Una fiesta que divierte... y preocupa

El viernes se estrena El último carnaval, film del uruguayo Federico Lemos referido al Carnaval de La Pedrera.

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Por: Analía Filosi

Allá por el año 2000, a unos 200 vecinos de La Pedrera se les ocurrió que el carnaval merecía festejarse de una manera especial. No querían ser espectadores de una fiesta, querían ser sus protagonistas. Fue así que empezaron a organizar una en la que todos los presentes pudieran ser participantes: disfrazarse, maquillarse y desfilar por la calle principal, sin reglas.

Once años después, lo que empezó como un festejo "entrecasa" y entre pocos, registró una concurrencia de más de 30 mil personas, provenientes de distintas partes del mundo. El Carnaval de La Pedrera es hoy un fenómeno digno de atención… pero también de preocupación.

El último carnaval, ópera prima de Federico Lemos a estrenarse el próximo 13 de mayo, registra todo eso. Registra la fiesta de crecimiento sorprendente y enorme diversión que dura cuatro días consecutivos, y registra también el desborde, la violencia y la agresividad que se vienen apoderando de un evento que muchos definen como "una bomba de tiempo". Con todo eso elabora este documental, de 72 minutos de duración, que pretende ser tanto un documento de la alegría de un pueblo, como un llamado de atención para que no se desencadene una tragedia.

ORIGEN. Ignacio Delvecchio es uno de esos tantos participantes del Carnaval de La Pedrera que, así como disfruta de la fiesta, se siente preocupado por su continuidad. Con esa inquietud se acercó a Federico Lemos, que había sido productor de dos documentales carnavaleros -La Matinée y Cachila-, y le planteó de hacer algo con esta nueva fiesta popular. "Sinceramente no conocía este carnaval en profundidad, por lo cual tomé una posición bastante alejada. No tenía vinculación directa con él ni fui participante en ninguna de sus ediciones. Tampoco tengo un acercamiento afectivo con La Pedrera. Entonces fui un observador de todo lo que sucedía", cuenta Lemos sobre su primera aproximación al fenómeno.

La idea calzó como anillo al dedo para que el realizador se lanzara a desarrollar una actividad que ya rondaba en su cabeza desde hacía tiempo: dirigir en cine. "Me encantó la temática, me pareció súper interesante y creí en ese momento que estaba preparado para hacerlo. Quizás por los antecedentes de haber participado en dos proyectos similares, desde otro ángulo y con otro rol, sentía que había adquirido la experiencia suficiente, aunque eso lo dirán después los que saben. Sentía que quería tomar este desafío", apunta.

Comenzó así el proceso de recopilación de información e investigación periodística, pero sin la intención de llegar a un guión. "Hubo un tratamiento que se respetó, que tiene que ver con el lugar, la historia de este carnaval, el desarrollo del conflicto y la fiesta en sí. Esos cuatro ejes temáticos estaban en el tratamiento preliminar. No queríamos cernirnos a un guión cerrado, sino hacerlo un poco más abierto a lo que sucediera en las entrevistas", explica.

Esas entrevistas se hicieron tanto con los organizadores famosos del Carnaval de La Pedrera, caso del músico Gustavo "Pelado" Cordera y la dibujante y humorista Maitena (que aportó al archivo fotográfico y fílmico del documental), como con los anónimos que viven esa fiesta ya sea como protagonistas o como simples observadores. "Es cierto que sin los famosos no habría película, pero también fue muy importante toda la gente de La Pedrera que nos abrió sus puertas, a pesar de sus diferencias y los problemas existentes, siendo conscientes de que iban a mostrarlos. No ocultaron nada", destaca Lemos.

POLÉMICA. Las diferencias a las que hace referencia el director tienen que ver con una fiesta que se ha venido descontrolando año tras año, haciendo que la casi totalidad de los organizadores originales se hayan retirado de la misma. "Conflictos, luchas internas, problemas y diferencias de un pueblo chico han hecho que la posta haya sido tomada por gente nueva, de la segunda generación, gente que creció con este carnaval. Algunos de los originales se han mantenido y luchan por seguir adelante con la tradición", detalla.

Toda esa lucha interna está presente en la película. "Es uno de los hilos conductores, el que refiere al conflicto entre los pobladores y los comerciantes del balneario, que ven cómo una fiesta que empezó hace pocos años, creada y organizada por ellos mismos para divertirse, se transformó en algo que no pueden controlar, que los superó absolutamente y que no encuentran la forma de encaminarlo. No sienten que el apoyo de la Intendencia de Rocha sea suficiente y además hay intereses creados, porque como comerciantes también se ven beneficiados con la cantidad de gente que llega. Pero también es el lugar donde residen todo el año y están preocupados", señala Lemos sobre lo que se ha definido como "una bomba de tiempo". "Durante cuatro días, toda esa gente se junta en cinco cuadras, con una entrada y una salida, sin bocas de salida de emergencia, sin servicios adecuados, sin seguridad y atención médica suficientes, ni infraestructura. Puede pasar cualquier desgracia porque el balneario colapsa totalmente", advierte.

Hasta ahí el lado negativo que aparece en El último carnaval, porque es evidente que hay dos lados en esta historia. En la otra vereda está todo lo que significa una fiesta que nació en la cabeza de unos pocos y hoy convoca más de 30 mil personas de dentro y fuera de fronteras. Una fiesta que ha llegado a tener para muchos más importancia que los carnavales más famosos del Brasil. Ese lado de diversión, participación, alegría y color también está presente en el documental. "La gente lo considera el carnaval más divertido, más espontáneo, más participativo del mundo, porque todos los que van participan. Es un carnaval atípico en relación a otros del Uruguay; la gente no va a mirar, va a participar. Y esa gente también ofrece su testimonio, su versión de los hechos. Porque también es una realidad que al día de hoy no ha pasado absolutamente nada, aunque el miedo existe".

El último carnaval no pretende tomar postura ni oficiar de dedo acusador, pero tampoco quiere quedarse callado. "Nos vimos un poco en la necesidad de dejar abiertos algunos mensajes, algunas conclusiones, para que saque el espectador, pero también quisimos dejar otras un poco más claras y más firmes. Hay un mensaje muy importante que es `hay 20 mil personas o más en La Pedrera que están solas y se cuidan ellas solas`. Eso es digno de estudiarlo, de verlo, de analizarlo. Los miedos existen, son una realidad, y en cualquier momento puede ocurrir algo", señala Lemos.

De todo esto se desprende una de las interpretaciones de por qué el documental se titula El último carnaval. "Cuando nosotros empezamos a filmar, en 2010, la inquietud que se generaba en los pobladores era `si esto sigue así, éste va a ser el último carnaval. Así no se puede continuar`", recuerda el director. Pero no es la única interpretación del título. "Me acuerdo en la investigación de haberme dado cuenta de que es un carnaval muy nuevo, tiene pocos años, entonces en la historia de los carnavales uruguayos es el último, el más reciente. Además, es el último carnaval en la franja de la costa en la ruta hacia el Este, geográficamente hablando. Y también es el último carnaval anárquico, espontáneo, el último carnaval del pueblo", explica Lemos, comparando esta fiesta con la que tiene lugar en Montevideo, donde el carnaval se ha hecho más competitivo y comercial, "y ha perdido de alguna forma lo que es la esencia propia del carnaval", acota. La interpretación de por qué "el último" queda entonces a criterio del público.

A PASOS DEL ESTRENO. El rodaje de El último carnaval insumió doce meses y abarcó las dos últimas ediciones de la fiesta de La Pedrera, 2010 y 2011. "Es una producción absolutamente independiente, de Medio&Medio Films y Delvecchio Films. No hay sponsors privados ni tampoco un apoyo del Estado, salvo el del Instituto del Cine y el Audiovisual del Uruguay (ICAU), que nos respalda en las etapas de estreno y posicionamiento de la película", señala el responsable del film que distribuirá Dispel (empresa que maneja el sello Warner), lo que asegura su presencia en todos los complejos cinematográficos. Además, ya se sabe que recorrerá varios festivales internacionales. "El Carnaval de La Pedrera despierta mucha curiosidad en muchos países del mundo. Creo que también es el mensaje de lo que una fiesta popular genera en nuestro país".

A pocos días del estreno, Lemos se confiesa contento por el resultado y ansioso por ver su ópera prima en pantalla grande. "Creo que es un momento muy particular para el estreno de esta película, por la cantidad de tiempo que hoy se le dedica en los medios a este carnaval, la cantidad de gente que va, lo que se habla de él y lo que es hoy en día. Eso hace que los astros estén alineados para nosotros y que la película llegue en el momento justo. Creo que la gente la está esperando, quiere verse en el cine", alienta este realizador que quiere que el mensaje que se imponga es que el Carnaval de La Pedrera "es una fiesta que está bárbara, que está divina y que estaría buenísimo poder conservarla".

La voz de un fundador

"Acabo de ver un adelanto de la película y se ve muy lindo eso. Soy parte de ese carnaval desde la segunda edición, cuando la Comparsa de La Pedrera, fundada por sus habitantes, quiso que forme parte haciendo canciones y música para desfilar. Maitena, Daniel Kon y Marta eran, junto a otros personajes hermosos, las caras visibles de los 50 ó 60 que salíamos a divertirnos, sin pensar que de a poco se iría transformando en una fiesta popular de esa envergadura. Veo que la preocupación es `qué desgracia podría pasar que aún no haya pasado`, no sabría decírtelo. Tampoco cómo evitarlo. Pero veo que se pone una mirada filosa sobre la felicidad de la gente cuando sale a festejar y nadie se pregunta cuánta gente va a morir cuando se venden autos, cigarrillos, motos; cuando se extraen minerales a cielo abierto, o cuando se vierten pesticidas en los ríos. Tal vez pueda haber una desgracia algún día y seguro eso bastará para erradicarlo para siempre, pero en ese lugar la gente expresa libertad, comunión, encuentro, creatividad, que son los más sanos propósitos que los seres humanos puedan alcanzar. Así de delicado y así de peligroso es ese encuentro. El Carnaval de La Pedrera es un buen espejo donde mirarnos y descubrir que los momentos más memorables son aquellos donde podemos expresar, comunicarnos, encontrarnos y finalmente ser, aunque sea por un día, en una noche perdida, en un pueblito lejano, llamado La Pedrera" (Gustavo "Pelado" Cordera, músico argentino).

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