Por: Mariel Varela
Cinco amigos se juntan en la barbacoa de uno de ellos para hacer un asado. Todo el mundo tiene conserva ese espíritu y ánimos pero altera los planes en dos sentidos. El fondo de la casa se sustituye por un estudio televisivo ambientado para la reunión de esta barra de amigotes y desaparece la intimidad porque los almuerzos se emiten por Canal 10 a partir de este sábado 21 de mayo a las 12:00 horas.
Así quedó conformado el plantel: un periodista (Marcelo González), un par de músicos (Fabián "Fata" Delgado y Marzio Moreira), un humorista (Bananita González) y una comunicadora (Carla Lorenzo). Los diversos perfiles enriquecen y aportan su cuota. "Tiene un poco de todo. No es un programa de humor porque esté Bananita, ni de música porque esté Marzio, ni un periodístico por Marcelo. Tiene un poco de cada cosa y algo de cada uno", dice Carla.
Cuatro hombres y una mujer. La primacía del género masculino no es una actitud machista, según el cuarteto. "Los que incentivamos a hacer el asado somos hombres y después viene alguno acompañado", comenta el Fata. "Que conste que ninguno dijo que necesitamos a alguien para hacer la ensalada o lavar los platos", bromea Marcelo. Y Carla aprovecha para hacer su acotación: está embarazada y los va "a currar. Me voy a pasar tirada esperando que me sirvan".
Entre diálogos cotidianos, comida, charlas de actualidad, risas constantes, picadas y alguna canturreada transitará Todo el mundo tiene. Es esencial contar con una guitarra en cada reunión. "Tenemos a Marzio que es guitarrista y vamos a cantar una de esas que sepamos todos. Las cosas que aparecen en los asados" de entre casa "acá van a estar", asegura el Fata.
cuasi reality. No se dirigen a la cámara ni hay presentadores oficiales porque, en principio, nadie está en la pose de conductor. "Hacemos nuestra charla y convivencia tal como si estuviéramos en el fondo de una casa pasándola bien", comenta el Fata.
Incluso es posible que el televidente se confunda al intentar diferenciar los miembros del programa de los invitados. "Al principio el público va a decir, `¿quién es el invitado?`", indica Carla. "Los invitados nunca vienen en plan de entrevistados. No los sentamos y nos ponemos a hacerles preguntas, sino que el día que vienen, son uno más de la barra. Los ponemos a picar queso", complementa Marcelo.
Sin libretos ni guiones. La improvisación acompaña y caracteriza el ciclo. "Solo dos cosas nos van a condicionar: los invitados que van cayendo y la realidad cotidiana. Si hoy grabamos y ayer de noche se murió Bin Laden, cómo no lo vamos a nombrar", ejemplifica Marzio. "Yo creo que los invitados le van a ir dando el camino para donde ir arrancando", complementa el Fata.
El formato es el de un "asado con amigos", según Marcelo, y a eso se asemeja el programa. Además, transcurre en el mismo horario "que la gente hace lo mismo que nosotros: una previa donde la señora prepara la comida y nosotros hacemos una picada", agrega el Fata.
"Charla de amigos". Como en cualquier almuerzo o juntada grupal, habrá comida y los muchachos se turnarán para cocinar cada sábado. Un día el Bani, otro día Marzio y así sucesivamente. "Va a haber delivery también", bromea el Bananita.
El nombre del programa responde a una canción de Tabaré Cardozo, con quien grabaron el programa piloto el pasado 15 de febrero, que tiene el mismo título. "La letra tiene mucho de lo que queremos mostrar", asegura Carla.
Desde el arranque del proyecto, se planteó la identificación del público como eje. El objetivo que es "quien prenda la tele sienta que también pasó por un momento como el que estamos atravesando nosotros. O que los temas que está escuchando conversar sean los mismos que surgen en la parada del ómnibus o en la oficina", comenta Marcelo.
El público es testigo de los hechos y participa de esta "charla de amigos", como la define el equipo. El Bananita utiliza una anécdota para ilustrar este concepto. "Yo voy todos los días a Don Koto a tomar un whisky y comer una picada mientras charlo con amigos. Les comenté en qué andaba y me preguntaron, `¿y qué vas a hacer en el programa?` Lo que hago acá".
La espontaneidad y naturalidad son otras dos puntas interesante. De cada historia que se cuenta, todo el mundo tiene otra para relatar y algo que acotar. "Cada uno va contando su historia y el que está viendo se identifica con una o con otra", señala Carla.
fortuito. Beatriz Belloni (productora de Todo el mundo tiene) asegura que la idea fue concebida con un fin específico pero los hechos siguientes "nos los mandó el destino. Buscábamos algo que... y apareció Marcelo" sin casting mediante ni lista de gente posible.
El proyecto de Ricardo "Gato" Artola (otro de los productores) arrancó en el living de la casa de Beatriz durante una charla en la que también participó Carla Lorenzo. "El canal tiene un sistema que se llama pitching, donde se pueden presentar ideas. El Gato Artola iba a presentar una y yo otra", cuenta Marcelo. Un día se sentaron a conversar sobre ambos proyectos y resultó que eran muy parecidos. La decisión fue "aunar esfuerzos" y hacer algo conjunto. Así nació Todo el mundo tiene.
Beatriz define la jornada del piloto como "mágica". Querían homenajear a Tabaré Cardozo y seleccionaron el tema Los Draculatecas. La canción menciona el corso de Anzani y por eso se trasladaron hasta Buceo para filmar. "Estábamos ahí mirando la calle y apareció el señor de donde se sacaban los parlantes para que saliera la música en Anzani. No lo buscamos. Él nos preguntó qué hacíamos, le contamos y en seguida, `ah pero si salían de mi casa. Vengan que les muestro`. Encima me conocía de cuando era una niña. Todo aparecía", redondea Beatriz Belloni aún sorprendida.