Por: Ignacio Quartino
Escribir una nota sobre teatro de revista y no hablar de sus vedettes es como referirse a París y no hablar de la Torre Eiffel. Pues bien, el rubro vedettes en Fantástica es el que más da que hablar y el que más se vio afectado por recurrentes cruces de declaraciones entre las integrantes del elenco. Tan es así que de las vedettes mediáticas que formaron parte de la obra, sólo permanecen la ecuatoriana Paola Miranda, y las uruguayas Andrea Ghidone y Mónica Farro.
Por distintos motivos, Daniela Cardone, Silvina Escudero, Rocío Marengo, Pamela Sosa, Gaby Figueroa y Mariana Antoniale (más conocida como La Niña Loly), que formaron parte de la obra que encabeza Carmen Barbieri, dejaron de ser chicas Fantástica. Salvo Cardone, el resto de las deserciones generó horas de programación en los ciclos de chimento, que aprovecharon las peleas y agravios para transformarlo en rating.
En el escenario, cada una tenía participaciones en sketches o cuadros musicales y, más allá del talento, con sus impactantes figuras, si no generaban un aplauso por sus dotes de artista al menos aseguraban unos cuantos suspiros del público masculino.
Pero estén o no estas famosas, Andrea Ghidone le asegura a Sábado Show que, quienes vayan al Metro este fin de semana, pueden quedarse tranquilos que igual verán una revista Fantástica. La rubia atendió su celular en pleno viaje de su casa de Buenos Aires al gimnasio, donde le esperaban las tres horas diarias de ensayo para preparar su performance de la gala de pop-latino, en Bailando 2010. La única representante uruguaya del ciclo de Tinelli no para. Está pendiente toda la semana de la coreografía para seguir en el concurso, mientras que los fines de semana se va de gira con Fantástica.
Como es lógico, su cuerpo empezó a sentir semejante despliegue. La semana pasada, por ejemplo, bailó cha cha chá con 39 de fiebre porque la producción no tenía tiempo de conseguir reemplazo y al día siguiente viajó a Rosario, donde realizó seis funciones de Fantástica. Retornó a la capital el lunes para repetir la misma rutina de la semana anterior pero sin fiebre y con una gran motivación: actuar en Montevideo por primera vez desde que se radicó en Argentina. "Es una alegría volver al Metro donde hice Boom y, además, una buena oportunidad para ver a mi familia", dijo.
Será una buena oportunidad de ver a Ghidone en acción ya que en esta etapa de la revista, diezmada por desvinculación de seis vedettes, sumó varios cuadros musicales que le aseguran más destaque en la obra. "De las conocidas, quedamos Farro, Miranda y yo, pero no por eso el espectáculo pierde su estructura original y hasta dura lo mismo que cuando estaba el elenco completo", indicó la rubia que en 2011 será una chica Bravísima, próxima revista de Barbieri.
A diferencia de Ghidone, Mónica Farro fue desde el principio una de las principales atracciones de la revista, gracias a su cuadro coreográfico denominado "La domadora de leones". En este número, queda en evidencia la evolución de Farro como bailarina y que Bailando 2008 (quedó en la puerta de las semifinales) no fue en vano, ya que actualmente realiza trucos y pasos con la técnica de una bailarina profesional.
La visita de Farro a Montevideo la encuentra en un mal momento personal. Desde hace unas semanas se separó de su novio, Jorge Luengo, el productor de ShowMatch, diez años menor que ella con el que convivía desde 2009. Después de una semana sin asistir a los programas de chimento y desmentir rumores de la prensa que daban a entender que era una mujer golpeada, aprovechará estos días en Montevideo para estar cerca de lo que más quiere: su familia. Seguramente, ésta le dará ánimo para cerrar la gira de Fantástica y, como Ghidone, transformarse en otra chica Bravísima.
APOYO. Desde mediados de 2009 que los seguidores de programas de chimento de Argentina escuchan hablar de este espectáculo. En el Río de la Plata, la palabra "fantástica" ya no es sólo el adjetivo perteneciente o relacionado a fantasía, sino que además es sinónimo de la revista más taquillera del último verano en Mar del Plata. Pese a que será un show diezmado en relación al elenco original que estrenó en Mar del Plata, no ha perdido su esencia: mucha vedette con mucha pluma encima y casi nada de ropa de la cintura para abajo, mucho humor con sketches de situaciones propias del género, mucho cuadro musical y mucho escándalo. Como siempre.
Por eso, de tanto hablar de los protagonistas y sus enfrentamientos, queda de lado lo que ocurre durante las poco más de dos horas que dura el espectáculo, que se caracteriza por su dinámica y puesta en escena, mayormente acompañado por guiones con un humor popular y, por ende, efectivo para el público al que se le aconseja ir predispuesto para reírse un rato.
Tristán, fiel exponente de esta escuela de humor que a veces roza lo chabacano, es pieza clave dentro de la estructura del espectáculo, protagonizando la mayoría de los sketches con vedettes, y generando las principales carcajadas del público.
Otro experimentado en este rubro como Santiago Bal, entiende al dedillo su rol de marido de la dueña del circo (Carmen Barbieri) a través de monólogos que se convierten en un buen recurso para los intervalos en que la producción cambia la escenografía de un sketch por la de un cuadro musical.
Alberto Martín, Rolo Puente y Matías Alé completan el cuadro de figuras masculinas. De "los varones del humor", como los llama Barbieri, Puente y Martín son los que guardan perfil más bajo tanto arriba como abajo del escenario. El ex "Bombón" de Silvina Escudero, en cambio, es la ráfaga de humor fresco y joven con sus chistes "made in ShowMatch".
Cuando se dice cabeza de compañía, la del lugar más importante en la marquesina, la de mayor trayectoria, la que corta-boletos, y otros tantos modismos relacionados a la principal figura del espectáculo en el teatro de revista, en el caso de Fantástica se trata de Carmen Barbieri. Tratada como una diva y convencida de estar a la altura de Susana, Mirtha y Moria, sobre el escenario la Barbieri sólo se diferencia de sus pares por su condición de figura popular, porque se pone a la altura de las amas de casa que pagaron su entrada para verla.
De hecho, un número suyo, en el que mantiene un diálogo con un títere al que trata como su alter-ego, la jurado de ShowMatch hace un repaso de su intensa vida que, hasta hace poco tiempo, la tenía en la ruina económica. Eso sí, ahora (y poco menos que lo subraya) puede viajar a Estados Unidos en primera clase. Honestidad brutal.
Cada vez que el telón baja, la artista justifica su cachet, ya que es común verla intermediar con los permanentes conflictos que hay en ese elenco que, de armados, parecen tener poco. Pase lo que pase, se nota que es de las artistas de la vieja escuela que, ante todo, sostienen que el show debe continuar.