Yusa es fusión

Estudió música durante 15 años. La cubana Yusa presenta Vivo en la Zavala Muniz el 24 de noviembre.

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Por: Mariel Varela

La primera guitarra en la casa de Yusa apareció cuando la cubana cumplió seis años. Su mamá era economista y a ella la cuidaba una vecina. Allí había varias guitarras y Yusa se entretenía observándolas. Un día convenció a su madre para que le comprara una. Así nació su amor por este instrumento.

No es el único que toca. Pero sí el que más la acompaña. "Me di cuenta de por qué es el instrumento con el cual más viajo. Porque los trovadores siempre la llevaban a cuestas contando sus historias. Un poco por ese concepto justifico el haber seguido ese instrumento", asegura Yusa.

Hizo el conservatorio en La Habana, se graduó de instrumentista, pero con el título en mano, tomó otro rumbo. A los 18 años arrancó a viajar y le cambió la cabeza. Se alejó de lo clásico e instrumental para acercarse a la canción, la fusión de ritmos y los toques en cabarets.

Antes de graduarse sólo había compuesto un tema para piano. "Hasta que conocí a un amigo que estudiaba dirección de teatro y me despertó una necesidad de escribir y encontré un modo de expresarme". Editó su primer disco en 2002 (Yusa) y desde ahí no paró de viajar y componer.

Llegó a Latinoamérica cuando se presentó en los Juegos Panamericanos. Allí conoció a Jorge Drexler. Luego se acercó a Buenos Aires. Cruzó el charco invitada por Malena Muyala para cantar en el Teatro Solís y volverá a hacerlo el 24 de noviembre en la Sala Zavala Muniz presentando su disco Vivo.

"Tengo mucha conexión con Uruguay, con la historia, la cultura. Para mí es una felicidad presentarme aquí. De hecho, nunca pensé venir tantas veces a este país y ya tengo mis amigos". Y aprovecha para invitarlos a que la acompañen arriba del escenario.

"Creo en la utilidad, la aventura y el comportamiento humano" (José Martí). Tomó prestada esta frase como eslogan y la lleva adelante en su comportamiento diario. "Necesito sentir que estoy haciendo algo por los demás. Uno se satisface mucho cuando termina un concierto y la gente sale agradecida de haber estado ahí".

Yusa se hizo un tiempo para hablar con Sábado Show acerca de su carrera, su nuevo trabajo discográfico y su país natal. "Me gustaría que la gente supiera un poco más de lo que yo tengo que ver con Cuba, mi influencia, mis temores, mis alegrías, mis nostalgias. Y eso es algo que expreso cuando estoy en un concierto. Me interesa generar una reacción, una opinión respecto a mi trabajo".

tres. Arrancó el conservatorio a los 9 años y se recibió a los 23. El sistema cubano engloba música y escuela en la misma bolsa. Por ende, el conservatorio lo abarca todo. "Es todo un proceso que arranca a los nueve años y va con tu edad escolar. Es como hacer primer, segundo grado junto con la música".

Maneja el piano y el bajo pero se graduó en guitarra clásica y tres, un instrumento típico cubano que solía estar relegado a la música campesina. Fue la primera mujer en recibirse de tresera y eso le significó grandes alegrías: "Me hizo encontrar con otros géneros, con otra parte de la cultura cubana".

Hasta el noveno grado planeaba ser guitarrista clásica. Pero un comentario la hizo re plantearse el asunto. "Tuve un profesor que me decía que los negros no estudiaban música clásica, para mí a los 14 años era incomprensible. Me marcó mucho y fue lo que me hizo estudiar tres. Ahí definí un cambio en mi vida sin siquiera saberlo porque seguía en el mismo camino a ser concertista".

El tres estaba descalificado pero se incluyó en la música de sala mientras ella estudiaba. Se graduó, empezó a viajar como instrumentista de tres, tocó en cabarets, deambuló por distintas bandas y fue a parar a un lugar distinto al que había planeado. "A veces uno piensa que va por un lado pero de repente le vienen otros caminos y es lindo. He tocado siempre con los músicos que he querido, he hecho la música y las actuaciones que he querido sin tener que hacer concesiones con nada. Desde los 18 años hago lo que me gusta".

cubana. Es una afortunada. No representa a la media de los cubanos porque viaja desde la mayoría de edad. Los mecanismos para desarrollar su carrera fueron hechos en otra época, "donde no había tantos problemas económicos. La historia cambia según el contexto". Aunque tampoco le fue fácil esquivar la burocracia y las consecuencias de ser un país bloqueado. "Muchas personas han dejado de ser creativas y eso influye en el desarrollo cultural del país. Para mí es una tristeza porque represento Cuba e hice lo posible por revertir esa realidad. Yo tengo buen prestigio en Cuba, lo cual es importante, además soy escuchada, pero no son todos. Desgraciadamente tenemos que unirnos y hacernos escuchar en el sentido de cómo queremos cambiar nuestro país", declara.

fusión. Armó un ciclo en Café Vinilo (Buenos Aires) que se llamaba "descarga con amigos" que lo usó de excusa para invitar a músicos que respetaba y con quienes quería tocar. El primer ciclo lo cerró Hugo Fattoruso y estuvo invitada Ana Prada.

Mientras hacía esos toques se preguntó, ¿cómo es posible que esto no quede registrado? Y así nació Vivo, su primer disco en vivo. "Lo lindo es estar en contacto directo con el público, interactuar, la gente canta, algo que los discos de estudio no tienen. Tiene mucho que ver con lo que estoy haciendo ahora, que es hacer más conciertos en vivo".

-Cada disco representa un proceso del artista, ¿hay un concepto detrás?

-Siempre. Los discos son obras que tienen principio y final. Cada disco representa una etapa de mi vida y una etapa respecto a la música y los sonidos de Cuba. En eso tiene cada uno un modo diferente de hacerse.

-Tu música se caracteriza por la fusión, ¿cómo llegaste a esos ritmos?

-Con los viajes, he escuchado mucha música, estuve en bandas de rock, jazz, haciendo cabaret, participé de muchos festivales en Europa y otros países y siempre intercambié con otros músicos de cualquier lugar del mundo. Fui a países que no sabía ni que existían. Aunque no lo creas eso también es parte de mi música porque al estar tanto tiempo de viaje la música va a absorber de dónde vas, de donde vivís, de lo que comés.

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