Redacción El País
Dormir con el celular a pocos centímetros de la cabeza es un hábito cada vez más extendido, pero sus efectos sobre la salud podrían ser más importantes de lo que parecen.
Según advierte Diego Suárez, experto en longevidad, la presencia constante del teléfono celular en el entorno de descanso interfiere con los procesos naturales de mantenimiento y restauración del organismo.
El especialista sostiene que la calidad del sueño es uno de los pilares de una vida larga y saludable. Sin embargo, la exposición nocturna a dispositivos electrónicos dificulta que se den las condiciones biológicas necesarias para un descanso verdaderamente reparador.
De acuerdo con Suárez, al momento de dormir el cuerpo necesita tres factores críticos: ausencia de radiación, silencio y oscuridad total. La cercanía del celular atenta contra estos principios y genera una interferencia que no es solo psicológica o vinculada a la distracción, sino también fisiológica.
La evidencia científica, señala, indica que las señales inalámbricas y los estímulos lumínicos de los dispositivos influyen directamente en la producción de sustancias clave y en la actividad eléctrica del cerebro. Durante la noche, el cerebro alterna entre fases de sueño ligero y profundo, y estas etapas cumplen funciones específicas para la memoria, la recuperación diaria y el equilibrio general.
Según la información que el experto comparte en sus canales digitales, dormir con el celular cerca puede provocar una caída drástica en los niveles de melatonina, la hormona responsable de la regeneración del cuerpo y el cerebro, así como alteraciones significativas en las ondas cerebrales. A esto se suma la dificultad para alcanzar las etapas de sueño profundo, consideradas esenciales para consolidar la memoria y favorecer la recuperación.
Además, Suárez advierte sobre un aumento en el riesgo de desarrollar trastornos severos del sueño, una condición que, según señala, afecta a más del 25 % de las personas expuestas a estas señales durante la noche.
“Cuando duermes con el celular al lado, tus ondas cerebrales se alteran, tu melatonina cae en picado y tu cerebro deja de regenerarse”, explicó el especialista en un video publicado en su cuenta de TikTok. La falta de reparación cerebral, agrega, impacta directamente en los niveles de energía y en la capacidad cognitiva del día siguiente.
Para recuperar la calidad del descanso, la principal recomendación es retirar el celular del entorno de la cama. Aunque muchas personas consultan sobre el uso del modo avión o el apagado del wifi, el especialista enfatiza que la distancia física sigue siendo el factor más importante.
Entre las medidas prácticas sugeridas se encuentran colocar el dispositivo a una distancia mínima de un metro de la cama si no es posible dejarlo en otra habitación, reemplazar el celular por un despertador convencional —preferentemente uno que utilice luz natural— y mantener el dormitorio como un espacio libre de estimulación electrónica.
El interés que generan estas advertencias, con cientos de miles de visualizaciones en redes sociales, refleja una preocupación creciente por el impacto de la tecnología cotidiana en la salud biológica. Para Suárez, la clave está en volver a los fundamentos del descanso: un ambiente oscuro, silencioso y sin interferencias.
En base a El Tiempo/GDA
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