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Por Luis Ventura
¡Qué picardía! Te marchaste sin despedirte, Jazmín. Con esos 27 hermosos años que te hicieron una chica diferente, luminosa, vital, creativa, chispeante y talentosa. ¿Qué te faltaba?... Si lo tenías todo. Buena familia, gente que te amaba, a tu premeditadamente escondido novio Leandro que hoy te llora y se desgarra en tu recuerdo. No lo podemos entender en la primera impresión. ¡Tan joven!
Lo pienso y lo repaso hasta el cansancio. ¿Qué musa habrá pasado por tu alma? ¿Qué espíritu oscuro te habrá nublado el camino para desembocar en este final inexplicable, tremendo y estremecedor?
Y en este caso, la muerte vuelve a tener su embrión, su génesis trágico, el infierno disimulado que convive cotidianamente con todos nosotros y al que no todos se le animan mirando para otros lugares. Porque es más cómodo no meterse, total le pasa a los demás y el drama parece lejano. Porque es menos compromiso no generar reacciones, hablar, contar lo que pasa... ¡La verdad!
Me refiero puntualmente a la droga y los mercaderes de destinos, vidas y familias. También hablo de los distribuidores y punteros del veneno, de los poderosos inescrupulosos que llenan sus arcas y bolsillos para las próximas campañas y hablo de los indefensos botijas y jóvenes que son sorprendidos en sus inocencias y en sus ganas de vivir cosas nuevas, sin darse cuenta de la trampa mortal.
Por eso entran, por eso aceptan esos mundos alucinantes en los que llegan la droga trapera y rastrera, con vestuarios ampulosos, chicas tentadoras. Autos cero km. y muchachos herculíneos. Noches alegres, madrugadas interminables y mañanas tristes... Y así nos van picando, pudriendo y envenenando a los gurises, con seducciones primero y dramas después.
De ahí que quiera distinguir el pensamiento elevado de la familia de Jazmín de Grazia, permitiendo que el periodismo cuente la verdad de este final tan temprano como doloroso de una chica que quiso vivir con mucha intensidad y de tanto apuro se quedó sin tiempo para disfrutar todo lo que fue promoviendo en base a esfuerzo, inteligencia y mucha garra.
¿Por qué te fuiste, Jazmín?, es la pregunta que se hacen y no todos saben o pueden responder. Por eso, aunque abanderados de la droga promuevan el silencio forzado, también que no se metan en razones personales porque es lo que les conviene a los que inducen a la muerte en cuotas, es hora que empecemos a comprometernos con la vida, la salud, el presente y el futuro de nuestros botijas. Para que no los sigan matando con drogas y adicciones que nos siguen dejando sin mañana. Y si alguno necesita nombres de quienes son a los que siguen matando de a poco y sin avisarles, también los tenemos y los podemos dar. Porque están a la vista de todos y nos damos cuenta sin que muchos hagan algo. Tomemos partido y empecemos a jugarnos por un destino con futuro y sin drogas, sino habrá muchas Jazmines más. Chau, hasta el próximo Sábado… Show.








