Para salvar su vida, el uruguayo Guillermo Colman (37) debió hacerse el muerto. Fue herido, pero sobrevivió a la mayor masacre en una universidad en la historia de Estados Unidos. A su lado, sus compañeros de clase caían abatidos a tiros.
En un breve diálogo con El País, Colman prefirió limitarse a decir que "se sentía bien" y que estaba recuperándose, sin dar más precisiones. En el teléfono sonaba cansado y, obviamente, conmovido mientras veía por televisión la ceremonia en Virginia Tech en la que estaba presente el presidente George W. Bush y se ve a varios de sus compañeros muertos. Colman agradeció la preocupación por su bienestar.
"El tipo empezó a tirar por filas, bang, bang, bang", repetía Colman sobre su experiencia, según contó Ed Blackwell, propietario de la empresa de ingeniería civil donde trabaja el uruguayo.
La locura desatada en la universidad Virginia Tech por el surcoreano Cho Seung-Hui le significó a "Gill" -así lo llaman sus amigos- un balazo en el hombro que le llegó al cuello cerca de la nuca. Pero para 13 de los 15 estudiantes de un posgrado en Hidrología en el Norris Hall de esa universidad, el resultado fue la muerte. Solo Colman y otro compañero se salvaron.
En total, fueron 32 las víctimas de Cho, un estudiante de esa universidad, antes que aparentemente se suicidara.
De acuerdo a testimonios de personas cercanas a Colman en Estados Unidos, antes de que le llegara el turno a él en la ordenada secuencia de disparos que hacía Cho, el uruguayo se tiró al piso, y otro estudiante se lanzó encima de él, y fue alcanzado por dos disparos. Colman habría salvado ahí su vida.
Cuando Cho salió del salón, el uruguayo se las ingenió para llamar a su esposa y al 911, pero al sentir que el matador volvía se hizo el muerto para no atraer su atención.
Este ingeniero civil -obtuvo su título en EE.UU.- recibió atención en el hospital de Lewis-Gale. Tras dos intervenciones quirúrgicas para removerle la bala, fue dado de alta. Desde el lunes Colman estaba fuera de peligro y ayer ya estaba recuperándose en su casa.
Guillermo Leonel Colman es de Fray Bentos y tiene la ciudadanía estadounidense. Se fue a ese país hace 15 años y en 2000 se casó con una estadounidense, Nell-Marie. Tienen un hijo de 10 meses, Daniel.
En Fray Bentos, las noticias de la masacre de la universidad de Virginia Tech le hicieron pasar los nervios de su vida a Susana Colman, su tía.
"Cuando era chico fui su madre y su hermana a la vez. Se crió junto con mis hijas. Cuando anoche (por el lunes) quisimos comunicarnos con él no había nadie en la casa; tampoco nos respondía los emails. No sabíamos lo que pasaba y esperábamos que no fuera lo peor. Pero fueron horas tremendas", relató a El País.
Colman y su esposa viven en Harrisonburg, pero para cursar su maestría se mudó a Blacksburg, donde funciona Virginia Tech. Las dos ciudades son del estado de Virginia. "Gill" es muy apreciado por sus compañeros, según contaron a El País empleados de Blackwell Engineering, donde trabaja hace nueve años y piensa volver este verano, ni bien termine el posgrado.
Pero mientras en Estados Unidos ya se sabía que el uruguayo no corría peligro de vida, en Fray Bentos seguía la desesperada incertidumbre. Esta recién terminó ayer en la mañana, en la voz del propio Guillermo.
"Apenas llegó a su casa, me dijo que estaba recuperándose tras los balazos y las operaciones. Estaba bien, pero vio como sus compañeros caían a su lado", relató su tía. No supo mucho más ya que "por recomendación médica", debía descansar y recuperarse del trauma.
"Un día de tristeza para toda la nación"
"Este es un día de luto para la comunidad de Virginia Tech y un día de tristeza para toda la nación", dijo ayer el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en un discurso realizado ayer en el Cassell Coliseum, de esa universidad de Virginia.
"Hemos llegado con el corazón lleno de pesar. Personas que ustedes no conocen están orando por ustedes. Están orando por sus amigos caídos y por aquellos que han sido lesionados", dijo el presidente.
Miles de estudiantes se dieron cita ayer en ese coliseo, vestidos con los colores naranja y granate de la universidad, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad.
Las clases fueron suspendidas por el resto de la semana. Ayer en la noche, los estudiantes realizaban una vigilia en honor a las víctimas.
A través de unos paneles blancos colocados en el centro del extenso campus, los alumnos dejaban mensajes a sus compañeros muertos.
Miles de estudiantes se dieron cita ayer en ese coliseo, vestidos con los colores naranja y granate de la universidad, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad.
El edificio Norris Hall permanecerá cerrado durante el resto del semestre.
Universidad con casi 600 alumnos de América Latina
Según expresaron a El País fuentes de la embajada uruguaya en Washington, Guillermo Colman es el único compatriota que resultó herido en la masacre de Virginia Tech. La población uruguaya en esa universidad, entre alumnos y docentes, está "entre tres y cuatro personas", de acuerdo con la sede diplomática.
Uno de ellos es el ingeniero civil y docente Gerardo Flintsch, con quien El País habló en su edición de ayer, y su esposa Alejandra Medina, fraybentina como Colman.
Este año, esa universidad tenía matriculados a 26.370 estudiantes. De ellos, 1.852 son extranjeros, provenientes de más de un centenar de países. Aproximadamente un 2,2% del alumnado es latinoamericano, según publicó ayer el diario argentino Clarín.
Hasta el momento, se constató que dos de las 33 víctimas fatales tiene origen latinoamericano. Ellos son el peruano Daniel Pérez Cueva, de 21 años, y el portorriqueño Juan Ramón Ortiz, de 26.
"Ustedes me han obligado a hacerlo"
Blacksburg - En su habitación de Virginia Tech, el estudiante surcoreano Cho Seung-Hui (23) dejó una nota en la que atacaba a los "niños ricos", la "decadencia", el "libertinaje" y los "embusteros charlatanes". "Ustedes me obligaron a hacerlo", remataba el texto.
Cho fue identificado como el responsable de la muerte de 32 personas el lunes en Virginia Tech. Era reconocido como un joven solitario y perturbado.
Según han contado los supervivientes, a la usanza de un boy scout y con una apariencia fría y concentrada, el asesino cerró varias salidas del edificio con cadenas y candados, y después fue vaciando sus cargadores aula por aula.
La primera clase, y donde al parecer se han registrado más víctimas, fue una de alemán, en la que el asesino disparó a la cabeza del profesor Chris Bishop antes de abrir fuego sobre los alumnos.
En otras aulas algunos alumnos huyeron por las ventanas. Otros intentaron bloquear las puertas con sus cuerpos, en algunos casos con resultado fatal.
Ese fue el caso del profesor Liviu Librescu, que fue alcanzado por disparos a través de la puerta mientras impedía el paso al agresor y lograba así salvar a sus alumnos. Librescu habría sobrevivido al Holocausto nazi y a la Rumania comunista pero murió en el campus del Virginia Tech.
Con una tarjeta de crédito, Cho había comprado una pistola Glock de 9 milímetros y una caja de proyectiles cinco semanas atrás. Con ella y una Walther 22 fue hallado su cuerpo en el campus tras suicidarse. Cerca de él había una nota en la que estaba escrita una amenaza de bomba. Es por ello que las autoridades creen que las amenazas de bomba recientes que recibió Virginia Tech pueden tener su autoría.
Las autoridades aún no saben qué motivó a Cho a realizar la matanza. Un colombiano que sobrevivió a los ataques lo escuchó decir a sus víctimas "¿saben dónde está mi novia?", antes de matarlas. Sin embargo esto no pudo ser confirmado.
Sí se cree que Cho fue el solitario asesino tanto en el primer tiroteo en la residencia estudiantil Ambler Johnston, a las siete de la mañana, como el del edificio Norris Hall dos horas después. Así lo determinaron los exámenes de balística. agencias y the new york times