Por: Mariel Varela
Dos amigas comparten un álbum de fotos. Entre medio, historias reiventadas a partir de los recuerdos que esas imágenes despiertan. "Ves el comienzo y el final y en realidad nunca pasó nada porque siempre estuvimos mirando el álbum de fotos", se aproxima Danna Liberman al argumento de Historias descubiertas. "El final son dos amigas mirando fotos y eso también es una foto para el espectador", la ayuda Florencia Infante con la explicación.
Danna y Florencia proponen un juego sin estructuras ni guiones. "Es imposible prever qué va a pasar en cada espectáculo. Yo no sé qué historia voy a contar. A veces cuento una que ni sabía que me la acordaba", indica Danna a fin de "legalizar" la improvisación. Las actrices muestran su álbum personal al público y lo invitan a dar un paseo por su intimidad. "Abrís una ventanita de la casa y te dejás ver un ratito", grafica Florencia. Como complemento, dos instrumentos en escena: contrabajo (Andrés Pigatto) y clarinete (Emiliano Pereira). Tampoco hay partituras. "Los músicos nos llevan a climas, nos proponen cosas, nosotras a ellos y se genera un diálogo increíble", agrega Danna.
Cada función es irrepetible. El próximo 7 y 8 de abril a las 21:30 en Espacio Teatro habrá una última cita para disfrutar Historias descubiertas. Cuatro días después, se subirán a un avión, y propondrán este mix de improvisación, clown y música en San Pablo. Los recibirá Cesar Gouvea, miembro de la Compañía de improvisación Do Quintal y director de la obra. Así dará comienzo la gira mundial. "Encontrar un lenguaje común entre Uruguay y Brasil para hacerlo en México es una locura", dice Danna. Y afirma que la búsqueda de ese código es constante, y se alimenta en cada ensayo, función y charla cotidiana.
Danna y Florencia se toparon con César en el Mundial de Improvisación y la química fue inmediata. "Hubo tal conexión que era inminente que íbamos a trabajar juntos", comenta Florencia. La sensación "quedó en el aire" y se concretó a raíz de una inspiración que motivó a las actrices el año pasado.
Ambas fundaron la compañía Impronta hace seis años, estudiaron juntas, trabajan juntas, son amigas y se debían un espectáculo propio. "Podemos construir historias porque nos seguimos mucho la cabeza", explica Danna. "Yo sé qué resortes o zonas tocar de la historia de Danna en pro de lo que estamos haciendo", agrega su compañera y amiga. Hace un año también hubo pasajes de por medio con destino a San Pablo. No se sentaron a evaluar ni pensar. Improvisaron un viaje, se lanzaron a la aventura, y salió bien. En una semana, César y las chicas tenían definido cómo llevar a cabo la obra.
Es la primera vez que dos compañías mundiales de improvisación se unen en un proyecto común. ¿Habrá más planes en conjunto? "Hacer un espectáculo brasileño - uruguayo parecía imposible. Bueno, ya vimos que no. Salvamos satisfactoriamente la prueba. Ya nació el bebé. Ahora tiene que crecer, caminar solo, ir a la escuela. Después vendrán otros hijos", explica en tono de metáfora Florencia.
Actrices y director hablaron con Sábado Show a propósito de esta experiencia. Contaron, además, detalles de Historias descubiertas, y las sensaciones personales que les provoca el espectáculo.
semilla. El origen no fue una idea, sino una inspiración. Así lo recibió Cesar: "Fue un deseo. Llegaron a Brasil con unas ganas enormes de trabajar juntas, y compartir conmigo". El disparador resultó la película El gran pez pero ni siquiera estaba tan claro por dónde iba el asunto. "Nos gustaba desde el punto de vista de qué es la vida, qué es un recuerdo, te acordás lo que pasó, lo que te contaron, lo que contaste", explica Danna.
La obra se redondeó en veinte días. Cesar entendió desde el inicio que su función era ser el "vehículo" de lo que las actrices querían contar. Los encuentros diarios estaban cargados de charlas, relatos y ese tejido de cuentos se trasladó al espectáculo. Una historia traía la otra, y después de una semana de escuchar y escuchar, Cesar propuso: "Tengo un juego. Vamos a contar una historia que tenga payasos, improvisación y metáfora. No tengo el camino. Tengo algunas intuiciones, vamos a experimentar juntos". Y así arrancó el viaje interno por las emociones del trío.
ruptura. Partieron de un escalón más arriba. No fue necesario trabajar improvisación ni conexión como práctica. Lo tenían adquirido. "Sentimos que era el momento de encontrar otros colores de improvisación. Eso es posible cuando tenés dominio", relata el director. No se partió de ningún formato. "Fue una ruptura total de todos los paradigmas. Rompimos la forma de hacer improvisación y clown que teníamos y encontramos una forma nueva, sincera y nuestra de contar esas historias", señala Danna. "Buscamos una improvisación más teatral, con otros códigos donde el objetivo era trabajar la sinceridad", agrega Cesar.
Cada escena se cuenta a partir de distintos recursos: metáfora, improvisación, canción o clown. Decidir qué herramienta utilizar significa elegir un lenguaje para reinventar esa historia. Se recurre al clown cuando el objetivo es lograr una comunicación directa. "Lo elegimos cuando queremos hacer algo mucho más desde el impulso, el deseo. El payaso es mucho más sincero. Su naturaleza es decir lo que siente de forma súper espontánea", especifica Danna.
icónico. Un show con imágenes era el planteo inicial, pero durante un ensayo en Brasil surgió una alternativa atractiva: mostrar fotos de la niñez. "Fue un motor muy fuerte porque trabajar desde la infancia nos coloca en un lugar de apertura y sensibilidad distinto", dice Florencia.
Una vez en Montevideo, tocó el turno de recurrir al archivo para armar la selección. "Al juntarnos con nuestras fotos de la infancia entramos en una espiral infinita: voy a la casa de mamá a buscar otras, y voy a conseguir más, y más. Te empezás a reconocer como niño", agrega la actriz.
Previo a cada función, las actrices eligen tres fotos. Ninguna sabe qué selección hizo la otra y la sorpresa es mayor. Las imágenes juegan como disparador. "Cuando apareció la foto en el estreno pensé, soy igual a mi madre. Tuve ganas de decir, yo soy la de la foto, la bebé. Esta soy yo y puedo ser yo en un futuro", cuenta Florencia.
Aparecen en el proyector y brota un relato. "Cada foto te abre mil puertas. Esa foto cuenta un día una historia, otro día otra", menciona Florencia. El compendio de imágenes sirve para traer el pasado a la escena y desarrollar la obra. Las actrices encadenan cuentos y se apoyan en ellos para hacer sus juegos de improvisación y clown. "Brota una inspiración como si fuera una flor. La improvisación te hace recordar una historia y esa historia otra", opina Cesar.
símbolos. Empezaron a ensayar descalzos e incorporaron esa estética al show. Acabó por tener un fin puntual, la naturalidad. Y se convirtió en un mecanismo para transmitir el deseo de libertad. "Te da la sensación de estar en la tierra y a la vez elevado. Estamos tan suaves y libres con esos vestidos, las hojas, el viento, que no podía haber un par de zapatos", explica Florencia. "El zapato no representa toda esa transparencia que ellas transmiten. Estar descalzos representa vulnerabilidad", complementa Cesar.
Las hamacas cierran estas Historias descubiertas y la tiñen con ese sello espontáneo, infantil e ingenuo que se transmite durante toda la obra. "Cuando vas a un parque y te subís a una hamaca te da un vértigo en la panza que es similar al que ocurre cuando improvisas. Es como lanzarte al vacío", redondea Danna Liberman.