Una pareja protagonizó uno de los robos más audaces en un edificio frente al Club de Golf, que cuenta con 14 guardias de seguridad y un sofisticado sistema de vigilancia. Se llevaron dos cajas fuertes con joyas. Se ofrecen $ 100.000 de recompensa.
"Soy la hija de Novino. Vamos al piso 19", dijo la mujer que ingresó junto a un hombre al edificio Greenfield, el pasado sábado, sobre la 1:10 de la tarde.
De esa forma, invocando el nombre del dueño de la empresa constructora de la torre de 20 pisos, la pareja logró franquear la entrada evitando los protocolos de seguridad para el ingreso de las visitas. Dijeron que querían ver un apartamento que se alquila en esa planta.
Un total de 14 funcionarios de una empresa de seguridad se encargan de la vigilancia del edificio ubicado en la esquina de Bulevar Artigas y Parva Domus. Hay, además, dos porteros que son quienes deben aplicar dicho protocolo.
Absolutamente todos los funcionarios que estaban el sábado, a la hora del robo, declararon ante la Policía entre la mañana del lunes y la última hora de ayer.
Los dueños del apartamento robado habían salido media hora antes, hacia el interior, y recién volvieron el domingo de noche, momento en el cual se percataron del robo.
Según dijo el relacionista público Alfredo Etchegaray, allegado a la familia damnificada, estas personas "ingresaron diciendo que iban al piso 19, que está vacío y para alquilar".
Etchegaray sostuvo que luego de ascender hasta esa planta, bajaron por las escaleras a los apartamentos ubicados en el piso 17. No lo hicieron por el ascensor, dicen investigadores y vecinos, porque allí hay ubicadas cámaras de seguridad.
Una vez en el lugar, forzaron la puerta para franquearse el paso hacia el apartamento.
En el lugar permanecieron por un lapso de 45 minutos. Luego bajaron en ascensor cargando dos pesadas cajas fuertes, cubiertas con frazadas de color naranja que también se llevaron del apartamento.
Las cajas fuertes contenían joyas y alhajas, y "valiosos recuerdos de familia", por valor superior a los US$ 100.000, según uno de los dueños de casa.
El video de seguridad del portón principal del edificio, muestra cómo la pareja sale con las cajas, exactamente a la 1:56 y se dirige por Bulevar Artigas hacia la calle José Ellauri.
Las imágenes muestran al portero intentado ayudar a la mujer, ante la dificultad que parece tener con una de las cajas fuertes.
La Policía desconoce la forma en la que lograron alejarse de la zona, aunque presumen que se fueron en un automóvil, conducido por un cómplice.
Los investigadores creen que se trata de un robo entregado, aunque no atribuyen responsabilidad a nadie en particular.
"Se ha investigado desde la guardia de seguridad completa, hasta el personal doméstico del apartamento", dijo una fuente policial.
Allegados a la familia dijeron que, en el momento del robo, las tres empleadas que trabajan en la casa no estaban.
"Está claro que sabían lo que iban a robar, porque había otras cosas de valor en la casa, incluso dinero en efectivo, pero fueron directo a las cajas fuertes", sostuvo Alfredo Etchegaray quien además informó que las joyas y alhajas "estaban en una de las cajas. La otra estaba completamente vacía".
Las cajas estaban empotradas. Sin embargo, fue más sencillo para los ladrones sacarlas, porque iban a ser cambiadas y la empresa de seguridad había comenzado a trabajar dos días antes al robo.
"Se consultó a la empresa, pero nos dijeron que el funcionario que trabajó allí es de extrema confianza y hace muchos años estaba con ellos", dijo el dueño de casa.
La familia habilitó una casilla de correo y un teléfono celular para que cualquier ciudadano pueda aportar datos acerca de esta pareja. Incluso se contrató a una empresa de detectives privados para sumarse a la investigación policial.
La familia, además, ofrece una recompensa de $ 100.000, para quien brinde información que permita detener a estos dos ladrones y a sus cómplices, si los hubiese.
"Estamos muy amargados, porque tenemos una historia de alhajas dentro de esas cajas fuertes", sostuvo uno de los integrantes de la familia damnificada, pero que prefiere mantener el anonimato.
"Tenemos joyas sumamente valiosas, desde el punto de vista afectivo, que no sé qué van a hacer con ellas. Hay alhajas que estos tipos son capaces de venderlas por US$ 100", dijo.
La persona consultada indicó que aún no ha recibido novedades por parte de la Policía. "Estoy haciendo un inventario de las joyas que había en el cofre para Policía Técnica y cada cosa que me acuerdo que me robaron es como una puñalada", expresó.
PROTOCOLO. Para ingresar al edificio Greenfield, el visitante debe informar al portero, mediante un intercomunicador en el propio portón de entrada, a quién va a visitar y cómo es su nombre.
Cuando se recibe la respuesta, el portero habilita el ingreso del visitante, quien debe llegar hasta el hall de entrada.
Mientras ingresa, el mismo portero llama a la familia informando quién llega al edificio.
Si no contesta nadie, el visitante deberá retirarse, igualmente si la persona consultada afirma no conocer al visitante o no querer recibirlo.
Recién podrá ingresar cuando la familia a la que visita le da el OK al portero.
"Los porteros son muy estrictos. Incluso una vez no me dejaron entrar cuando mi marido iba atrás en el auto y no lo reconocieron", dijo una vecina del edificio, que tampoco quiso dar su nombre y no ocultó su preocupación por este robo.
Los gastos comunes promedio, en el edificio Greenfield, rondan los 1.500 dólares mensuales
LA CIFRA
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Fueron los minutos que la pareja de ladrones permaneció en el apartamento desempotrando los cofres para llevárselos.
"Nadie está a salvo", dicen vecinos
Los vecinos del Golf y de la zona próxima al shopping de Punta Carretas aseguran que "no existe zona del barrio" que esté a salvo. "Estás al lado del shopping, al lado de un edificio con garita, al lado de la casa de un expresidente, con mucha iluminación, con las medidas de seguridad que uno cree necesarias, pero no. No es suficiente", se lamentaba una víctima de los robos.
Uno de los antecedentes más notorios de robos ocurridos en la zona tuvo como víctima al gerente general de la constructora Stiller, Marcos Taranto, quien observó en vivo y en directo -a través de su celular- cómo le ingresaban a su casa de tres pisos (calificada en el barrio como un "búnker") para robarle, a pesar de contar con rejas, un sistema de alarmas y cámaras de seguridad. El robo duró apenas ocho minutos. Taranto estaba en el interior del país pero lo vio a través de su celular, cuyo sistema de alarmas está conectado al aparato móvil.
En la calle Parva Domus, entre Bulevar Artigas y Zorrilla de San Martín, contiguo al edificio Greenfield, otra casa fue blanco de los delincuentes en los últimos meses de 2011.
En promedio, son 12 los menores infractores que la comisaría de la zona detiene por semana, por cometer algún tipo de ilícito, y 20 la cantidad de hurtos por semana que se registra a vehículos del lugar, según la comisaría 10ª.
"Esta era una zona muy tranquila y hoy por hoy no existe vecino al que no le hayan robado o intentado robarle. Es terrible", comentó otro de los vecinos consultados.