DURAZNO | VÍCTOR D. RODRÍGUEZ
Dos jóvenes de 17 y 19 años murieron en la madrugada de ayer cuando las motos que conducían chocaron de frente en la ruta 5. Una chica de 15 años que iba de acompañante sufrió lesiones de entidad y ayer permanecía hospitalizada.
El fatal desenlace ocurrió poco después de la una de la mañana de ayer a la altura del kilómetro 180.200, en las inmediaciones del parque de la Hispanidad, en la entrada Sur a la ciudad de Durazno.
Cerca se allí se desarrollaba una reunión bailable en el Club Policial, hacia donde se dirigían Alexis Schiera, de 17 años, y su acompañante Giuliana Irrazabal de 15. En otra moto y en sentido contrario, transitaba Juan Eduardo Rojas, de 19 años, que según surge de la investigación, lo hacía a gran velocidad y sin luces.
El choque no pudo evitarse y el saldo fue el peor para los dos conductores, que murieron tras el impacto; según se informó, ninguno llevaban casco protector. El cuadro que se observó a esa hora fue "dantesco", reveló una fuente, agregando que a causa del accidente, el tránsito se vio interrumpido hasta que culminó el peritaje técnico.
Uno de los tantos jóvenes que, impactados por la noticia, fueron durante todo el día de ayer a observar el lugar del accidente, dijo a El País que "es complicado cuando se juntan de a quince motos a jugar carreras y sin luces como estaban jugando anoche (por el sábado). Salían del baile ahí y hacían carreras".
Más CASOS. El joven prefiere no dar su nombre. Está allí, mirando el sitio donde ayer se desató el drama. Era amigo de uno de los fallecidos y de otros dos adolescentes que murieron hace dos años en un accidente en la avenida Churchill y Aldama. Pero también recuerda una experiencia de su época de "motoquero", aunque ya no tiene vehículo por decisión propia e irrevocable. "A los trece años tuve el primer accidente, pero llegué a siete", dice quien ahora tiene 16 años. Para mí, la `picada` ya fue, decidí dejar de andar a lo loco, sin casco y eso. Me di cuenta a tiempo", admite.
Otro de los casos más recientes en el departamento fue el que cegó la vida del joven Oscar Pablo Rodríguez, de 20 años. El 27 de diciembre, a las 7:30, conducía su moto en compañía de un amigo por la calle Manuel Oribe cuando ocurrió la tragedia. Chocó con otros dos que transitaban en moto en sentido contrario; ninguno llevaba casco. Pablo llevó la peor parte: se golpeó la cabeza, tuvo fractura de cráneo y murió; en tanto los demás quedaron seriamente lesionados.
Después del triste acontecimiento, familiares de Pablo convocaron a varias marchas para sensibilizar por el uso del casco. La respuesta de la ciudadanía no fue la esperada.