El exedil nacionalista Daniel Graffigna solicitó hoy a la Justicia que investigue el destino de "cientos de cuerpos" desparecidos de los cementerios municipales por la venta irregular de nichos y panteones.
Por su denuncia, radicada en 2009, la Justicia procesó a un escribano y exsubdirector del Servicio de Necróoplis de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM). La ampliación de esta denuncia, explicó Graffigna a EL PAÍS digital, es para llegar al "fondo del asunto" y saber "a ciencia cierta el paradero de estas personas".
El exedil recordó que los nichos y panteones, vendidos en beneficio de funcionarios municipales, estaban vacíos. Pero, agregó, la realidad era que los trabajadores detectaban sepulcros abandonados o con deudas, retiraban los cuerpos y luego los volvían a comercializar con títulos falsos. Graffigna sostuvo que se cobraron "entre US$ 450.000 y US$ 500.000" por estas maniobras fraudulentas.
Graffigna agregó que también presentó una denuncia contra empresas privadas que prestan servicios fúnebres en Montevideo. El excurul dijo que aportó nombres de varias firmas que entregan dinero a funcionarios de la IMM para verse beneficiadas cuando se contratan los servicios que prestan.
"Y en tercer lugar pedimos que se investiguen algunos convenios que la IMM realizó con empresas privadas, perjudicando al común denominador de la gente, respecto a la adjudicación de sepulcros", explicó Graffigna.
En ese punto, continuó, se pidió investigar la existencia de un sistema paralelo al que brinda la IMM, cobrando a mitad de precio el servicio que normalmente brinda el municipio.
Por último, Graffigna presentará testigos que incriminan a un "funcionario de jerarquía que reviste hoy en día en la IMM" y sería parte de la red que vaciaba los sepulcros. "Se puede comprobar que su participación era activa en el vaciamiento de nichos y panteones, ya que si no está la orden de la jerarquía, no se puede realizar".
La red, según el exedil, estaba conformada por un grupo de funcionarios municipales y otras personas que, si bien no trabajaban en la IMM, tenían conocimiento del funcionamiento de las necrópolis. "Cada uno tenía una tarea asignada y luego se repartían el dinero de la venta", finalizó.