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Sofovich se bajó de "Delicadamente inmoral" y los actores mantuvieron la obra en cooperativa. Almada cuenta detalles del escándalo.
Por: Ignacio Quartino
Sebastián Almada hace rato que no sabe lo que es descansar en verano. Desde 1999, para ser más exactos. Fue cuando su vida recién había hecho un "click" en lo profesional tras su primera aparición como cómico del viejo VideoMatch.
En ese entonces, el tema con un jingle extremadamente redundante que decía "Gracias, gracias Marcelo", era un verdadero hit en el Río de la Plata. Y eso que sólo se había tratado de una improvisación que pensó Sebastián para "El show del Maestruli", personaje con el que saltó a la fama en lo de Tinelli.
Pasado el tiempo y ya instaladísimo en el ambiente artístico rioplatense, este uruguayo hijo del recordado Enrique Almada, mantiene el legado que su padre inició en la vecina orilla hace más de tres décadas. Además de hacer radio durante el año, Sebastián aprovecha la temporada estival para producir y actuar en teatros de Mar del Plata, Carlos Paz y este año casi lo hace en Punta del Este.
Cuando tenía todo listo para desembarcar en el Nogaró con un espectáculo unipersonal, una inesperada superposición de fechas en el teatro donde iba a presentarse le impidieron llegar a un acuerdo. Algo parecido le pasó en Carlos Paz. A punto de iniciar su cuarta temporada de teatro con Freddy Villarreal, el teatro donde realizaba sus espectáculos fue alquilado por un empresario que pagó una cifra millonaria para que su novia tuviera su propia revista.
"Tenía todo armado para presentarme en el Nogaró pero, poco antes de estrenar no coincidimos con el día de la función. Una lástima, porque era ideal para estar cerca de mi familia en Uruguay. Espero que algún día se dé", se lamenta Sebastián desde Mar del Plata.
Entonces surgió una propuesta realizada por Gerardo Sofovich, que lo convocó para protagonizar junto a Silvina Luna en Mardel su nueva creación: Delicadamente inmoral.
La fama de Luna -revalorizada por el escandaloso video prohibido con su ex novio que circuló en internet- un libro atractivo, más un elenco y un teatro (el Provincial) acorde a las circunstancias, convencieron al uruguayo para anclar este verano en La Feliz.
"Me llamó Gerardo (Sofovich) y me encantó la propuesta. Porque estaba por hacer teatro en Carlos Paz, Punta del Este y ninguna de las dos propuestas salieron. Así que esta alternativa me parecía muy buena", recuerda el actor.
Todo muy lindo hasta el 15 de enero, fecha en que Sofovich le comunicó a Sebastián y al resto del elenco que se bajaba del proyecto. El motivo: tras un mes en cartel apenas se vendieron 550 entradas. "Esa era la cantidad que tenía pensado vender en una función", dijo un decepcionado Sofovich a los medios argentinos.
Después comenzó el show de dimes y diretes. Empezaron con que Silvina Luna cobró todo el contrato, que el resto del elenco no, que Sofovich había perdido 400 mil dólares, que no quería perder 200 mil dólares más… y así una larga seguidilla de recriminaciones traducidas en horas de contenido para los programas de chimentos.
Finalmente, los actores decidieron jugarse una patriada. Y resolvieron mantener la obra en cartel trabajando a modo de cooperativa. Lo interesante de esta historia es que Delicadamente inmoral empezó a tener promoción con el escándalo y le permitió llevar gente a las salas. Tanta, que en un par de funciones superaron las cantidad de espectadores que había llevado en el primer mes.
¿Quién dice que el espectáculo no vende? Al menos, confirma esa máxima del show sobre lo importante que es que hablen de uno. "Fue todo muy raro. Arrancamos el 15 de diciembre y la gente no sabía que estábamos. Cuando se enteraron que nos íbamos, el público comenzó a venir. Ahora terminamos laburando a full, muy bien. Menos mal que no me borré", sostiene Sebastián con justificado orgullo.
Así las cosas, Delicadamente inmoral permanecerá en cartel hasta mañana para redondear una digna temporada. Después, el actor se ocupará de conducir la tarde de ESPN radio de Argentina y preparar un espectáculo con Atilio Veronelli.
Hay más proyectos en la vida de Seba pero tiene uno muy importante del que se quiere ocupar en serio: será papá de nuevo en mayo porque se viene Martín su primer hijo varón y ¿futuro integrante de la dinastía de humoristas? Al padre, por ahora, sólo le interesa que salga hincha de Nacional.








