El Glamour con galera

Aníbal Pachano presentó Smail en Montevideo. Aquí habla del show y de Maxi de la Cruz, integrante del elenco. Y de Graciela Alfano: "Una señora bochornosa".

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Por: Mariel Varela

"Van a ver Broadway". No tiene miedo de decirlo ni duda en afirmar que el público que se acerque a las salas a ver Smail estará siendo testigo y disfrutará de la mejor comedia musical del Río de la Plata. Aníbal Pachano lleva tres décadas en este trajín pero menos de un lustro de gran popularidad. Se la debe a Marcelo Tinelli y a la oportunidad que Ideas del Sur le dio al ponerlo en ese sillón para juzgar el baile. La televisión lo obligó a buscar un personaje y lo encontró en esa suerte de arlequín colorido y llamativo. Desde ese momento se convirtió en el "hombre de la galerita, que le gusta a los chicos y a los grandes, a los pobres y a los ricos".

Con "Bailando" ganó notoriedad y logró montar un mega show. Pero es consciente de que en tres décadas de carrera nunca le faltó reconocimiento y hasta asegura que en sus años con la compañía Botton Tap recibió muchísimos aplausos de este lado del charco. "Gracias al Uruguay fuimos famosos los Botton Tap. Hicimos muchos éxitos acá, luego vino un período de letargo y volvió a aparecer la popularidad con el programa de Tinelli y eso nos permitió un exitazo que venimos arrastrando hace ya tres años".

Regresó el año pasado a presentar Pour la Gallery y rindió. Volvió a pisar suelo charrúa el fin de semana pasado con su nuevo gran espectáculo, Smail. Uruguay es su segundo hogar, su segunda patria. "Un público respetuoso que siempre ha aplaudido mis espectáculos y ha reconocido nuestro trabajo, no sólo el mío, sino el de mis compañeros, que de eso se trata", continúa.

En ambas ocasiones llegó de la mano de Maxi de la Cruz, quien juega de local aquí y así lo siente cada vez que sale a hacer una función. "El año pasado no sabía cómo iba a responder la gente y me sorprendió. Sentí un apoyo que parecía más una hinchada de fútbol que de teatro. En seguida me sentí muy cómodo y súper apoyado. Este año lo vengo sintiendo incluso en Argentina porque no hubo una función donde no hubiera uruguayos. Me ha pasado de estar saludando al final y ver en el primer balcón banderas colgando como si fuera la Ámsterdam. Que la gente esté contenta de que te vaya bien es impagable. Se agradece siempre, de por vida", dice Maxi emocionado.

El uruguayo se sumó a la compañía hace tres años y tiene para rato aquí si así lo desea. Pachano ya está craneando el nuevo espectáculo y Maxi está en la lista de prioridades, al igual que su hija Sofía. Se sabe que será un cabaret "con viento y popa" pero aún no quiere dar más datos. El 2011 encontró al cómico uruguayo con una buena nueva: encabezando Smail. Estar en el elenco ya significaba un gran reto para él, pero esta noticia supuso "un regalo", "una palmadita en el hombro" y aún no lo puede creer. "Que confíen y que te den un escaloncito más, que te den otro lugar es un premio increíble, pero también es una responsabilidad porque tenés que responder", indica.

Aníbal Pachano vuelve a Carlos Paz después de 48 años y hará su primera temporada allí. Vivió seis años en la Villa de pequeño pero este será su debut llevando un espectáculo durante todo el verano. "En Córdoba nos va brutal, o sea que supongo que a media hora de la ciudad capital va a venir todo Córdoba. Así que estamos con toda la expectativa de triunfo", comenta.

Sábado Show charló con ambos en el hall del hotel Embajador.

EQUIPO. La extravagancia y esa cosa suntuosa son, quizá, características del personaje que creó Pachano arriba del escenario. No se lo puede culpar. Lo trae en los genes. "Desde que soy chico me producen tres veces por día, me bañan tres veces por día y me compro ropa todo el tiempo. Entonces obviamente que iba a terminar arriba de un escenario vistiéndome 45 millones de veces", dice a propósito de sus continuos cambios de vestuario y su constante búsqueda por mantener un estilo. A pesar de ese cuidado de la imagen y la ostentación glamorosa, Pachano dice dejar de lado su ego para dar prioridad a su elenco. "Yo tengo compañías teatrales, no soy la figura y la compañía, yo soy parte de la compañía, donde cada uno tiene un rol y arriba del escenario somos todos iguales. Acá no hay ninguno más primero que el otro. Todos somos primeros", asegura.

Maxi da fe de ello. Trabaja muy cómodo. Se manejan con mucha generosidad dentro del elenco y Aníbal siempre está abierto a escuchar las ideas y aportes de los miembros del clan. "Es la mejor forma de generar la creatividad. Aníbal como director se encarga en lo general de todo, el coreógrafo hace sus aportes, yo mismo hago los míos. Está permitido eso. Estoy seguro de que caía en otro lado y capaz que venía el cabeza de compañía y me decía, no pibe, esto no lo hagas, aunque estuviera bueno. Porque pasa y mucho. Yo tuve la suerte de que fue al revés", cuenta el uruguayo.

-En "Smail" hacés un recorrido por lo que es tu carrera, ¿qué incluye?

-(Pachano) Un homenaje de todos los espectáculos que hice desde el 96 a la fecha como carrera individual, fuera de Botton Tap. Un homenaje a Valeria Lynch, a Estela Raval y los cinco latinos, al HIV, a María Elena Walsh y todas las comedias musicales de las cuales nos fuimos alimentando todo este tiempo.

ARTE VS TV. Pachano logra rescatar una diferencia que no es menor de la época de los Botton Tap a nuestros días: en aquel entonces aún se prestaba atención al artista; hoy se mira una teta y una cola. El objetivo de su compañía es retomar la vieja usanza. "Estamos volviendo a que nos miren como artistas, a desplazar ese grupo de la nada, a hablar de arte, que de eso se trata el mundo del espectáculo", asegura.

Su presencia en el programa de Tinelli es uno de los mecanismos que el hombre de la galera encuentra para mostrar al público que existen espectáculos de calidad. Más allá de toda la cuestión mediática y farandulera que puede utilizar en su favor para cortar entradas en la boletería del teatro, Pachano apunta a hacer valer el arte. La presencia de Sofía y el augurio de que Maxi también esté en el staff de Ideas el año próximo suponen un paneo de cómo se deben hacer las cosas. "Hay que mostrar talento en vez de tanto grupo "que ni", que ni bailo, que ni canto, que ni hago nada", afirma.

-¿Crees que desde el programa de Tinelli fomentás el arte?

-Obvio. Primero que el programa fomenta el baile en primera línea y después hay que fomentar que haya gente talentosa, a pesar de que ganen los no talentosos porque es una elección popular, digamos. Pero me parece que hay mucha gente talentosa que está dentro del programa.

-¿Los escándalos suman o restan?

Restan. Depende cuál. Hay escándalos divertidos y hay otros bochornosos. El de público conocimiento un bochorno. Una señora bochornosa.

-Ya que mencionás a Graciela Alfano, ¿cómo se vive el Bailando sin ella?

-Yo estoy fascinado.

-¿No extrañás tener un rival para confrontar?

-Me peleo con otro. A mí me gusta la pelea sana. No me gusta la gente que hace mal, lastima, hace daño, sobre todo personas que no tienen nada para ofrecer más que una cáscara de huevo frágil.

-¿Recordás cuál fue el peor día del Bailando, la vez que la pasaste peor?

-El día que se armó todo el lío con la enfermedad, que fue una falta de respeto. Después todo el resto es positivo.

-¿Y el día del famoso cachetazo de Alfano?

-No, ese fue el moño que cerró la cajita. Se auto fagocitó, se auto discriminó. Se hizo echar. Es así de corta. Nadie la echó. Se auto echó. Nadie le tuvo que decir andate. Después le bajaron línea, le dijeron, por un rato no volvés.

-¿No vuelve más, entonces?

-No sé ni me importa, para mí es un mueble con una planta en la cabeza.

-Por último… un productor uruguayo te está reclamando unas supuestas deudas que habrías contraído de la época de Botton Tap…

-Tienen que hablar con el doctor (Alejandro) Balbi. No tengo nada para decir. Yo creo en la justicia divina y en la terrenal. El doctor Balbi que es un abogado penalista va resolver cómo se soluciona esto que dicen. Por ahora no tenemos ningún papel que avale esto que dicen. Cuando muestren los papeles, si es que los tienen, arreglaremos, si no no se arreglará nada. Pagarán los daños y perjuicios.

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