algo especialmente necesario en personas con hipertiroidismo.
También es importante sumar nutrientes clave. El selenio —presente en pescados y algunas semillas— cumple un rol en la función tiroidea, mientras que el calcio y la vitamina D resultan fundamentales para proteger la salud ósea, que puede verse comprometida en estos cuadros.
En paralelo, el entrenamiento de fuerza se vuelve indispensable. Ejercicios con pesas, máquinas o bandas elásticas, realizados dos o tres veces por semana, estimulan el crecimiento de la masa muscular. En cambio, el exceso de actividad aeróbica puede jugar en contra, ya que incrementa aún más el gasto calórico asociado al hipertiroidismo.
Otro punto no menor es la frecuencia de las comidas. Distribuir la ingesta en cinco o seis momentos diarios permite sostener un aporte energético constante y evitar déficits que dificulten el aumento de peso.
Suplementos y precauciones
Antes de incorporar suplementos como creatina o proteínas en polvo, es fundamental consultar con profesionales. Cada caso de hipertiroidismo tiene particularidades, y lo que funciona para una persona puede no ser adecuado para otra.
En cuanto a la alimentación y su relación con la tiroides, instituciones como la Clínica Mayo advierten que no existe una dieta específica capaz de corregir por sí sola las alteraciones tiroideas. Sí remarcan la importancia de un consumo adecuado de yodo, aunque aclaran que su exceso puede agravar el hipertiroidismo en ciertos casos.
Además, algunos alimentos y suplementos pueden interferir con la absorción de medicamentos. Entre ellos se encuentran productos con hierro, calcio o soja, así como ciertos antiácidos y fármacos digestivos. La recomendación general es espaciar su consumo respecto de la medicación para evitar inconvenientes.
Por último, se señala que la biotina —presente en suplementos para el cabello— puede alterar los resultados de estudios de laboratorio, por lo que conviene suspenderla antes de realizar controles.
En definitiva, aumentar la masa muscular con hipertiroidismo es posible, pero requiere un enfoque integral, seguimiento médico y constancia. Con un plan adecuado, el cuerpo puede recuperar equilibrio y responder de forma progresiva a los estímulos correctos.
En base a El Tiempo/GDA
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