PABLO MELGAR
El miércoles 24 unos 42 mil docentes elegirán sus delegados a los órganos de conducción de la enseñanza, tanto al Consejo Directivo Central (Codicen), como para los consejos desconcentrados: Primaria e Inicial, Secundaria y UTU.
La ley de educación mandató la realización de elecciones para elegir representantes de los docentes. Se trata de dos cargos para el Codicen de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y uno para los consejos de Primaria e Inicial, Secundaria y UTU, respectivamente.
Los representantes docentes tendrán tanto poder como los delegados políticos del gobierno y de la oposición, en caso de que los partidos se pongan de acuerdo para su integración.
Fuentes del gobierno electo dijeron a El País que José Mujica está esperando el resultado de estas elecciones para definir los cargos que quedan para la oposición.
En el caso del Codicen, dos de sus cinco integrantes saldrán de las elecciones docentes, por lo que los tres cargos restantes (que incluye al presidente de organismo) saldrá de las negociaciones del gobierno con la oposición.
Las listas. Unas 15 listas pugnan por la preferencia de los docentes, la mayoría de ellas con diferencias significativas en materia ideológica y política.
Hasta el momento ninguna de las agrupaciones ha aceptado que represente a algunos de los partidos políticos y todas se esfuerzan por mostrarse pluralistas e independientes del gobierno y la oposición.
No obstante, los sindicatos afines a la coalición de izquierda presentaron listas en todas las opciones. Al Codicen llevan la lista 1 que encabezan la maestra Teresita Capurro y el profesor Néstor Pereyra. Al Consejo de Secundaria presentaron la lista 201 con Daniel Guasco, al Consejo de Primaria a la lista 101 con Irupé Busetti, y al Consejo de UTU a la lista 305 con Juan Novo.
La inspectora general de Secundaria, Adela Pereyra -hija del ex senador blanco Carlos Julio Pereyra-, encabeza la lista 3 al Codicen. Insiste en que su agrupación es netamente técnica y que no tiene vinculaciones políticas. De hecho afirma que en su agrupación hay candidatos que votaron al Frente Amplio y que están afiliados a los sindicatos.
Lo mismo dice el candidato de la lista 4, Robert Silva, uno de los principales asesores en enseñanza del secretario general del Partido Colorado, el senador Pedro Bordaberry.
Silva ocupó cargos de responsabilidad política en Secundaria y Codicen durante el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti (1995-2000). En la actualidad es docente de UTU e integra en nombre del Partido Colorado la comisión multipartidaria que está negociando un acuerdo sobre política para la enseñanza, y que ya acordó las bases de un primer informe.
Pereyra y Silva tienen dos acuerdos puntuales. Por un lado comparten el lema "La educación primero, compromiso de todos". Así acumulan fuerzas para el Codicen. Por otro, apoyan las mismas hojas de votación para los organismos descentralizados: la lista 102 a Primaria, la 202 a Secundaria y la 307 para UTU.
En un contexto de 42.000 docentes habilitados para votar, las listas sindicales cuentan con una infraestructura que sobrepasa con holgura las posibilidades de las organizaciones independientes.
La Federación Uruguaya de Magisterio (FUM) cuenta con 18.000 afiliados, la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria (Fenapes) unos 9.000 y la gremial de los profesores de UTU, casi 3.000.
No obstante, la expectativa de las listas 3 (Pereyra) y 4 (Silva) es tener una buena presencia electoral fuera de Montevideo. Unos 28.000 docentes habilitados para votar están radicados en el interior del país donde los partidos tradicionales tienen mayor respaldo popular.
Conocedores de esta situación, los sindicatos apostaron a recorrer todo el país. Realizaron asambleas de entre 40 y 100 docentes por localidad y contrataron publicidad en varias emisoras de radio.
Del otro lado, Silva y Pereyra lograron hacer algunas giras y apostaron al boca a boca y en los distintos servicios de Internet. En el fragor de la batalla electoral, Silva advirtió que la mayor parte de los docentes no tenía información suficiente, por lo que propuso un debate a las listas sindicales. Finalmente no hubo debate y los sindicatos dijeron que no debatían con "representantes de partidos políticos".
Silva apostó más fuerte y remitió una carta al presidente de la República, Tabaré Vázquez, para solicitarle la cadena de radio y televisión a fin de que todas las listas dieran a conocer sus postulados. Hasta el cierre de esta edición no había recibido respuesta.
El voto es obligatorio para los docentes. A los que no voten se les aplicará una multa de cinco Unidades Reajustables (UR) por organismo ($ 2.170), por lo que el docente que no sufrague deberá abonar 10 UR ($ 4.340), ya que como mínimo deben votar un representante al Codicen y otro para el consejo en el que se desempeñen.
La incidencia de la poderosa FUM
Con más de 18.000 afiliados, la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM) es el sindicato más poderoso de la educación y sus dirigentes han alcanzado sitiales políticos de mayor peso que sus colegas de Secundaria y UTU.
Tras duras negociaciones, las listas sindicales acordaron que la presidenta de la FUM, Teresita Capurro, encabece la lista de los gremios al Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).
En la carrera sindical y política los maestros llevan la delantera más allá de los sectores del Frente Amplio al que pertenezcan. Comenzaron en la FUM, entre otros, la diputada y ex ministra Daisy Tourné (socialista), la diputada y presidenta de INAU, Nora Castro (CAP-L), el diputado Roque Arregui (socialista) y el consejero del Codicen Héctor Florit (de filiación blanca). A ellos se suman los consejeros de Primaria, Edith Moraes y Oscar Gómez.