A dos horas de Montevideo, se encuentra San Pedro de Timote, un hotel de campo con una propuesta integral para vacaciones de invierno que busca resolver la estadía completa en un solo lugar, con actividades, gastronomía y descanso integrados en un entorno de campo.
"Apenas se cruza el portón, el murmullo de la ciudad se reemplaza por el canto de los pájaros, el calor de los fuegos y el aroma a naturaleza, marcando el inicio de un tiempo donde el reloj parece detenerse para dar paso al disfrute familiar", explicó Andrés Fernández, encargado de Marketing.
Propuesta de invierno
Para estas vacaciones en familia, el establecimiento ubicado en Cerro Colorado, Florida lanzó una promoción 2x1 para niños menores de 12 años que compartan habitación con sus padres y un 10% de descuento en estadías de cuatro noches o más. “Estas promociones son exclusivas para reservas directas”, explicó el ejecutivo.
A las actividades habituales, como son cabalgatas, visita a la granja, pesca en el arroyo, caminatas por el parque de robles, recorridos históricos y paseos en zorra, se le suman fogones, degustaciones gastronómicas y espacios interiores pensados para disfrutar y vivir del invierno. “Buscamos abrazar la estación y disfrutarla al máximo sus colores y su virtudes”, señaló Fernández.
La agenda se completa con juegos inflables, animación diaria y espacios de uso libre como la piscina cubierta climatizada, canchas de futbol y vóley, y sala de juegos con pool, pingpong y futbolito. Incluso hay una sala de TV destinada a eventos puntuales, como los partidos del Mundial.
A esta propuesta se suma el reconfortante ritual del fuego: estufas a leña que crepitan en las áreas comunes y la opción de contar con el calor de hogar en la propia habitación, creando el escenario perfecto para refugiarse con un buen libro o una charla íntima mientras afuera el campo descansa, detalló Fernández.
Tiempo compartido y tiempo propio
El equilibrio entre actividades familiares y momentos individuales es uno de los ejes de la propuesta. El Club de Niños organiza actividades específicas en distintos sectores de la estancia, lo que permite a los adultos elegir entre sumarse o disponer también de tiempo propio. “Nuestro equipo alterna instancias para cada público, pero siempre busca esos momentos donde la familia se reúne y genera recuerdos”, explicó Fernández.
En ese esquema, los fogones, las cabalgatas o ciertas dinámicas grupales funcionan como puntos de encuentro, mientras que otros espacios quedan abiertos para un uso más libre.
La ausencia de televisores en las habitaciones forma parte de una decisión más amplia. La propuesta apunta a correr el foco de la hiperconexión y recuperar el tiempo compartido, con espacios que invitan a quedarse: la biblioteca, los jardines y las áreas comunes donde la experiencia se vuelve colectiva.
“Buscamos la desconexión de la hiperconexión para vivir un momento más consciente”, comentó el gerente. Las pantallas quedan asociadas a instancias puntuales, como partidos del Mundial en espacios comunes, mientras que el resto del día se organiza en torno al entorno y a los vínculos.
Campo con confort
La estancia ofrece 31 habitaciones distribuidas entre la casa principal y el edificio Don Alejandro, con alternativas que van desde habitaciones tradicionales hasta apartamentos, dúplex y casas de campo. La propuesta apunta a distintos perfiles, desde familias hasta parejas o grupos de amigos.
San Pedro de Timote ofrece, según Fernández, “la mejor versión del campo”. Por un lado, regala en sus instalaciones contacto directo con la naturaleza, la vida cotidiana de una estancia y sus tradiciones, desde las actividades al aire libre hasta los recorridos por espacios históricos que forman parte del lugar. Y, por otro lado, otorga un nivel de confort que incluye camas amplias, colchones de alta calidad, cortinas blackout y servicios actuales que permiten sostener la experiencia sin resignar comodidad.
La propuesta está pensada para que cualquier huésped pueda vivir esa experiencia sin necesidad de conocimientos previos ni adaptación forzada, con una dinámica que equilibra lo rural y lo contemporáneo. “El huésped no necesita saber de campo, solo abrirse a vivirlo”, resumió Fernández.
Identidad, gastronomía y equipo
El establecimiento tiene un diferencial que es el valor histórico y cultural del lugar que atraviesa la experiencia, con espacios como la biblioteca, la iglesia y la casa principal como parte del recorrido cotidiano.
La gastronomía es otro de sus pilares. Con pensión completa (bebida no incluida), la cocina combina parrilla tradicional y platos de inspiración internacional, siempre con base en sabores locales. “Revivir la cocina de la abuela, compartir alrededor del fuego, eso tiene un poder enorme”, agregó Fernández.
Más que una comida, cada servicio es una pausa necesaria; un momento de encuentro donde los sabores caseros y la calidez del comedor principal invitan a las familias a alargar la sobremesa, convirtiendo cada almuerzo o cena en un recuerdo inolvidable
A eso se suma el factor humano. Más que empleados, el equipo de San Pedro actúa como anfitrión, cuidando cada detalle para que "la estadía se sienta como visitar la casa de un amigo, donde el bienestar del huésped es la prioridad absoluta", explicó. La calidez en el trato aparece como parte del diferencial tanto como las actividades o el entorno.
Más allá de la agenda o los servicios, la propuesta se ordena alrededor de una idea simple: menos estímulo, más tiempo disponible, explicó el gerente y concluyó: “Es precisamente esa invitación a recuperar el valor de las cosas simples, el tiempo, la charla, el silencio, la unión, lo que convierte a San Pedro de Timote en un destino al que, una vez que se conoce, siempre se desea volver”.